lunes 31 de enero de 2011

Actividades con Ingreso Libre


Martes 1º

*
Ventana Indiscreta de la Facultad de Comunicación - Pabellón E-1, 3er piso de la Universidad de Lima
(av. Manuel Olguín 125, alt. av. Javier Prado Este cdra. 46, Urb. Monterrico - Surco)

Cinema novo brasileño, presenta:
12:00m. y 7:30pm. "Vidas secas" (99'-1963) Dir.: Nelson Pereira Dos Santos (Brasil).
4:30pm. "Los rufianes" (90'-1962) Dir.: Ruy Guerra (Brasil).
Ingreso libre.

* Centro Cultural de España
(cll. Natalio Sánchez 181-185, Urb. Santa Beatriz, alt. cdra. 6 av. Arequipa - Lima)
4:30pm. Cine: Homenaje a Arthur Penn, Claude Chabrol y Mario Vargas Llosa, presenta: "Bonnie y Clyde" (111'-1967) Dir.: Arthur Penn (Estados Unidos), organiza: Revista Godard!.
7:30pm. Presentación del Portafolio CDAPC: Verónica Wiese.
Ingreso libre.

* Casa Museo José Carlos Mariátegui
(jr. Washington 1946 - Lima)

Conferencia: "Ciencia y Tecnología en el Perú de hoy" a cargo de Modesto Montoya; a las 7:00pm.
Ingreso libre.

* Auditorio del Centro Cultural de Jesús María
(av. Horacio Urteaga 535 - Jesús María)

Música: "Verano clásico: Recital de canto, violín y piano" a cargo del Taller de Música Clásica de la Municipalidad de Jesús María, Dir.: Jan Swayne; a las 7:00pm.
Ingreso libre.

* Auditorio del Centro Cultural Británico
(jr. Bellavista 531 - Miraflores)

Conferencia: Loco por ti, presenta: "La lógica femenina: hombres desconcertados" a cargo de Iris Espinoza; a las 7:30pm.
Ingreso libre.

* Galería de Arte Ryoichi Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés
(av. Gregorio Escobedo 803, Residencial San Felipe - Jesús María)

Inauguración de la exposición: "Eyes by" fotografías de Diego Yamashiro; a las 7:30pm.
Ingreso libre. Hasta el 26 de febrero.

Miércoles 02

*
Ventana Indiscreta de la Facultad de Comunicación - Pabellón E-1, 3er piso de la Universidad de Lima
(av. Manuel Olguín 125, alt. av. Javier Prado Este cdra. 46, Urb. Monterrico - Surco)

Cinema novo brasileño, presenta:
12:00m. y 7:30pm. "Tierra en trance" (103'-1967) Dir.: Glauber Rocha (Brasil).
4:30pm. "Macunaíma" (110'-1969) Dir.: Joaquim Pedro de Andrade (Brasil).
Ingreso libre.

* Centro Cultural de España
(cll. Natalio Sánchez 181-185, Urb. Santa Beatriz, alt. cdra. 6 av. Arequipa - Lima)
4:30pm. Cine: Homenaje a Arthur Penn, Claude Chabrol y Mario Vargas Llosa, presenta: "El carnicero" (94'-1970) Dir.: Claude Chabrol (Francia), organiza: Revista Godard!.
7:30pm. Conferencia CDAPC, presenta: "La Bienal de Arte de Panamá y la escena panameña del arte contemporáneo" a cargo de Walo Araújo (Panamá).
Ingreso libre.

* Auditorio del Icpna Miraflores
(av. Angamos Oeste 120 - Miraflores)

Presentación del catálogo: "El río que fluye dentro" de Cecilia Paredes, a cargo de Gonzalo Castro de la Mata, Antonio Cisneros y César Cornejo; a las 7:30pm.
Ingreso libre.

* El Galpón Espacio
(jr. Cipriano Dulanto 949, alt. av. Sucre cdra. 6 - Pueblo Libre)

Cineclub: Documental, reflejando la vida, presenta: "Radio Belén" (11'-1983) y "Un hombre solo" (11'-1985) de Giancarlo Annichini, "Miss Universo en el Perú" (40'-1982) del Grupo Chaski (Perú); a las 7:45pm.
Ingreso libre.

Jueves 03

*
Ventana Indiscreta de la Facultad de Comunicación - Pabellón E-1, 3er piso de la Universidad de Lima
(av. Manuel Olguín 125, alt. av. Javier Prado Este cdra. 46, Urb. Monterrico - Surco)

Cinema novo brasileño, presenta:
12:00m. y 7:30pm. "Macunaíma" (110'-1969) Dir.: Joaquim Pedro de Andrade (Brasil).
4:30pm. "Antonio das Mortes" (94'-1969) Dir.: Glauber Rocha (Brasil).
Ingreso libre.

* Centro Cultural de España
(cll. Natalio Sánchez 181-185, Urb. Santa Beatriz, alt. cdra. 6 av. Arequipa - Lima)

Cine: Homenaje a Arthur Penn, Claude Chabrol y Mario Vargas Llosa, presenta: "Los cachorros" (110'-1973) Dir.: Jorge Fons (México), organiza: Revista Godard!; a las 4:30pm.
Ingreso libre.

* Café Bar Zela
(av. Nicolas de Pierola 961, Plaza San Martín - Lima)

1º Aniversario, presenta: "Fiesta a puertas cerradas"; a las 5:00pm.
Ingreso libre.

* Casa Museo José Carlos Mariátegui
(jr. Washington 1946 - Lima)

Presentación de libro: "Carlos Marx y la teorìa económica del capitalismo" de Francisco Chaparro, a cargo de Rigoberto Ferreyra; a las 7:00pm.
Ingreso libre.

* Galería Icpna San Miguel
(av. De La Marina 2469 – San Miguel)

Inauguración de la exposición: "La mirada interior. Retrato, género y ciudadanía" colectiva; a las 7:00pm. Hasta el 20 de marzo.
Ingreso libre.

* Auditorio del Centro Cultural Británico
(jr. Bellavista 531 - Miraflores)

Conferencia: Bellas y luminosas escenas de amor, presenta: "Encuentros y adioses" a cargo de Julio César Vega; a las 7:30pm.
Ingreso libre.

* Nueva Acrópolis San Isidro
(av. Javier Prado Este 465 - San Isidro)

Conferencia: "¿Qué es lo que siento: amor o pasión?" a cargo de Yilda Córdova; a las 8:00pm.
Ingreso libre.

Viernes 04

*
Ventana Indiscreta de la Facultad de Comunicación - Pabellón E-1, 3er piso de la Universidad de Lima
(av. Manuel Olguín 125, alt. av. Javier Prado Este cdra. 46, Urb. Monterrico - Surco)

Cinema novo brasileño, presenta:
12:00m. y 7:30pm. "Antonio das Mortes" (94'-1969) Dir.: Glauber Rocha (Brasil).
4:30pm. "Tierra en trance" (103'-1967) Dir.: Glauber Rocha (Brasil).
Ingreso libre.

* Auditorio de la Municipalidad de Santa Anita
(av. Los Eucaliptos s/n, Urb. Los Ficus – San Anita)

Música y danza: "II Festival Internacional Verano en Danza 2011" a cargo de Fuego Andaluz, Centro Sumaq Inti de Arte Nativo, Danza Fusión, Pacha Perú, Ballet Hispanoamérica en Danza, Dinastía Atún Yauyos, Perú Canto y Costumbres, Asociación Folklórica Q'aramojo, Asociación Cultural Urpicha, Asociación Cultural Atinchik, Asociación Cultural Expresiones Perú y Asociación Cultural Urpicha Perú, Conjunto Danza América (Chile), La Giralda (Venezuela), Ballet Folklórico (México) y Fundación Tango y Danzas (Colombia); a las 5:00pm.
Ingreso libre.

* Casa Museo José Carlos Mariátegui
(jr. Washington 1946 - Lima)

Viernes Literarios, presenta: "Homenaje a Sebastián Salazar Bondy" a cargo de Tania Aguirre, Roy Dávatoc y Mirtha Pecho; a las 7:00pm.
Ingreso libre.

* Auditorio Dai Hall del Centro Cultural Peruano Japonés
(av. Gregorio Escobedo 803, Residencial San Felipe - Jesús María)

Música: "Akinee 1st. live" a cargo de la agrupación vocal Akinee; a las 7:00pm.
Ingreso libre.

* Galería Shock
(Plazuela San Francisco 214 - Barranco)

Inauguración de la exposición: "Cuerpos extraños" bipersonal de Juan Luis San Miguel y Eduardo Deza; a las 7:00pm. Hasta el 26 de febrero.
Ingreso libre.

* Auditorio del Centro Cultural Cafae
(av. Arequipa 2985 - San Isidro)

Cine Nacional: Muestra de cine cajamarquino, presenta: "Un hombre rico en caridad" (2010) de Héctor Marreros; a las 7:30pm.
Ingreso libre.

* Auditorio del Centro Cultural Británico
(jr. Bellavista 531 - Miraflores)

Conversatorio: Directo al corazón, presenta: "Las 20 canciones de amor de todos los tiempos" a cargo de Francisco Melgar Wong; a las 7:30pm.
Ingreso libre.

* Centro Cultural de España
(cll. Natalio Sánchez 181-185, Urb. Santa Beatriz, alt. cdra. 6 av. Arequipa - Lima)
7:30pm. Inauguración de la exposición: "Poder Verde II. El desborde amazónicoi" colectiva de José Asunción Araujo, Brus Rubio, Harry Chávez, Nereida López, Lu.Cu.Ma, Adrián Portugal, Daysi Ramírez, La Restinga, Luis Saquirai y Luis Torres. Hasta el 27 de marzo.
7:30pm. Música: Afuera!, presenta: "Cumbiasurf psicodélica" a cargo de Chicha Libre.
Ingreso libre.

Sábado 05

*
Auditorio del Británico Los Jardines
(av. Alfredo Mendiola 1200 - San Martín de Porres)

Teatro infantil: "Planeta, yo te ayudaré" a cargo de Ruth Vásquez, Juan Carlos Díaz y Kariuska Yucra de la Asociación Cultural y Educativa Eureka; a las 11:30am.
Ingreso libre.

* Auditorio del Británico San Juan de Lurigancho
(av. Próceres de la Independencia 1531 - San Juan de Lurigancho)

Teatro infantil: "Planeta, yo te ayudaré" a cargo de Ruth Vásquez, Juan Carlos Díaz y Kariuska Yucra de la Asociación Cultural y Educativa Eureka; a las 4:30pm.
Ingreso libre.

* Centro Fundación Telefónica
(av. Arequipa 1155, Urb. Santa Beatriz – Lima)

Teatro y títeres familiar, presenta: La flor de Ricardo y Talatalavera" a cargo del Teatro de títeres El Botón (Colombia); a las 5:00pm.
Ingreso libre.

* Centro Cultural de España
(cll. Natalio Sánchez 181-185, Urb. Santa Beatriz, alt. cdra. 6 av. Arequipa - Lima)
5:30pm. Visita guiada de la exposición: "Poder Verde 2" a cargo de Christian Bendayán y artistas expositores.
7:30pm. Artes escénicas, presenta: "La manzana prohibida" de Gonzalo Rodríguez Risco, a cargo de Yuri Cárdenas Suárez y Sergio Ota Ossandon.
Ingreso libre.

* Asociación Cultural y Educativa Búho Rojo
(jr. Callao 181 - Pueblo Libre)

Café Filosófico; a las 7:30pm.
Ingreso libre.

* Auditorio del Centro Cultural Cafae
(av. Arequipa 2985 - San Isidro)

Cine Club: Asesijnos humanos, presenta: "El fotógrafo del pánico" (1960) Dir.: Michael Powell (Reino Unidos); a las 7:30pm.
Ingreso libre.

Domingo 06

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Auditorio Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés
(av. Gregorio Escobedo 803, Residencial San Felipe - Jesús María)

Teatro para niños, presenta: "El secreto de la papa" a cargo del grupo teatral Tablas Maestras, Dir.: Martín Medina López; a las 4:00pm.
Ingreso libre.

* Auditorio del Centro Cultural Cafae
(av. Arequipa 2985 - San Isidro)

Cine Club: Asesijnos humanos, presenta: "El viaje de Felicia" (1999) Dir.: Atom Egoyan (Canadá-Reino Unidos); a las 7:30pm.
Ingreso libre.

