lunes, 4 de junio de 2012

Locos de Dios

¿Por qué recordé a mi Primo Pedro Alonso Amaya?, será porque quizás en los momentos de mas desasosiego y desesperanza siempre añoramos e invocamos a la gente que nos hace falta, que nos hace bien. Mi primo hermano Pedro Amaya esta entre ese manojo determinante de seres que me marcaron, que me dejaron el rastro de su sangre sobre mi sangre. Con Peter se cumplía ese verso de Fito Páez, ese de “Bebimos tanto en los Bares Santos de la Verdad”.  Éramos Li Po creyendo encontrar el camino de regreso a la comunión con Dios a través del Vino. ¿Cómo no sentirte Divino con  23 años, con talento, con monedas en los bolsillos, y con todo el tiempo como una promesa próxima a ser cumplida?. Hace 16 años éramos unos locos de dios en Cali, en la ciudad de las catedrales al futbol, la rumba y las reinas de belleza. La vida todavía no era un fraude.

Es bueno hablar de cultura con los amigos entrañables, pero es mas hermoso aun reírse de la cultura con los amigos entrañables. Extraño, y por supuesto aun amo, esa cualidad de mi camarada Primo para burlarse como un niño pícaro de los grandes volúmenes de la cultura universal. El que sabe y sabe además reírse de la cultura, es culto dos veces.

Hace algunos años Peter ilustro mi primera plaqueta “Una Canción sin Permiso” (2002). Hubiera sido ideal que mis poemas estuvieran a la altura de tan lúdicos carboncillos. Hoy es una edición casi extinta, apenas conservo un ejemplar que me preste (y por supuesto no devolví) de un incauto amigo. Quizás vuelva a proponerle  a Pedro ilustrar un nuevo lote de versos. Si ha de realizarse este proyecto, he de prometerte públicamente primo que mi poesía no volverá a desafinar con tu oficio y con tu corazón.