* Centro Cultural de España
(cll. Natalio Sánchez 181-185, Urb. Santa Beatriz, alt. cdra. 6 av. Arequipa - Lima)

Artes escénicas, presenta: "La manzana prohibida" de Gonzalo Rodríguez Risco, a cargo de Yuri Cárdenas Suárez y Sergio Ota Ossandon; a las 7:30pm.
Ingreso libre.

Exposiciones

"INTERCAMBIO CULTURAL PERU-JAPON" colectiva de pintura de estudiantes del colegio Hideyo Noguchi (Perú) y de la ciudad de Isogo (Yokohama-Japón), en el Hall del Centro Cultural Peruano Japonés (av. Gregorio Escobedo 803, Residencial San Felipe - Jesús María) de lunes a sábado de 9m. a 9pm. Hasta el 31 de enero.

"MI LIMA DE ANTAÑO" pinturas de Roger, Miguel y Enrique Vejarano, en la Galería de Arte Sérvulo Gutiérrez (av. Horacio Urteaga 535 – Jesús María) de lunes a viernes de 9am. a 6pm. Hasta el 04 de febrero.

"CONCRETO" pinturas de Jorge Cabieses y "OH NO! IT'S YOU AGAIN!" serigrafías de Cherman, en la Galería Lucía de la Puente (paseo Sáenz Peña 206 A - Barranco) de lunes a viernes de 11am. a 8pm. Hasta el 04 de febrero.

"LA CHALINA DE LA ESPERANZA" y "ARGUEDAS HOY" colectiva de homenaje a José Maria Arguedas de Aarón López, Alfredo Márquez, David Rejas, Emilio Fernández, Ente y Pésimo, Eriván Phumpiú, Gedión Caseo Fernández, Harry Pinedo, Hemilio Vargas, Herbert Rodríguez, Jaime Higa, Javier Ramos Cucho, Jorge Miyagui, Julius Sobrino, Lici Ramirez, Primitivo Evanan, Rember Yahuarcanil, Señor Yahuarcanil, Silvia Flores, Teodoro Ramirez, Walter Carbonel y Wylly Medrano Zumaeta, en la Galería Municipal de Arte Pancho Fierro (psje. Santa Rosa 114, Plaza de Armas - Lima) lunes a viernes de 11am. a 8pm. / sábado y domingo de 12m. a 8pm. Hasta el 05 de febrero.

"ESPIRITUS LUDICOS" pinturas de José Alcalde, en la Galería Icpna Miraflores (av. Angamos Oeste 120 - Miraflores) de martes a domingo de 11am. a 8pm. Hasta el 13 de febrero.

"IMAGEN Y COSTUMBRES" colectiva de David Meléndez Carbajal y alumnas del Penal Santa Mónica y alumnos del Penal Virgen de Fátima de Chorrillos, en la Galería No Galería del Centro Cultural Cafae (av. Arequipa 2985 - San Isidro) de lunes a domingo de 9am. a 9pm. Hasta el 13 de febrero.

"XII CONCURSO ANUAL DE ESCULTURA" ganadores y finalistas del del Premio Luis Hochschild Plaut, en la Galería John Harriman del Centro Cultural Peruano Británico (Jr. Bellavista 531 - Miraflores) de lunes a sábado de 9am. a 8pm. / domingo y feriado de 2 a 8pm. Hasta el 18 de febrero.

"MUSICA POSIBLE" colectiva histórica de poesía fonética, partituras, objetos e instrumentos, en el Centro Fundación Telefónica (av. Arequipa 1155, Urb. Santa Beatriz - Lima) de martes a sábado de 12am. a 8pm. / domingo de 12m. a 7pm. (lunes cerrado). Hasta el 20 de febrero.

"VIDEOPOESIA HISTORICA INTERNACIONAL" colectiva de videos de polipoesía (1970-1998) de Klaus Peter Dencker (Alemania), E.M. de Melo e Castro (Portugal), Richard Kostelanetz (Estados Unidos), Miklós Jancsó Endre Szkarosi (Húgaria), Magnús Pálsson (Islanda), Xavier Sabater (España), Anna Homler (Estados Unidos) y Enzo Minarelli (Italia), en el Centro Fundación Telefónica (av. Arequipa 1155, Urb. Santa Beatriz - Lima) de martes a sábado de 12am. a 8pm. / domingo de 12m. a 7pm. (lunes cerrado). Hasta el 27 de febrero.

"ENTUMECIDO POR LA VIGILIA" individual de Hugo Salazar Chuquimango y "OBSESIONES NO CONTEMPLADAS" dibujos de Kathryn Páucar Vergara, en la Galería Juan Pardo Heeren del Icpna Lima (jr. Cuzco 446 - Lima) de martes a domingo de 11am. a 8pm. Hasta el 27 de febrero.

"REVISANDO EL CUENTO PERUANO" retrospectiva de cuento peruano, "HOMENAJE A LA POESIA DE LA GENERACION DEL 50" retrospectiva de poesía de Wáshington Delgado, Javier Sologuren, Carlos Germán Belli, Alejandro Romualdo, Nicomedes Santa Cruz, Blanca Varela, Efraín Miranda, Jorge Eduardo Eielson, Sebastián Salazar Bondy y más, y "UN SIGLO DE TEATRO PERUANO"
Retrospectiva de obras teatrales de Nicolás Yerovi, Manuel Beltroy, Sebastián Salazar Bondy, Enrique Solari Swayne, Alonso Alegría, Bernardo Roca Rey, Juan Ríos, Juan Rivera Saavedra, Delfina Paredes, César de María, Mariana de Althaus y Roberto Sánchez Piérola, y Club de Teatro de Lima, Escuela Nacional de Arte Dramático, Teatro Universitario de San Marcos (TUNSM), Teatro de la Universidad Católica (TUC), y los grupos Yuyachckani, Cuatrotablas y La Tarumba, en la Casa de la Literatura Peruana (jr. Ancash 207 – Lima) de martes a domingo de 10am. a 8pm. Hasta el 28 de febrero.

"RETROSPECTIVA" pinturas, grabados, cerámicas, esculturas y orfebrería de Carlos Bernasconi, en la Galería del Británico San Juan de Lurigancho (av. Próceres de la Independencia 1531 - San Juan de Lurigancho) de lunes a viernes de 9am. a 8pm. / sábado de 9am. a 6pm. Hasta el 31 de marzo.

"YUYANAPAQ. PARA RECORDAR" fotografías del conflicto armado interno (1980-2000) del informe final de la Comisión de la Verdad, en el Museo de la Nación (av. Javier Prado Este 2465 - San Borja) de martes a domingo de 9am. a 5pm.

Correspondencia entre José María Arguedas y Guerrillero Hugo Blanco

Quizás las 2 ultimas generaciones hayan escuchado muy poco o casi una nada el nombre de Hugo Blanco. Los 60, 70 y 80’s, eran décadas en donde el apellido, las barbas guerrilleras con el mechón blanco de león, sus pantalones amarrados con sogas, su prisión en el frontón, su salvación de la guillotina en el ultimo minuto gracias a la presión internacional, sus deportaciones, reincidentes suspensiones en el congreso de la republica, eran no solo noticia local, sino también global.

Hugo tuvo una incidencia muy directa con el “destino” de mi familia. Por Hugo, mi padre asumió una conciencia y responsabilidad social ante la vida, se hizo Trotskista, y alguna vez hasta fue candidato a la alcaldía de Villa María del Triunfo por el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Mi padre siempre estuvo al frente de las protestas en Villa María del Triunfo, contra la dictadura de Morales Bermúdez. Estuvo preso. En el frontis de mi casa se realizaban Actos Políticos-Culturales, mi casa estaba sembrada de Literatura Revolucionaria, de historias de Poetas Guerreros. Es de seguro que el “sino” personal del señor Blanco Galdos que a veces reposaba la siesta en el sillón de mi casa, y que celebro tantas reuniones de su dirigencia nacional en mi hogar, al final de cuentas sin quererlo haya decidido parte de mi derrotero personal : Un creador que consagra su vida y su elemental obra a transformar, con ayuda de la belleza, aunque sea unas pequeñas parcelas de este mundo.

Raúl Castro Vera, amigo de Hugo Blanco, amigo personal de mi padre, y que alguna vez fuera candidato a la alcaldía de Lima por el PRT, me remite estas casi inéditas correspondencias entre el Guerrillero apresado en la Isla de el Frontón y el Escritor que tanto hemos recordado en este año, por motivo de los 100 años de su nacimiento : José María Arguedas.
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DOCUMENTO HISTORICO: Correspondencia entre José María Arguedas y Hugo Blanco (1969)

Así fue

Desde que conocí los escritos de José María Arguedas, me uní afectivamente a él.

Su compañera Sibila visitaba a Antonio Meza, un campesino, combatiente armado del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), del centro del país, preso en Lima. Cuando le trasladaron en 1969 a la isla prisión El Frontón, donde yo me encontraba, continuó visitándole. En El Frontón había compañeros que no tenían visitas, por lo tanto habíamos decidido socializarlas; así nos conocimos con Sibila.

José María pensaba que yo era un importante dirigente de izquierda, con toda la suficiencia que conlleva la palabra “importante”. Sibila le dijo que no era así, que yo era una persona común y corriente. J. M. decidió obsequiarme su novela Todas las sangres y como dedicatoria le puso algunas palabras en castellano. Sibila me dijo que pensaba poner algo en quechua, pero se contuvo.

Ese fue el motivo que me llevó a escribirle en quechua, él se emocionó y me respondió, también en quechua. Por intermedio de Sibila me pidió permiso para traducir ambas cartas y publicarlas, le respondí que, aunque al escribirlas no pensé en eso sino en volcar lo que había en mi pecho, no tenía ningún inconveniente en hacerlo público. Así mismo me pidió permiso para visitarme; yo consideré, como le digo en la segunda carta, que una fugaz visita en El Frontón no sería satisfactoria para el gran cariño que le tenía, Sibila se lo dijo. Comprenderán cuánto me pesa esa respuesta mía; recibió mi segunda carta y dijo: “La leeré el lunes”, se mató el viernes. Sibila me pidió que tradujera esa segunda carta.

Como verán, las palabras “tayta” y “taytáy” yo las traduzco por “padre” y “padre mío”, él se niega a traducirlas porque considera que al hacerlo no reflejan el profundo sentido que tienen en nuestro idioma; “misti” es el no-indio, incluyendo al mestizo que se cree blanco; “maqt’as” somos los llamados “indios” con pluralización castellana; “wakchas” son los pobres con la misma pluralización; “hallpando” viene del verbo quechua “hallpay” que significa “coquear”, que no es precisamente “masticar”, acá tiene el gerundio castellano.

En la segunda carta aludo a una que mandé “A los revolucionarios poetas, a los poetas revolucionarios”, que entregué a la compañera Rosa Alarco y ella la envió a una revista en el Perú y también la publicó el periódico Marcha del Uruguay, cuyo jefe de redacción era Eduardo Galeano. Naturalmente que estoy de acuerdo con que si un poeta quiere cantar a la rosa, lo haga. Pero lo que me extrañaba era que los poetas “revolucionarios” cantaran a la “revolución” en abstracto, o a los grandes dirigentes revolucionarios mundiales y no se fijaran en la lucha cotidiana de mi pueblo, que día a día forjaba bellos poemas que no encontraban poeta; por eso pedía con desesperación que Vallejo resucitara, pues él cantaba a gente anónima como Pedro Rojas o Ramón Collar, cantaba a “Málaga sin padre ni madre”, al “padre polvo” de los escombros de Durango.

Los “heraldos verdes”, mencionados en el cuento, son una paráfrasis de los “heraldos negros que nos manda la muerte” de César Vallejo.

HG
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De Hugo Blanco a José María Arguedas
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El Frontón, 14 de noviembre de 1969

Taytáy José María:

Casi me has hecho llorar, este día, al saber lo que me contó tu esposa. Me dijo: “Esto te envía (Todas las sangres); escribió mucho en quechua y después, “puede tener vergüenza de mí” diciendo, se arrepintió y no puso sino esas escuetas palabras en castellano”.

Cuando me dijo eso, yo me dolí mucho; casi lloré:

¿Cómo es posible, taytáy, que entre nosotros podamos avergonzarnos de cuanto nos podemos decir en nuestra lengua tan dulce? Cuando nos pedimos ayuda, nunca lo hacemos con palabras escuetas en nuestra lengua. ¿Acaso alguna vez escuchamos decir: “mañana has de ayudarme a sembrar, porque yo te ayudé ayer”? ¡Ahj! ¡Qué asco! ¡Qué podrá ser eso! Únicamente los gamonales suelen hablarnos de esa forma. ¿Acaso entre nosotros, entre nuestra gente, nos hablamos de ese modo? Muy tiernamente nos decimos: “Señor mío, vengo a pedirte que me valgas; no seas de otro modo; mañana hemos de sembrar en la quebrada de abajo; ayúdame pues caballerito, paloma mía, corazón”. Con estas palabras solemos empezar a pedir que nos ayuden. Y también cuando nos encontramos en los caminos de las punas, aun sin conocernos, nos saludamos el uno al otro; nos invitamos un trago, nos alcanzamos algún poco de coca; nos preguntamos hacia dónde vamos; y solemos charlar un rato.

Y siendo así, ¿crees que puede haberme dolido cualquier cosa que hubieras escrito en nuestra dulce lengua para mí? ¿Acaso mi corazón no se enternece al leer cómo has traducido al castellano nuestra lengua para que todos la conozcan y alcancen a saber aunque no sea sino una parte de lo tanto que esa lengua puede expresar? ¿Acaso cuando yo también traduzco algo de lo que hablamos en nuestra lengua, no me acuerdo de ti?

“Escribe como él, diciendo, van a hablar de mí los mistis (repito, únicamente para mí mismo, cuando intento traducir del quechua); eso lo han de repetir bien; han de decir la verdad; yo no puedo hablar de otro modo; digo exactamente lo que brota de mi corazón y de mi boca” diciendo esto, yo pienso.

Yo no puedo decir qué es lo que penetra en mí cuando te leo, por eso, lo que tú escribes no lo leo como las cosas comunes, ni tampoco tan constantemente, mi corazón podría romperse.

Mis punas empiezan a llegar a mí con todo su silencio, con su dolor que no llora, apretándose al pecho, apretándolo. O bien cuando me recuerdas las pequeñas quebradas, empiezo a ver a los picaflores, escucho como si los pequeños manantiales cantaran. ¡Cuántas veces he pensado en ti cuando me he sentido con estos recuerdos! Cuánta alegría habrías tenido al vernos bajar de todas las punas y entrar al Cusco, sin agacharnos, sin humillarnos, y gritando calle por calle: “¡Que mueran todos los gamonales! ¡Que vivan los hombres que trabajan!”. Al oír nuestro grito los “blanquitos”, como si hubieran visto fantasmas, se metían en sus huecos, igual que pericotes. Desde la puerta misma de la Catedral, con un altoparlante, les hicimos oír todo cuanto hay, la verdad misma, lo que jamás oyeron en castellano; se lo dijimos en quechua. Se lo hicieron oír los propios maqt’as, esos que no saben leer, que no saben escribir, pero sí saben luchar y saben trabajar. Y casi hicieron estallar la Plaza de Armas esos maqt’as emponchados. Pero ha de volver el día, taytáy, y no solamente como aquél que te cuento, sino más grande. Días más grandes llegarán; tú has de verlos. Muy claramente están anunciados. Aquí nomás concluyo, taytáy, porque si no, no he de terminar de escribir nunca. He de resentirme si no envías eso que escribiste para mí.

Hasta que nos encontremos, tayta. No te olvides, pues, de mí.

Hugo Blanco
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De José María Arguedas a Hugo Blanco

(La noche de aquel miércoles, cuarenta y ocho horas antes del disparo fatal )

Hermano Hugo, querido, corazón de piedra y de paloma:

Quizá habrás leído mi novela Los Ríos Profundos. Recuerda, hermano, el más fuerte, recuerda. En ese libro no hablo únicamente de cómo lloré lágrimas ardientes; con más lágrimas y con más arrebato hablo de los pongos, de los colonos de hacienda, de su escondida e inmensa fuerza, de la rabia que en la semilla de su corazón arde, fuego que no se apaga. Esos piojosos, diariamente flagelados, obligados a lamer tierra con sus lenguas, hombres despreciados por las mismas comunidades, esos, en la novela, invaden la ciudad de Abancay sin temer a la metralla y a las balas, venciéndolas. Así obligaban al gran predicador de la ciudad, al cura que los miraba como si fueran pulgas; venciendo balas, los siervos obligan al cura a que diga misa, a que cante en la Iglesia: le imponen a la fuerza. En la novela imaginé esta invasión con un presentimiento: los hombres que estudian los tiempos que vendrán, los que entienden de luchas sociales y de la política, los que comprendan lo que significa esta sublevación de la toma de la ciudad que he imaginado. ¡Cómo, con cuánto más hirviente sangre se alzarían estos hombres si no persiguieran únicamente la muerte de la madre de la peste, del tifus, sino la de los gamonales, el día que alcancen a vencer el miedo, el horror que les tienen! “¿Quién ha de conseguir que venzan ese terror en siglos formado y alimentado, quién? ¿En algún lugar del mundo está ese hombre que los ilumine y los salve? ¿Existe o no existe?, ¡carajo, mierda!”, diciendo, como tú, lloraba fuego, esperando, a solas. Los críticos de literatura, los muy ilustrados, no pudieron descubrir al principio la intención final de la novela, la que puse en su meollo, en el medio mismo de su corriente. Felizmente uno, uno sólo, lo descubrió y lo proclamó, muy claramente.

¿Y después hermano? ¿No fuiste tú, tú mismo quien encabezó a esos “pulguientos” indios de hacienda, de los pisoteados el más pisoteado hombre de nuestro pueblo; de los asnos y los perros el más azotado, el escupido con el más sucio escupitajo? Convirtiendo a ésos en el más valeroso de los valientes, ¿no los fortaleciste, no acercaste su alma? Alzándoles el alma, el alma de piedra y de paloma que tenían, que estaba aguardando en lo más puro de la semilla del corazón de esos hombres, ¿no tomaste el Cusco como me dices en tu carta, y desde la misma puerta de la Catedral, clamando y apostrofando en quechua, no espantaste a los gamonales, no hiciste que se escondieran en sus huecos como si fueran pericotes muy enfermos en las tripas? Hiciste correr a esos hijos y protegidos del antiguo Cristo, del Cristo de plomo. Hermano, querido hermano, como yo, de rostro algo blanco, del más intenso corazón indio, lágrima, canto, baile, odio.

Yo hermano, sólo sé bien llorar lágrimas de fuego; pero con ese fuego he purificado algo la cabeza y el corazón de Lima, la gran ciudad que negaba, que no conocía bien a su padre y a su madre; le abrí un poco los ojos, los propios ojos de los hombres de nuestro pueblo, les limpié un poco para que nos vean mejor. Y en los pueblos que llaman extranjeros creo que levanté nuestra imagen verdadera, su valer, su muy valer verdadero, creo que lo levanté alto y con luz suficiente para que nos estimen, para que sepan y puedan esperar nuestra compañía y fuerza; para que se apiaden de nosotros como del más huérfano de los huérfanos; para que no sientan vergüenza de nosotros, nadie.

Esas cosas, hermano, a quien esperaron los más escarnecidos de nuestras gentes, esas cosas hemos hecho; tú lo uno y yo lo otro, hermano Hugo, hombre de hierro que llora sin lágrimas; tú, tan semejante, tan igual a un comunero, lágrima y acero. Yo vi tu retrato en una librería del barrio latino de París; me erguí de alegría, viéndote junto a Camilo Cienfuegos y al “Che” Guevara. Oye, voy a confesarte algo en nombre de nuestra amistad personal recién empezada: oye, hermano, sólo al leer tu carta sentí, supe que tu corazón era tierno, es flor, tanto como el de un comunero de Puquio, mis más semejantes. Ayer recibí tu carta: pasé la noche entera, andando primero, luego inquietándome con la fuerza de la alegría y de la revelación.

Yo no estoy bien, no estoy bien; mis fuerzas anochecen. Pero si ahora muero, moriré más tranquilo. Ese hermoso día que vendrá y del que hablas, aquél en que nuestros pueblos volverán a nacer, viene, lo siento, siento en la niña de mis ojos su aurora, en esa luz cayendo gota por gota tu dolor ardiente, gota por gota sin acabarse jamás. Temo que ese amanecer cueste sangre, tanta sangre. Tú sabes y por eso apostrofas, clamas desde la cárcel, aconsejas, creces. Como en el corazón de los runas que me cuidaron cuando era niño, que me criaron, hay odio y fuego en ti contra los gamonales de toda laya; y para los que sufren, para los que no tienen casa ni tierra, los wakchas, tienes pecho de calandria; y como el agua de algunos manantiales muy puros, amor que fortalece hasta regocijar los cielos. Y toda tu sangre ha sabido llorar, hermano. Quien no sabe llorar, y más en nuestros tiempos, no sabe del amor, no lo conoce. Tu sangre ya está en la mía, como la sangre de don Victo Pusa, de don Felipe Maywa, don Victo y don Felipe me hablan día y noche, sin cesar lloran dentro de mi alma, me reconvienen en su lengua, con su sabiduría grande, con su llanto que alcanza distancias que no podemos calcular, que llega más lejos que la luz del sol. Ellos, oye Hugo, me criaron, amándome mucho, porque viéndome que era hijo de misti, veían que me trataban con menosprecio, como a indio. En nombre de ellos, recordándolos en mi propia carne, escribí lo que he escrito, aprendí todo lo que he aprendido y hecho, venciendo barreras que a veces parecían invencibles. Conocí el mundo. Y tú también, creo que en nombre de runas semejantes a ellos dos, sabes ser hermano del que sabe ser hermano, semejante a tu semejante, el que sabe amar.

¿Hasta cuándo y hasta dónde he de escribirte? Ya no podrás olvidarme, aunque la muerte me agarre, oye, hombre peruano, fuerte como nuestras montañas donde la nieve no se derrite, a quien la cárcel fortalece como a piedra y como a paloma. He aquí que te he escrito, feliz, en medio de la gran sombra de mis mortales dolencias. A nosotros no nos alcanza la tristeza de los mistis, de los egoístas; nos llega la tristeza fuerte del pueblo, del mundo, de quienes conocen y sienten el amanecer. Así la muerte y la tristeza no son ni morir ni sufrir. ¿No es verdad hermano?

Recibe mi corazón.

José María
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De Hugo Blanco a José María Arguedas

El Frontón, 25 de noviembre de 1969

¡Padre mío! Padre mío José María:

Cada vez que me hablan de ti hacen llorar mi corazón, con una u otra cosa. La vez pasada, porque creíste que criticaría tu actitud y ahora, porque estando enfermo quieres venir. ¡Padre mío! ¡Cuánto está queriendo encontrarse contigo mi corazón! ¡Cuánto desean mirar mis ojos a mi gran padre! Encontrarme contigo, padre mío, ¡qué sería!

Desde mucho antes sabía que éramos un solo corazón, no solamente leyendo Los ríos profundos; sino que, leyendo cualquier cosa que escribes, mirando cualquier cosa que haces, se trasluce tu ser indio. ¿Iba a esperar yo a escuchar lo que dijeran los críticos?

Que hablen lo que quieran esos mistis; mi corazón , está mirando al tuyo en lo que escribes, allí apareces como en agua clara. Por eso, padre, encontrarme contigo ¡qué sería! Ni en todo el año terminaríamos de relatarnos. Y eso no se puede en la visita. No dura ni dos horas. No alcanza para conversar nada. Mucha gente trajina, como en los mercados de nuestros pueblos. Y contigo, padre mío, no podríamos hablar sólo diez minutos. Nuestro corazón reventaría. ¡Habiendo tanto que relatarnos, habiendo tanto que conversar! Contigo tenemos que hablar calmadamente, como hombres serios; sentándonos tranquilos, el corazón plácido, hallpando nuestra coquita, fumando de un solo cigarrillo, perdiendo la vista en los cerros lejanos. Acá no sería así, padre. Así como no puedo leer comúnmente tus escritos, por esa misma razón no podría encontrarme contigo comúnmente. A pesar de eso, te haré llamar un día, padre; cuando haya algo de calma; por lo menos para contemplar tu venerado rostro, por lo menos para apretar tu corazón al mío. Mientras llegue ese día, así te escribiré cada vez, volcando mi corazón al tuyo. Como si en la era del trigo, dentro del aliento del rastrojo, mirando las estrellas, nos estuviéramos relatando lo que hemos vivido, lo que pensamos; así igual va a ser padre, no te apenes, no llores. Cuán lejos estemos, somos el mismo corazón.

Conozco bien tu corazón, padre, aún antes de que me escribieras. Como te digo, al igual que en agua cristalina se ve tu corazón a través de tus escritos. No sé qué verán los mistis en ellos; y para que les digan: “Ése es un buen crítico” hablan una u otra cosa. Es imposible que ellos vean tu corazón aunque se los estés mostrando. El misti es misti, padre. En cuanto a ser buenas personas, algunas son realmente buenas personas, no les estoy insultando. Pero tu corazón, sólo tus congéneres indios lo vemos bien. Los mistis, aun siendo buenas personas, para eso, son ciegos que miran. Ellos no sollozan temblorosos como nosotros al leer tus escritos. Imposible, padre, el misti es misti.

Padre mío, algo tenía que decirte; quizá cuando hablé de los poetas habrás dicho: “¡Inclusive a nosotros se está refiriendo este cholo!”. No, padre, de ninguna manera. ¿Acaso en tu novela Los Ríos Profundos no relatas de forma encantadora lo de nuestra madre chichera? ¿Acaso leyendo esas cosas no llegué a llorar en silencio en mi rincón de la cárcel de Arequipa? ¿Y así iba a decir de ti: “No habla de la lucha del hombre común”? Y no sólo eso, padre. A ti, ya estando en la cárcel de Arequipa, te conocí bien. Y al conocerte dije: “¡Ya está carajo, ahora el mismo indio está hablando!” Así te miré. Pero desde antes, desde mi infancia respeté a los señores mistis cuando escribían a favor del indio. Por eso, aunque son mistis, mucho respeto a esos señores: Clorinda Matto, Ciro Alegría, Jorge Icaza, Enrique López Albújar. Esos señores pusieron la semilla en mi corazón cuando sólo era un muchacho, ellos también ayudaron para que mi sangre hirviera, me hicieron ver lo que no veía. Además, por eso respeto a mi hermano, él me hizo conocer lo que escribieron esos señores, él mismo escribió un poco en su juventud.

Por esa experiencia mía, te digo padre: lo que escribes no es sólo para mostrar a los no-indios de todas las naciones que nosotros somos gentes; no es sólo eso, padre. Ablanda el corazón de nuestro propio pueblo, lo despierta. Claro que tú todavía no ves a dónde llega la semilla que derramas. Quién sabe en qué jóvenes corazones se está regando hermosamente esta semilla. Así como Ciro Alegría, Icaza, no supieron que en mi corazón yo regaba su semilla. Ellos, siendo mistis, sembraron bien para que madure así en lucha. ¿Y así no iba a madurar en forma preciosa lo que como indio siembras?

Para que veas que tengo la raíz del propio hombre, la raíz brotada de nuestra propia tierra, te envío este relato que hago de mi padre Lorenzo. Eso no es cuento, padre; ahí estoy relatando lo realmente sucedido, también los nombres son verdaderos.

Desde hace tiempo quería relatar acerca de ese gran hombre, para que todos vieran la fuerza de nuestra raíz india. Sólo tiempo me faltaba para hacer eso. Pero ahora, al enterarme que estás enfermo, dije: “De una vez lo haré, para enviarlo a mi padre José María; para que por lo menos con eso se alegre en su enfermedad, para que se alegre con nuestra triste alegría”. Diciendo esto, padre, lo hice rápido, y ahora te lo estoy enviando con todo mi corazón.

Hasta otro día padre, sangre de mi sangre, pena de mi pena, alegría de mi alegría. Si sólo fuese por mí, jamás acabaría esta carta, cuando tantas cosas tengo que decirte.

Hasta otro día padre,

Hugo Blanco
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***Anexo a la Carta
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"El maestro"
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(Este texto fue enviado a José María Arguedas adjunto a la carta precedente, cuatro días antes del balazo que acabó con su vida. Lo que se conoce es que la carta fue recibida y no leída, o leída a medias).

A las hojas de una mostaza silvestre sancochadas, llamamos “yuyu hauch’a”. Nos gusta mucho, a pesar de que evoca la muerte en su causa más extendida y silenciada: el hambre.

Cuando viene el hambre, devora habas, maíz, papas, chuño (papa helada y deshidratada); no deja nada al indio… más que esas hojas, ya sin manteca, sin cebolla, sin ajos, hasta sin sal. Después de esas y esas hojas, viene la muerte, son sus “heraldos verdes”. Viene la muerte con diferentes seudónimos en castellano y en quechua: tuberculosis, anemia perniciosa, neumonía, pujiu (manantial), wayra (viento), layqa (brujería). Se le llama por sus seudónimos porque su verdadero nombre es mala palabra: hambre.

Pero el yuyu hauch’a no tiene la culpa de esto, por eso nos gusta tanto. No digo que sea rico, yo no entiendo de esas cosas; ya me equivoqué con el chuño, yo decía que era muy rico y la gente entendida afirma que es insípido. Por eso yo sólo digo que nos gusta mucho aunque nos recuerde las hambrunas. Esas hambrunas en las que a veces los gringos (¡tan buenitos ellos!) nos mandan de limosna maíz con gorgojo y “leche” en polvo; que llegan a la parroquia, a la alcaldía o a la gobernación, y de allí pasan a servir de alimento a los chanchos de los hacendados.

Yo no pido que nos repartan esa limosna, yo exijo que nos devuelvan lo nuestro para que no haya hambrunas. Fue mi primo hermano, Zenón Galdos, quien pidió que se repartiera; le costó caro; por exigir eso, el señor Araujo, alcalde de Huanoquite, lo mató de un balazo. El señor Araujo no está preso, es de buena familia.

Un domingo de mil novecientos cuarentaytantos, saboreando mi ración de yuyu hauch’a, conversaba con la campesina que lo vendía, sentada en el barro del mercado de San Jerónimo, Cusco. Conversábamos el tema del día: los temblores. Ella me explicó su origen: eran enviados como castigo porque los indios del ayllu se levantaron contra los padres dominicos de la hacienda “Pata-pata”. Así lo manifestó el señor cura durante la misa de esa mañana: “El demonio no ha muerto, está en el hospital del Cusco”. El señor cura no dijo que la muerte del “demonio” era la condición para que cesen los temblores, la campesina lo entendió así por su cuenta.

– ¿Morirá? – Seguro, está muy mal dicen, por su culpa todo esto…

Ella no quería temblores ni quería ir al infierno, por eso sus palabras condenaban al “demonio”.

Pero su cara, su voz, el barro en que estaba sentada, el yuyu hauch’a, su corazón: todo eso era de tierra, de tierra como el “demonio” que estaba en el hospital, de tierra que gritaba silenciosamente su desesperado anhelo de que el “demonio” se salvara.

Y se salvó nomás Lorenzo Chamorro… Se salvó a medias porque quedó inválido. El médico le dijo: “Sólo un indio como tú puede estar vivo con seis agujeros en las tripas; lo que te fregó es que la bala te afectó la columna vertebral”.

Y así lo conocí tiempo después, ya en su rincón: lagañas, mugre, muletas, poncho grande, voz vibrante, ojos fuego.

Lo miré y supe que era verdad que producía temblores: mi sangre temblaba, mis siglos temblaban cuando me acerque a abrazarlo.

– Tayta, cuéntame.

Y me dijo cosas que ya sabía: que la hacienda “Pata-pata” de los dominicos continuaba arrebatando tierras a la comunidad, que la comunidad tenía títulos de propiedad, que la justicia no llegaba nunca, que los campesinos organizaron sindicato, que él era el secretario general, que quisieron sobornarlo, que no cedió; que lo amenazaron, que no cedió; que cuando estaban trabajando las tierras en litigio vinieron el prior del Convento de Santo Domingo y sus matones; que, como los matones no lo conocían, el prior lo señaló “con la misma mano que consagra al Santísimo”, que entonces recibió los balazos de uno de los matones.

– Todos mis compañeros corrieron a atenderme; yo les decía: “¡No!, ¡déjenme! ¡Agárrenlo a él!, ¡Agárrenlo…!” y ¡ahí nomás me desmayé!

No hubo cárcel para los heridores del indio, ni indemnización para el indio herido; se sobreentiende; estamos en el Perú.

Los campesinos temían ir a visitarle en su rincón de inválido, era peligroso… comprometedor… Pero las campesinas iban… “sólo a visitar a su mujer”… hasta que el señor cura se enteró y tuvo que explicar desde el púlpito:

– Hijos míos, el Señor ha perdonado a este pueblo pero ustedes abusan de su bondad, vuestras mujeres siguen visitando la casa del demonio. ¡Va a caer lluvia de fuego sobre San Jerónimo!…

Las campesinas evitaron la lluvia de fuego, dejaron de ir donde la mujer de Chamorro.

– Mi hijo mayor lloraba mucho tocando su guitarra, de pena se ha muerto.

Yo seguí visitándolo, en busca de la lluvia de fuego, la sentía, escuchando relatos desconocidos.

– ¿Conoces el cerro Pícol?

– Si, tayta, desde el Cusco se ve; también desde el camino a Paruro; desde bien lejos se ve ese cerro.

– Eso también querían quitarnos. Mandaron guardias a caballo. Nosotros estábamos preparados.

Los guardias no se dieron cuenta de que el camino se contorsionaba para dificultarles el ascenso; no veían que los p’atakiskas (cactus) abrían sus brazos erizados de espinas amenazándolos; no notaron el odio de las piedras, de los guijarros; no comprendieron que si la gran herida roja del cerro tomaba color humano, era por la cólera, la santa cólera de ver guardias donde sólo debía haber hombres.

De pronto algunas piedras se movieron, no eran piedras, eran indios honderos como los de antes, como los indios de siempre, con las hondas de siempre. Las hondas de las huestes de Thupaq Amaru, las hondas que lanzan el grito de rebelión. “¡Warak’as!”.

Pero esta vez los proyectiles no eran las piedras indias… ¡Dinamita!

Se atascó el cerebro de los guardias; antes de que se dieran cuenta de lo que sucedía, los caballos estaban en dos patas y ellos en cuatro; corriendo ladera abajo en medio de explosiones, sin hacer caso a los brazos feroces de p’atakiska que fácilmente se desprenden del cuerpo de la planta y difícilmente del cuerpo de la gente o de las bestias.

– No regresaron más. Así hay que pelear, aprende, con warak’a y con dinamita; con las mañas de los indios y con las mañas de los mistis; hay que conocer bien lo de nosotros y lo de ellos.

– Sí tayta… hay que conocer bien lo de nosotros y lo de ellos para pelear mejor.

Y las lecciones continuaban:

– Toca mi cabeza en esta parte. ¿Qué hay?

– Hueco tayta, no hay hueso, hueco nomás hay.

– Te voy a contar de ese hueco. Eso fue en Oropeza. Los indios estábamos en pleito con el hacendado. Él se consiguió compadres, nosotros nos cuidábamos. Pero una vez tuvimos fiesta y nos estábamos emborrachando; en eso llegaron los compadres del hacendado queriendo matarnos a palos.

Los antiguos contendientes, los de siempre, los de siglos, los de toda la tierra: de un lado, “los compadres del hacendado”, mezcla de bestias y máquinas, como todo aquel que combate para el amo, sea mercenario, mariner yanqui, ranger o amarillo. Es la anti-humanidad que hiere al hombre. Máquina bestializada que no piensa. Encierra a un hermano adentro, claro está; pero, mientras no surge el hermano, es todavía eso: máquina y bestia, fabricada para herir al hombre.

Del otro lado “los indios”, representantes del hombre en general, humanizados por encima de la borrachera porque ahora sólo la rebelión convierte al hombre en hombre. “Los indios” luchando por el hombre, por la tierra; por la tierra de ellos y de todos los hombres.

– De repente nomás llegaron. A mí me agarró uno de ellos y me rompió la cabeza de un palazo; yo me caí muerto, pero me levanté para meterle el cuchillo y de vuelta me caí muerto. Después no sé cuánto tiempo habrá pasado, comencé a escuchar de lejos el doble de las campanas. “¿Cómo será? –decía yo en mi adentro– ¿de mí estarán doblando o del perro del gamonal?” Después ya me moví un poco, me desperté bien y me di cuenta de que estaba vivo. Recién me puse tranquilo, “del compadre del gamonal había sido”, diciendo. Así, aunque te rompan la cabeza, cuando tienes que seguir peleando, resucitas.

– Sí, tayta.

– Con juicios nunca ganamos los indios, tiene que ser así, peleando. Los jueces, los guardias, todas las autoridades, están a favor de los ricos; para el indio no hay justicia. Tiene que ser así, peleando.

– Sí, tayta, así peleando.

Me relató muchas cosas más, me contó que sus huesos no se habían roto al saltar del tren en marcha cuando lo llevaban preso.

– ¿Cuentas a tus profesores lo que te hablo?

– A algunos nomás, tayta.

– ¿Qué te dicen?

– Unos me dicen “así es”, te quieren tayta; otros me dicen “son ideas foráneas”.

– ¿Qué es eso?

– No sé, tayta.

Y las lecciones de “ideas foráneas” seguían.

Lluvia de fuego.

Impotente, acorralado, volcaba en mí toda su candela. Pero a veces, estallaba:

– ¡Carajo! ¡Ya no puedo pelear! Estas malditas piernas ya no pueden ir a los cerros. Mis manos ya no sirven. No valgo para nada. ¡Ya no puedo pelear, carajo!

– ¡Sí, tayta! ¡Vas a seguir peleando! Tú no estás viejo, tayta; tus pies, tus manos nomás están viejos. Con mis pies vas a ir donde nuestros hermanos, tayta; con mis manos vas a pelear, tayta; como cambiarte de poncho nomás es. Mis manos, mis pies, te vas a poner para seguir peleando. ¡Como cambiarte de poncho nomás es , tayta!

El Frontón, noviembre de 1969

sábado 29 de enero de 2011

Yo era un Lobo

De algún modo fui testigo de esta feliz historia de amor. Nunca los vi juntos, pero también seria cierto decir que si los vi juntos.

El cantautor colombiano Lizardo Carvajal venia rumbo al Cuzco a encontrarse después de varios, varios meses, con su bien amada Renée Gabrielle, una damisela de los bosques canadienses, que además tocaba el violín. En los planes de Lizardo Lima era solo una parada, una estación de servicio para agenciarse de gasolina, descansar el vehículo y seguir el trayecto, pero es ahí donde de algún modo lo detuve, lo intervine, y en pocos días planeamos varias acciones : Presentación en un Teatro, presentación en un Colegio Nocturno, Entrevista de Radio y un Recital personal de lo mas entrañable.

En esos contados días tuve la buena providencia de conocer a uno de los Artistas mas coherentes con su mensaje, que he tenido la oportunidad de tratar, y en especial a un hombre absolutamente poseído y desarmado, a plena y feliz conciencia, por el amor a una mujer. Cuando Lizardo hablaba de Renée, era inevitable sentirse puro en ese momento, era inevitable sentirse vivo y volver a creer nuevamente que lo único que da sentido a este transito llamado existencia es el amor. Escucharlo era como ver por ejemplo “Vanilla Sky” y pensar porque cuernos no nos pasan esas historias a nosotros.

Lizardo actualmente esta casado con Renée, pero antes de dar ese SI como rotundo grito de triunfo (que claramente se puede notar en la foto), ellos pasaron decenas de meses lejos, sin tocarse, respirarse, sin la tibieza del otro.

Fuegos difíciles que escoge el amor para poder templar su acero. Y Lizardo y Renée forjaron de hierro su amor con las pruebas de la distancia.
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Solo contare una anécdota intima, Lizardo se presento fugazmente en Miraflores, entre los asistentes había una española que quedo prendada de el, (por comentarios de otros supe que era guapa), la española se estaba sirviendo para Lizardo, estaba tendida en una bandeja, con una manzana en la boca, y con el cartelito de “ingreso libre”. Lizardo hizo caso omiso. Al siguiente día me confesaba : Ya no concibo estar con otra mujer, no puedo estar con otra mujer, esa idea salió de mi mente hace rato.

Después de residir casi 2 años en Colombia, me comentan que en Junio la pareja partirá rumbo a Toronto.

Pero esta historia que les estoy mal contando, la pueden encontrar en su totalidad en la presente canción “Fabula”, latiendo aun con todos los sortilegios, bienvenidas y todo el brillo que obviamente yo no he sabido darle.


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Yo era un lobo
que vivía muy solo
descifrando sueños
afilando amores
tu eras avecita
del norte migrando
buscando calor
en tierras del sur

Yo era un carnívoro animal
tu de costumbres vegetarianas
yo curaba con aspirinas
tu con aguita mejorana
yo curaba con aspirinas
tu con aguita mejorana

Tu eras una araña
que con muchas patas
tejió una bufanda
roja para mi
yo era un lobo
de muy largas barbas
que con sus garras
su guitarra desgarra

Yo era un carnívoro animal
tu de costumbres vegetarianas
yo me curaba con aspirinas
tu con aguita mejorana
yo me curaba con aspirinas
tu con aguita mejorana
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Vos tensaste la crin
de un caballito de mar
para hacer el arco que dispara sobre mi
las notas de tu violín
las notas de tu violín
sabes que yo soy
soy un lobo herido
que ya te extraña
sin que aun te hayas ido

miércoles 26 de enero de 2011

César Calvo y Javier Heraud - La Soledad de la Poesía

Agradecemos a Guillermo Calvo por tenernos siempre en cuenta, y remitirnos de vez en vez artículos, videos, poemas, ensayos, crónicas, fotografías, que nos ayudan a resaltar y seguir perviviendo la imagen y la obra de su hermano, y hermano en poesía y humanidad de todos, Cesar Calvo Soriano. Como es usual en esta pagina, compartimos inmediatamente el material

Literariamente se habla mucho sobre la Generación de los años Sesenta del pasado siglo y se dice que fue más dedicada a la poesía. Y así es efectivamente. Hubo un núcleo de poetas de San Marcos que pululaban alrededor de Alejandro Romualdo, Maestro indiscutido: Arturo Corcuera , Reynaldo Naranjo , Pedro Gori , César Calvo , Hildebrando Pérez; otros forjaron muy temprano una fuerte personalidad literaria muy diferenciada de la generación anterior , aunque tenían otros Maestros , Wáshington Delgado y Javier Sologuren : Javier Heraud , Livio Gómez , Luis Hernández ,Antonio Cisneros. Hubo uno,solitario y original, Rodolfo Hinostroza. De toda esta pléyade literaria , que el autor de esta crónica conoció y conoce de cerca, se escogen en estas cuartillas , dos poetas paradigmáticos : Javier Heraud y César Calvo.
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Por Marco Martos.

En 1971, un poeta peruano de la llamada ”Generación del Cincuenta”, Alejandro Romualdo, publicó un extenso poema titulado El movimiento y el sueño que resumía bien su estética. El texto recogía formalmente la lección de Mallarmé de desplegar las palabras en todo el espacio de la página en blanco y aludía en columnas paralelas a dos experiencias disímiles, la de las exploraciones de los astronautas en el espacio, que culminó con la llegada del hombre a la luna, y el caminar de los hombres de Ernesto Che Guevara por las pampas de la sierra boliviana. Mientras unos, Gagarin, Armstrong y sus compañeros ascienden al firmamento, otros , más anónimos, reconocidos solo por sus patronímicos, Ernesto, Alejandro, Antonio, bajan a los infiernos y encuentran la muerte. Mientras unos ingieren dietas balanceadas , los otros apenas briznas y beben agua mala.

El poema de Romualdo expresa bien las preocupaciones estéticas y vitales de una parte importante de los poetas peruanos de los años cincuenta, Rose, Valcárcel, Salazar Bondy, y evidencia también las tensiones ideológicas de la sociedad contemporánea. Ahora que ha desaparecido la Unión Soviética y se ha derribado el muro de Berlín, el poema cobra un valor más simbólico. Si ponemos entre paréntesis las cuestiones coyunturales, podríamos decir que alude al destino mismo del hombre, a las vastas posibilidades de exploración científica y a la perentoria necesidad de que la riqueza se distribuya con equidad entre los hombres.

HERAUD, UN POETA SÍMBOLO

A principios de los años sesenta, muchos jóvenes en América Latina quedaron deslumbrados con la revolución cubana, uno de ellos fue Javier Heraud ( 1942 – 1963 ). Así como Los heraldos negros ( 1919 ) de César Vallejo significó parentesco y ruptura con el modernismo, El río ( 1960) de Javier Heraud evidencia relación y distanciamiento con el grupo de los años cincuenta. Todavía hoy nos sorprenden esos frescos primeros versos escritos por un joven que entonces tenía dieciocho años “El río” apareció como las verdaderas novedades literarias, sin hacer ostentación de su condición : el poeta tomaba ese símbolo de la tradición filosófica y literaria que pertenece a lo que se llama la lógica paradójica, según la cual las palabras estrictamente verdaderas parecen paradójicas. El río de Heraud es cristalino en la mañana y luego baja con furia y rencor. El poeta conoce la línea expresada por Jorge Manrique en el siglo XV, que compara nuestras vidas con los ríos que van a dar a la mar que es el morir, continuada por Antonio Machado que compara la vida con un ancho río, y por T. S. Eliot , quien dice que el río es un fuerte dios pardo, adusto, indómito, intratable . La novedad perceptible en el libro es el contenido dramático que Heraud confiere al viejo símbolo. La voz que escribe se transmuta en río y aparentemente con el mismo capricho con que serpenteante baja de las alturas, va alineando sus versos cuidadosamente libres ,anunciando las cualidades contradictorias de las que viene poseída. Al final el río habla de la necesidad de mezclar sus aguas limpias con las turbias del mar, de silenciar su canto, de tener que abandonar mucho de lo querido, campos fértiles, nuevas aguas apagadas. A pesar de Neruda y de Vallejo, a quienes cita en otros de sus poemas, Heraud trae una frescura personalísima, un modo de hacer poesía que transforma los símbolos tradicionales .

El mismo año de 1960, Heraud gana un importante premio para escritores jóvenes. Con su libro El viaje compartió con César Calvo los lauros del concurso “Poeta joven del Perú” convocado en la ciudad de Trujillo por la revista Cuadernos trimestrales de poesía. El libro apareció en 1961 y fue el último que alcanzó a ver Javier Heraud. En esta ocasión , el poeta asume su “yo personal”, sigue atraído por los elementos naturales, el mar, las vertientes, pero el trasfondo es el hombre madurando a trancos, fatigado prematuramente, que va a encontrarse con los suyos para cumplir involuntariamente con el rito de la despedida. Heraud visita uno a uno todos los claustros maternos, y aparecen los personajes simbólicos, la madre ,el padre, el hermano Gustavo que sueña con los tigres, y toma energías para emprender diferentes logros. El éxito de sus dos primeros libros fue para Heraud un viaje rápido, un partir sin despedirse “porque en su corazón no cabían más flores”.

Así terminaron “los viajes no emprendidos, trazos de los dedos silenciosos sobre el mapa”, como lo escribió otro poeta trágicamente desparecido, Luis Hernández. Así empezaron los viajes verdaderos, el afán explorador y fundador de Javier Heraud , su claro compromiso político, el último tramo de su vida erizado y heroico. Heraud marchó a Cuba y regresó al Perú transformado en guerrillero. No estaba en combate cuando fue baleado en un río de Madre de Dios en mayo de 1963.

Heraud en sus viajes “de verdad “ no tuvo mucho tiempo para corregir los que querían ser sus últimos poemas, pero de esta etapa son algunos de sus mejores versos, como aquellos de su “Arte poética” de su libro Estación reunida donde dice:

( ... )
conforme pasa el tiempo
y los años se filtran entre las sienes,
la poesía se va haciendo
trabajo de alfarero,
arcilla que modelan fuegos rápidos.
Y la poesía es un relámpago maravilloso,
una lluvia de palabras silenciosas,
un bosque de latidos y esperanzas,
el canto de los pueblos oprimidos,
el nuevo canto de los pueblos liberados .
Y la poesía es entonces
el amor, la muerte,
la redención del hombre.

El poeta, mas en su biografía personal que en su escritura, expresa bien la contradicción que, usando una metáfora de Roberto Fernández Retamar, podemos llamar de los poetas que quieren ser comandantes. El acto privado de escribir sustituido por el acto público de tomar las armas. Un poeta nacido en 1928, Juan Gonzalo Rose, atrapado en esta aparente contradicción, hablando de una columna guerrillera, sostiene que él es el que lleva las guitarras. Naturalmente, muerto Heraud tuvo un halo simbólico para los jóvenes; ahora que han pasado cuatro décadas de su desaparición, su poesía empieza a ser leída con desapasionamiento y objetividad.

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Arturo Corcuera, César calvo y Antonio Cisneros. Centro de Lima , 1963.

UN MAGO DE LA PALABRA

Northrop Frye , uno de los teóricos que desde la perspectiva cristiana ha abordado el estudio de la literatura, hablando de los espacios susceptibles de ser poetizados sostiene que estos son el cielo, en el sentido de lugar de la presencia de Dios, normalmente simbolizado por el cielo físico el Paraíso Terrenal , hogar natural y original del hombre , representado en el relato bíblico por el Jardín del Edén , que ha desaparecido como lugar pero que hasta cierto punto es recuperable como estado mental; el entorno físico en el que hemos nacido , teológicamente un mundo caído y de alienación ; y el mundo demoníaco de muerte, infierno y pecado por debajo de la naturaleza.

Si despojamos las afirmaciones de Northrop de su contenido teológico , podemos concluir que hay cuatro espacios para cantar : los cielos , los sueños ,la superficie de la tierra y las cavernas.


Hay poetas que hacen un viaje iniciático , bajan a las cavernas y van ascendiendo lentamente hacia los cielos. Son los más escasos y el ejemplo arquetípico es Dante Alighieri. En la poesía latinoamericana probablemente el único poeta que se puede citar es César Vallejo. Hay otros poetas que siguen el camino inverso : caen de los cielos hacia la tierra . Eso es lo que ocurre con Vicente Huidobro y su libro Altazor. Hay poetas de los sueños como André Breton y poetas de la tierra como Pablo Neruda Aunque bien visto, todos los seres humanos, y los poetas de manera especial, están hechos de la materia misma de los sueños. Y es cierto también, como lo sostiene Jorge Luis Borges en numerosos escritos, que para la mayor parte de la gente esta opinión es un suspiro de descorazonamiento o una metáfora; para los metafísicos y para los místicos es la enunciación simple de una verdad precisa.

Casi nunca los poetas son teóricos de la literatura, profesores y, obviamente no piensan en las clasificaciones que los otros hacen de sus poemas. Es el caso de César Calvo ( 1940 - 2000) uno de los más dotados líricos de la poesía peruana del siglo XX. Su primer título, Poemas bajo tierra ( 1960 ), lo ubica, dentro de la clasificación que hemos esbozado, como un poeta de las cavernas y de los sueños. Calvo trae a la poesía peruana, desde ese momento y hasta el final de su producción, imágenes deslumbrantes, adjetivación variada y lujosa, sueños que proponían nuevas realidades verbales. Su poesía da la impresión de ser imaginada por alguien que tiene asombrosa facilidad para la escritura y maneja el castellano con mucha propiedad, y aunque evidencia de un modo muy claro sus vínculos con la poesía tradicional en cuanto a manejo de recursos, conocimiento de verso medido, por ejemplo, no hay forma, desde ese primer libro, de negarle una peculiar originalidad :

Pudiera ser verdad que no estoy solo

Pudiera ser verdad que no estoy solo;
Alguien viene a dictarme lo que vivo.
Pudiera ser verdad que no estoy muerto.
Pudiera ser verdad que en blanco escribo.

Arde un duelo en mi cuarto desolado.
Alguien cierra mis ojos cuando miro.
Pudiera ser verdad cuando he callado.
Pudiera ser verdad cuanto he mentido.

De cualquier modo, soy . Me acuesto tarde.
Le tengo al llanto un poco de cariño.
Y llego puntualmente a degradarme .

Sigo esperando lo que ya ha venido.
Guardo mi corazón para mañana.
Me despido de aquello que no vino.

En 1960 era hasta cierto punto fácil señalar en este poema la semejanza con el Vallejo que volvió a escribir sonetos en su etapa parisina y señalar también el común temblor frente a la vida de Calvo y García Lorca. Más difícil era ver en la entrelínea el verdadero descenso a los infiernos que la poesía de Calvo nos anuncia, los sufrimientos , apenas dichos, del mago de las palabras en su difícil camino por la vida . Pero en otro texto hermosísimo, no solamente característico del libro, sino emblemático de toda su poesía, "Aquel bello pariente de los pájaros",Calvo expresa algunas constantes de la forma como se ve a sí mismo , de cómo ve su relación con la poesía y la vida :

"Aquel bello pariente de los pájaros"

Aquel bello pariente de los pájaros
que escondía su sombra de la lluvia
mientras tú dirigías
sobre ardientes cuadernos el vuelo de su mano.

El niño que subía
por el estambre rojo del verano
para contarte ríos de perfume,
cabellos rubios y país de nardos.
Tu niño preferido -¡ si lo vieras ! -
es el alma de un ciego que pena entre los cactus.
Es hoy el otro, el sin reír, el pálido ,
rabioso jardinero de otoños enterrados .

¿ Y sabiendo esto lo quisiste tanto ?
¿ Lo acostumbraste al mar,
al sol,
al viento,
para que hoy ande respirando asfixias
en un pozo de náufragos ?
¿ Para esta pobre condición de niebla
defendiste su luz de enamorado ?

Poesía , no quiero este camino
que me lleva a pisar sangre en el prado,
cuando la luna dice que es rocío
y cuando mi alma jura que es espanto.

¡ Poesía , no quiero este destino.
Llévate tus sandalias.
Devuélveme mis manos !

El final de la historia lo dirán las estrellas
y las hojas que cubran mi suelo sepultado.


El texto, escrito en segunda persona, se construye dirigido a la propia poesía y recorre dos momentos en la vida del personaje que narra, el mismo poeta: cuando niño subía por el estanque rojo del verano, y ahora , en el momento de la escritura, se ha convertido en rabioso jardinero de otoños enterrados. No podemos olvidar que quien escribe esto tiene veinte años y no deja de sorprender esa apariencia de vida con muchas experiencias que el poema puede dejarnos. No es esa, sin embargo, una actitud infrecuente en los jóvenes poetas, que se ven en numerosas ocasiones como envejecidos o con una vida largamente recorrida. Un poeta como el chileno Gonzalo Rojas, en sus veinte años escribió un poema que se titulaba "Mi juventud la perdí en los burdeles". Habría que decir , de un modo muy general, que la iniciación en la vida adulta significa efectivamente, para muchos espíritus sensibles, una sensación de pérdida. Se pierde no solamente la inocencia, sino la relación intensa con los elementos naturales : el mar, el sol, el viento, las flores. Quedan los cactus y la niebla. Pero en el texto de Calvo hay una seña precisa que, encaramada sobre la clave personal que hemos enunciado, introduce la variable social de la sociedad peruana de los años sesenta, que empezaba a crujir, harta de las injusticias .

Poesía, no quiero este camino
que me lleva a pisar sangre en el prado,
cuando la luna dice que es rocío
y cuando mi alma jura que es espanto
.

Otra observación que se deduce del texto, pero que es válida para la mejor porción de la poesía de Calvo, es la manera indirecta de cómo se refiere a la realidad social: la sangre en el prado, que es rocío para la luna y espanto para el poeta. Poesía llena de imágenes, la de Calvo, distanciada de los modelos que entonces se ofrecían a los jóvenes, la poesía de Romualdo o la de Rose, mas directas, aunque compartiendo el mismo ideal social. Inclusive hay una diferencia muy marcada con la poesía de Heraud. Lo que en Heraud es deseo y premonición, en Calvo es añoranza de una infancia perdida, ¿ acaso no se dice que la infancia es la verdadera patria del hombre ?, y constatación de una realidad descorazonante. El título Poemas bajo tierra indica también que la poesía de Calvo tiene sentidos ocultos que permanecen bajo tierra, sepultados bajo imágenes deslumbrantes que ofrecen su belleza a lectores insistentes que se propongan llegar a esas vetas luminosas : oro verdadero bajo una montaña de palabras.

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El compositor Carlos Hayre y los poetas César Calvo y Reynaldo Naranjo.

AUSENCIAS Y RETARDOS

César Calvo fue un hombre muy vital. Sobre él se han tejido leyendas que si no son ciertas, están bien contadas. De todo ese cúmulo de palabras, hay algunas que parecen verdaderas, como aquella que cuenta que el título de su segundo libro le fue sugerido por una página burocrática que controlaba la asistencia de los periodistas de El Comercio Gráfico, diario de la tarde que circuló por algún tiempo en los años sesenta. Calvo, que era periodista de planta, como es de adivinar por quienes lo conocieron, tenía algunas ausencias y numerosos retardos y en uno de estos , su mirada distraída que buscaba un título entre las nubes , lo halló en la mesa del empleado responsable de esa penosa labor. La carcajada olímpica del lírida , que era muestra del contentamiento por el hallazgo, sacó de su marasmo al distraído servidor que sumó su sonrisa tímida a la tremebunda del poeta .

El encuentro feliz y casual del título, junto con la capacidad de "verlo" en una página insólita , poco tiene que ver con el cuidado extremado , formalmente hablando, que pone César Calvo en ese manojo de versos. Desde la época de Garcilaso existe en castellano una combinación estrófica llamada “silva", selva en italiano, que es la sucesión aparentemente desordenada de versos endecasílabos con versos heptasílabos. La práctica de varios siglos ha probado que se trata de una combinación de versos particularmente eufónica en castellano. Poetas muy exigentes formalmente, como Francisco Bendezú, han usado silvas que podemos llamar natural a la poesía más tradicional con la contemporánea. Un poeta como César Vallejo hace algo muy audaz en su época . Sabido es que Rubén Darío, por la influencia francesa que tenía, volvió a introducir el verso de catorce sílabas que había usado Berceo en el siglo XIII. Vallejo percibió que el verso de catorce sílabas, que es el doble de siete, se combina bien con el de once y el de siete sílabas. Lo percibió y lo hizo. Parte de la belleza de su célebre poema " Idilio muerto "es formal. Se trata de la combinación eufónica de versos de catorce sílabas, los alejandrinos, de once sílabas, los endecasílabos y de siete sílabas , los heptasilábos . Antes de proseguir , leamos un hermoso poema de César Calvo , " Nocturno en Vermont ", y veamos cómo cuenta las sílabas :

"Nocturno en Vermont"

Me han contado que allá las noches
tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra.

¿ Es cierto que allá en Vermont,
cuando sueñas
el silencio es un viento de jazz sobre la hierba ?

¿ Y es cierto que allá en Vermont
los geranios inclinan al crepúsculo,
y en tu voz, a la hora de mi nombre,
en tu voz, las tristezas ?

O tal vez , desde Vermont enjoyada de otoño,
besada tarde a tarde por un idioma pálido
sumerges en olvido la cabeza .
Porque en barcos de nieve, diariamente,
tus cartas
no me llegan.

Y como el prisionero que sostiene con su frente lejana
las estrellas :
chamuscadas las manos, diariamente
te busco entre la niebla .

Ni el galope del mar : atrás quedaron
inmóviles sus cascos de diamante en la arena .
Pero un viento más bello
amanece en mi cuarto,
un viento más cargado de naufragios que el mar .

( Que luna inalcanzable
desmadejan tus manos
en tanto el tiempo temporal golpeando
como una puerta de silencio suena ).

Desde el viento te escribo.
Y es cual si navegaran mis palabras
en los frascos de nácar que los sobrevivientes
encargan al vaivén de las sirenas .

A lo lejos escucho
el estrujado celofán del río
bajar por la ladera
( un silencio de jazz sobre la hierba ).

Y pregunto y pregunto :

¿ Es cierto que allá en Vermont
las noche tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra ?

¿ Es cierto que allá en Vermont
los geranios
otoñan las tristezas ?

¿ Es cierto que allá en Vermont es agosto
y en este mar , ausencia ...?

El número de sílabas de cada verso varía de modo parecido al hecho por César Vallejo en " Idilio muerto " y es el siguiente : 11 - 7 - 11 - 11 - 14 - 11 - 7 - 11 - 7 - 14 - - 14 - 11 - 11 - 3 - 4 - 11 -11 - 11 - 7 - 11 - 14 - 7 - 7 - 14 - 7 - 7 - 12 - 11 - 7 - 11 - 14 - 11 - 7 - 11 - 7 - 11 - 7 - 7 - 10 - 11 - 7 - 7 - 14 - 7 . A considerarse de verso libre, no lo es rigurosamente. Los versos 14 y 15, "tus cartas/ no me llegan", pueden considerarse como un heptasílabo y el verso 28, " en tanto un tiempo temporal golpeando", que tiene 12 sílabas tiene una especie de diptongo arbitrario en golpeando, que es la única "libertad" contra la métrica que se toma el poeta.

Lo que está haciendo Calvo es algo también familiar en algunos poemas de Francisco Bendezú : reintroducir el conteo de sílabas en el verso libre. El poema se sostiene por esa cadencia de origen clásico, por lo exquisito del vocabulario, y por un sentimiento de naturaleza romántica que vive en la poesía de cualquier época : el dolor de la separación. Ese viento de jazz sobre la hierba, esa música sostenida, leve y triste, es la poesía de César calvo que, paradójicamente muchos leen como bálsamo en sus propios sufrimientos .
.
Calvo a finales de la década del setenta.

COLOFÓN PERSONAL

Conocí a Javier Heraud en la Universidad Católica. Alto, siempre de traje , pocas veces con corbata, caminaba desgarbado haciendo equilibrios en el patio empedrado. Entraba y salía apresurado, con Mario Sotomayor, o rodeado de dos o tres muchachas, las musas de aquellos años, Adela y Adela, las Adelitas, primas ambas de una belleza que muchos conservan cristalizada en la memoria. El recuerdo más intenso que tengo de Javier es haberlo acompañado a San Marcos en 1961 para escuchar a Jorge Guillén, una noche en la que Washington Delgado hizo el elogio del poeta español. Ahí conocí a Arturo Corcuera. A César Calvo lo admiré pronto. Me gustó mucho su primer libro, y en 1963 , de manera anónima estuve entre los que escucharon su lectura, en la puerta de la Casa de la Poesía, en la bajada de Baños de Barranco, de Ausencias y Retardos. Un tiempo más tarde, no puedo precisar cuando, tal vez en 1965, Calvo me visitó en la Universidad Católica para darme palabras de aliento ; había leído unos poemas míos que le habían gustado. De Calvo se decía que era un bohemio, algo que yo no quería ser de manera muy firme. Había visto siempre a muchos desperdiciar su talento conversando entre cervezas o piscos, pero hubo una instantánea simpatía. Creí ver - y no me equivocaba - que detrás de la máscara histriónica que se colocaba, detrás del riguroso oropel : traje negro, bastón, corbata mariposa, había un poeta de verdad con alma de niño. Y fui su amigo intermitente. También me conoció pronto y seguramente no sin ironía tomaba café con leche conmigo algunas veces, en las mañanas. Años más tarde, Max Silva nos juntó algunas veces o Francisco Bendezú, al que ambos, César y y , siempre consideramos un hermano. Ahora que César Calvo ha entrado en las sombras, para recordarlo tal como era, releo uno de sus poemas que lo define con mano maestra:

¡
Que niño cruel un libro en blanco hojea
sin párpados
y rasga la página más nuestra
!

Ceniza, no rocío,
es la fortuna de las flores que crecen como estrellas :
son de ventura solo si fulguran
y fulgurar es siempre su tragedia.

Quédate así, penumbra en la penumbra
que bebo solo porque a ti me lleva.
Alguien, tras la puerta, me apresura.
Y sé bien que no hay nadie tras la puerta .

Esta es la paradoja : César Calvo, hombre de tantos amigos y amigas , estuvo solo toda su vida, solísimo .

BIBLIOGRAFIA

César Calvo. Poemas bajo tierra. Lima, Cuadernos Trimestrales de Poesía, 1961.
Ausencias y Retardos. Lima, La rama florida. 1963 .
Pedestal para nadie. Lima . Instituto Nacional de Cultura. 1965.
Como tatuajes en la piel de un río. Lima, Ediciones El río , 1984.
Northrop Frye. Poderosas palabras.Barcelona.Munhnik editores, 1990.
Javier Heraud. Poesías completas.Lima, La rama florida, 1964.
Alejandro Romualdo. El movimiento y el sueño.Lima, Editorial gráfica labor, 1971.

Nota - Fue Manuel Jesús Orbegozo director del Comercio Gráfico el autor de la frase "Ausencias y Retardos" cuando le comentaba a César sobre su puntualidad en el trabajo ...Guillermo Calvo


Articulo tomado de la Pagina de César Calvo

martes 25 de enero de 2011

Soy Labrador

El día de ayer sonamos en el pequeño programa el tema “De donde viene el amor” (O Guajiro de Monte adentro) en la voz de Sara Gonzales a dúo con Pablo Milanés. El tema pertenece a Pepe Ordás, un inmenso trovador cubano, con varios temas bien incrustados en la memoria musical de su país, pero que sin embargo no ha tenido la misma oportunidad de reflectores y sitiales en la prensa que han tenido contemporáneos suyos como Silvio, Vicente, Amaury, Frank, Milanés, por señalar algunos. Quizás esto se deba a ciertas características de su espíritu, como aquella que lo lleva a la determinación de no hacer trova, sino de hacer “buena trova” (por esto no es un autor “prolífico”, que hasta la actualidad no cuenta con un “Álbum Oficial”). Luego esta la otra característica, que por consecuencia de ese espíritu “perfeccionista”, lo impulsa ha entregar sus temas a “verdaderos cantantes” como Liuba María Hevia, Pablo Milanés, Sara Gonzales. Todo en pos de la sublimación de su objeto estético. Sublimación que trae por lógica añadidura que las lucecitas de escena siempre reflejen mas a las portentosas imágenes de estos cantantes, y dejen sin lumbre a la sombra humildísima del autor.

Pero Ordás dice sentirse gozosamente realizado como hombre, profesionalmente cuando mejor se siente es cuando al cantar un tema propio, el público lo repite con el, no pide mas, le basta con seguir creando canciones en su sencilla Guanabacoa, en donde realiza peñas troveras, y en donde afirma es el lugar ideal para hacer música “porque solo viene a verte la gente que te necesita o te quiere”.

Entonces para uds. una de las muestras de su exquisito lirismo, en una versión del Dúo de Guantanamo “Buena Fe” en sociedad con Eduardo Sosa, para el Programa “La Descarga” de la televisión cubana.
.

.
Una mañana en el monte
sembró su horizonte
con buena raíz.
Amaneció tan temprano
que ató con sus manos
un rayo de sol
y repartió tantas luces
que amantes los hombres
llegaban a él.
Fue la primera victoria
que tuvo la fe.

Guajiro de monte adentro
de donde viene el amor
con este soplo de viento
ya amaneció.
Guajiro mano de tierra,
guajiro buen corazón,
aunque me voy de la sierra
soy labrador.

En la montaña hay un brillo
que viene del trillo
sendero mejor.
Camino abajo no hay flores,
mas llegan olores
y ruidos y luz.
El sol me tiende su trampa:
me deja sentado
sin agua y con sed.
Alguien me ayuda;
no hay duda
que voy a volver.

lunes 24 de enero de 2011

Melissa Pinta de Azul

La Poeta, Amiga, casi emparentada con nuestra sangre, Melissa Patiño, desde hace poco mas o menos 7 meses se encuentra embebida en el Proyecto Editorial de Azul Editores, sello con el cual ha editado “La venganza de los Monos Mecanógrafos” del Autor Anglo-Peruano George Clarke y que tiene en carpeta 2 próximas publicaciones mas. Revisando su Facebbok encontramos un Dibujo de su puño y pincel, Dibujo que posteamos (sin su consentimiento claro esta), y que nos muestra trazos que en si representan toda esta ultima etapa que Melissa Patiño transita en la actualidad : Un yo mas firme, acentuado, mas cercano a su centro; y ese potente halo creativo con que impregna cada detalle de su vida. De seguro tiene bastante de parte y responsabilidad en esa tonalidad azul con que Melissa pinta sus publicaciones, sus dibujos y las canciones, su relación con el Trovador, Poeta, Co-Editor, y compañero : Piero Montaldo.
.

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Fíjate muy bien en el mapa dentro de tu piel
y búscame hasta el sin fin o déjame
llévame cuando me encuentres esperándote
y no me olvides si no lo entiendes
y si te pierdes

Azul, azul, azul al pie de la montaña
lejos del hogar
cruzando el bosque se encuentra un manantial
cuando la luna abraze al sol
refréscate en las aguas del azul

Y tu veras que lo imposible se hace realidad
que existe el infinito y lo podrás tocar
y con tu cuerpo sintiendo el manantial
yo en ti seré
y tu en mi serás

Azul, azul, azul al pie de la montaña
lejos del hogar
cruzando el bosque se encuentra un manantial
cuando la luna abraze al sol
refréscate en las aguas del azul

Azul, azul, azul al pie de la montaña
lejos del hogar
cruzando el bosque se encuentra un manantial
cuando la luna abraze al sol
el eclipse es la señal de nuestra unión

sábado 22 de enero de 2011

Déjate ver, que se achica mi vida...

Y a veces una puerta nos lleva a otra…buscando el tema “Los Sueños” de Liuba María Hevia, para colocarlo mañana en el pequeño programa de radio, repare en que esa atmosfera del video pertenecía a un exquisito trabajo, un cd de fusión de ritmos cubanos, que tenía como musa, duende, ente catalizador, a la ciudad de la Habana. He aquí la reseña del álbum “Anatomía de la Habana” :

Esta obra nos muestra con gran calidad una Habana mas iluminada, mas llena de gracia y amor por esta ciudad. La Habana se presenta aquí como una voz única en un mundo repleto de problemas, usando el lenguaje universal de la música. La Habana es un símbolo de amor, de valor, de ganas de vivir y de fidelidad a los ideales. Anatomía de la Habana nos regala la música original de excelentes artistas contemporáneos cubanos quienes han sido tocados por el espíritu de esa ciudad llenas de misterios que los vio crecer.

Hasta el momento solo he obtenido fragmentos de este trabajo, al parecer es un material tan bien cuidado, que han tenido suma diligencia en tratar de no “vulgarizarlo” con eso de permitir soltarlo a diestra y siniestra por los aires de este cielo globalizado.

“Déjate Ver” es uno de los poquísimos videos del que podemos disponer completamente en la web. La calidad de audio con que subieron el video, dista mucho de la original, suban la resolución de Youtube a 720p y mejorara ligeramente. Mientras tanto yo ya me conseguí el disco “Razones” de David Torrens, en donde figura esta canción, a dúo con Pablo Milanés. Como diría Bart Simpson…¡De pelos!
.

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Ando registrando cada fondo de mujer
ando registrando en las calles
y ando envenenado por la duda que no estés
déjate ver que mis canciones
te quieren conocer

Cuantas veces te he encontrado
y no resulta ser
cuantas veces volveré a perder
no me hagas que espere mas
que se apaga mi fe

Déjate ver
que mis canciones sin ti no pueden ser

Solo pretendo algún rastro de esperanza
un rincón en tu momento
una huella
una verdad
bastaran para mi calma
solo te ofrezco esta estampa repetida
el espacio de mi espacio
la verdad de mis mentiras
pero déjate ver
que se achica mi vida

Ando registrando cada fondo de mujer
ando registrando en las calles
ando envenenado por la duda que no estés
déjate ver que mis canciones
sin ti no pueden ser

viernes 21 de enero de 2011

En la Luna de Valencia

Con el buen sabor de boca que nos deja el sorpresivo encuentro, la casualidad, les comento que hoy revisando un documental sobre la Trova Cubana (Trova en Revolución) me tope con 4 o 5 segundos de una canción, de la cual en el acto me atraparon su fotografía, las pocas líneas poéticas y esa voz de porcelana en perfecto maridaje con una brisa como de Jamaica…joder me dije, y este quien es…en el documental no lo entrevistaban a el, ni decían su nombre, solo fueron 5 segundos de ráfaga musical, como un descuidado ventarrón y nada mas. Tarea, deber de hoy, buscar a este músico...y he aquí que lo conseguimos : Se llama Diego Gutiérrez, Cubano naturalmente, nacido en el año de 1974, graduado en Literatura Inglesa, músico con un notorio recorrido por Radios, Televisoras de su país, con varias distinciones en su carrera musical, habiendo transitado hasta el momento países como Argentina, Chipre, Venezuela, España, y compartido escenarios con referentes como Alejandro Filio, Frank Delgado, Liuba María Hevia, Santiago Feliu y otros.

¿Del porque este tema que me impresiono tiene ese nombre?, el origen esta en la antigua ciudad de Valencia amurallada : Los parroquianos que llegaban tarde a pernoctar, tenían que pasar la noche atrás de los muros, solos bajo el único amparo de la luna de valencia.
.


Todas las apuestas seguirán en pie
se irán conmigo en mis maletas
todas las arenas todas las conté
solo alcanzaran para la vuelta
paisaje lunar no reconozco mi casa en este lugar
no llegaran aquí ni los ángeles
.
y es que estamos aquí en la luna de valencia
durmiendo sobre un pie
volando mas allá
y esperando con toda la santa paciencia
que lleguen los milagros como aves de ultramar
.
todos estos años partirán contigo
significaran que ya es muy tarde
Algo será igual
yo no seré el mismo
pero mi sombra ira a buscarte
palabra final en ultimas ganas que no podre decir
cuatro paredes de las que huimos

y es que estamos aquí en la luna de valencia
durmiendo sobre un pie
volando mas allá
y esperando con toda la santa paciencia
que lleguen los milagros como aves de ultramar

jueves 20 de enero de 2011

La hipocresía del señor Vargas Llosa

Por Rafael Inocente
.
Según Vargas Llosa, en la obra de Arguedas se vería expresada una fantasía histórica, según la cual el pueblo indígena creó en los Andes una civilización moralmente superior a la que trajeron los europeos y que sobreviviría en los indígenas de hoy. Siguiendo su razonamiento, la obra de Arguedas sería parte de una tendencia reaccionaria dentro de la corriente indigenista, con contenido notoriamente racista, parte de una “superchería audaz” del autor de inventarse una sierra y un Perú a la medida de sus fantasías.
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Alguien mencionó alguna vez que Arequipa había producido lo peor y lo mejor del Perú. Mencionaba ese alguien a Vladimiro Montesinos, Abimael Guzmán, Héctor Cornejo Chávez, Hernando de Soto y Mario Vargas Llosa, como ejemplos palmarios de su afirmación extremista. En 1996 Montesinos ya se había hecho del poder en complicidad con los militares y Kenya Fujimori. Abimael Guzmán, encerrado en las mazmorras de la Base Naval, se descamaba lentamente, y don Mario, huido a Europa, publicaba a sus 59 años —la misma edad que tenía Arguedas cuando se disparó un tiro en la Agraria— el libro que yo devoraba vorazmente. Una legislación antiterrorista, violatoria de todas las garantías del debido proceso, permanecía incólume, mientras los jueces sin rostro encerraban a miles de inocentes a través de una maquinaria atroz que concedía facultades extraordinarias a la policía en la fase de investigación y se juzgaba a civiles en cortes militares, con la más absoluta impunidad. Más de veinte mil peruanos de a pie, culpables e inocentes, sufrían cruel carcelería y sus derechos básicos eran vulnerados hasta la náusea por las condiciones de las mazmorras fujimontesinistas.

En este contexto leí ese híbrido llamado La Utopía Arcaica. ¿A qué se refiere el título del libro? ¿En qué consiste una utopía arcaica? Elaborada mediante el cruce de tres temas capitales —la vida de José María Arguedas, el análisis de su obra literaria y la historia del indigenismo peruano—, el libro es un alegato sobre la vida y obra de José María Arguedas, partiendo de la premisa de que literatura y biografía son partes indisociables de un todo. A lo largo de sus páginas se respira un ambiente de degradación, bronca y encono. Según Vargas Llosa en la obra literaria de Arguedas existiría un anhelo de reivindicación prehispánica, proyecto irreal, que consistiría en el restablecimiento de un Perú antiguo, arcaico, colectivista, tradicional, rural y mágico-religioso. El gran tema es el mundo andino, que por sus características geográficas y culturales representaría una forma más profunda y auténtica de humanidad que los desiertos y valles costeros. El Perú aparece como una sociedad fragmentada, enfrentada, injusta, pícara pero sumisa, un rompecabezas mal hecho y estropeado. Ahora como en aquél 1996 me cuesta mucho comprender cómo una sociedad así, pueda seguir sobreviviendo. Quizá la violencia interna que vivimos en los últimos años sea un indicador de que tales contraposiciones sociales y culturales desembocan en graves conflictos, cuando no en sangrientas guerras fratricidas. Así, según Vargas Llosa, en la obra de Arguedas se vería expresada una fantasía histórica, según la cual el pueblo indígena creó en los Andes una civilización moralmente superior a la que trajeron los europeos y que sobreviviría en los indígenas de hoy. Siguiendo su razonamiento, la obra de Arguedas sería parte de una tendencia reaccionaria dentro de la corriente indigenista, con contenido notoriamente racista, parte de una “superchería audaz” del autor de inventarse una sierra y un Perú a la medida de sus fantasías.

Esto es, letras más, letras menos, lo que nos plantea Vargas Llosa frente al desgarrador panorama peruano. En el epílogo de su novela póstuma El Zorro de arriba y el Zorro de abajo, Arguedas inserta un texto titulado “No soy un aculturado”. Aquí expone su ideal de un Perú moderno y multicultural con matriz andina, muy lejos de una utopía indigenista reaccionaria como la ha presentado Vargas Llosa, premio Rockfeller 1988. En el planteamiento de Arguedas se hace presente la tensión entre el ideal de la modernidad por un lado, y el ideal de la diversidad cultural, por otro. Al leer las obras de Arguedas, sus artículos periodísticos, sus ensayos y cartas, vemos que lo que plantea el andahuaylino es una síntesis entre ambos proyectos opuestos. Para Vargas Llosa, por el contrario, modernizarse es abolir lo mágico y renunciar a las creencias y costumbres tradicionales. El camino a la modernidad, según las fanáticas posiciones ultraderechistas del arequipeño admirador de Margaret Thatcher, llegará a través del libre mercado, las elecciones libres y la alternancia de poderes.

Por eso no me ha asombrado la tosquedad ideológica del discurso Nobel de Mario Vargas Llosa ni el hipócrita besito en la mejilla a un Alan García que antes despreciaba, al mejor estilo de la Camorra napolitana. Su grosero llamado a la defensa de la democracia liberal, el pluralismo político, la tolerancia, los derechos humanos, las elecciones libres y toda esa monserga liberal que le ha convertido en portavoz de los malcriados del mundo. Para don Mario el asunto es de una claridad meridiana: modernidad o atraso, libre mercado o Estado. Lo que olvida convenientemente el novelista arequipeño es que tal dicotomía en épocas de globoidiotización es falaz: el mercado compra estados, los corrompe, los coopta, los prostituye. El Estado, una figura tradicionalmente irrelevante en las sociedades sudamericanas, ha sido absolutamente incapaz de cumplir con su principal función contemporánea, a saber, dotar de bienestar a los grupos desposeídos, pero sí ha servido para monopolizar el uso de la violencia y cobrar los impuestos. El mercado en un modelo económico excluyente e injusto como el que defiende Vargas con sus veinte uñas usurpa las funciones del estado para beneficio de las multinacionales, aquellas que portarían los estandartes del progreso y la modernidad, mitos caros de Varguitas, tan mortales como el nacionalismo que dice detestar con fervor anarquista.
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Una tremenda ficción ha traficado Vargas Llosa en su discurso, ¡qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene identidad porque las tiene todas!, en medio de la algarabía de una Lima tan colonial como hace cuatrocientos años. Aclamado por la intelectualidad criollo-parasitaria y por el populacho feroz, aplaudido a rabiar por esa partida de huevones que son sus herederos literarios nativos, la palabra de don Mario es ley. Osar contradecir las ideas que ha soltado desde su particular Olimpo sueco, significa ganarse la condena a muerte en este mezquino y argollero mundo literario. Pero como lo que menos me interesa es convertirme en un escritor profesional —aquél tipo que diariamente se sienta frente a su escritorio y escribe novelas como quien va a la oficina— cojo la flor lanzada por don Mario y se lo espeto: no sea usted tan memo, señordón, menos aún cite a Borges para refrendar la falacia que pretende comerciar bajo el manto de un pretendido pluralismo. Ni en Argentina, un país cuyas tres cuartas partes de habitantes descienden directamente del hambre de Europa (o de los barcos como prefería decirlo Borges con filosa ironía), permitirían esa infeliz provocación al más majadero de sus escritores. Pretender que el Perú —un país fragmentado en donde domina una élite corrupta descendiente de encomenderos, un país cuyo componente poblacional indígena es tan sólo comparable al de Guatemala o Bolivia— no tiene identidad porque las tiene todas, es como querer tapar el sol con un dedo y negarse a ver lo evidente: tras quinientos años de invasión europea, evangelización, masacres y leyes ilegítimas, la sangre y la cultura indígenas están todavía vivas y resisten activamente a ruines, ladrones, asesinos y escritores profesionales. Pretender que en estas tierras en donde germinó y se desarrolló uno de los grandes focos culturales de la humanidad entera, merced a un solo tronco étnico, no hay identidad porque hay muchas, es como soltar la especie de que en Egipto no hay identidad porque un grupúsculo de alemanes e ingleses se asentó en tierras del Nilo. ¿O es que acaso nos tragamos el sapo de que por un puñadito de italianos, chinos o negros que los poderosos importaron para labores subalternas, tenemos la identidad de aquellos pueblos? La matriz cultural del país, la que nos otorga potencia y flexibilidad, aquí en la China o en la Cochinchina es la Andina, sin caer en chauvinismos ni en localismos excluyentes.

Como si esto fuera poco, don Mario se ha atrevido a arrogarse para sí y para los de su etnoclase el papel emancipador del indígena. Enorgullecido del arrojo de los tatarabuelos peninsulares que vinieron a invadir, violar y robar a estas tierras, ha tenido el descaro de eximir de su responsabilidad histórica a la Metrópoli en el saqueo y expoliación de las riquezas de Abya-Yala, las que sirvieron para edificar la prosperidad europea. Pareciera que el exilio, que más bien debería ser una prueba de fuego de toda identidad, a Vargas Llosa solo le ha exacerbado el apego endogámico al clan materno. Si nos atenemos a quienes si han sufrido un verdadero exilio, este no da, en rigor, ninguna identidad. Por el contrario, supone un desafío. Pone a prueba la identidad que uno trae. La cháchara de Vargas Llosa, los lugares comunes que ha repetido en su imprudente discurso, el insulto callejonero a pueblos sudamericanos (Cuba, Venezuela y Bolivia) que han elegido un camino diferente al de su utopía fanática, la obcecada defensa del imperio y la democracia liberal, ese “buen camino” que imponen los Bush y los bildelbergers a sangre y fuego, resulta a estas alturas intragable y pintan al novelista bipolar, peruano por accidente geográfico como se reputó él mismo, arruinado moralmente desde antes de la eyección del Informe Uchuraccay: sus ficciones son supuestamente libertarias, pero en la realidad patrocinan un sistema económico basado en la injusticia y el robo. Si alguna vez Mario Vargas Llosa intentó explicar su itinerario ideológico-político como un tránsito de Sartre a Camus, hoy tamaña impertinencia cae por sí sola. Como afirma Miguel Gutiérrez, en un espectacular salto hacia atrás Mario Vargas Llosa ha caído en el lugar exacto dejado por Riva Agüero. Sí: la derecha peruana cuenta con MVLl con un Riva Agüero redivivo. Y por eso hay que combatirlo.