miércoles, 14 de diciembre de 2011

Exposición en Homenaje a Julio Ramón Ribeyro

Nota de Prensa

EXPOSICIÓN EN HOMENAJE A JULIO RAMÓN RIBEYRO

• Fotos, cartas, manuscritos, primeras ediciones y otras curiosidades se presentarán en una muestra antológica sobre la vida y obra del reconocido cuentista.

La Casa de la Literatura Peruana concluirá su ciclo de exposiciones temporales del 2011, con una muestra dedicada a Julio Ramón Ribeyro, destacado cuentista peruano y autor muy querido en el imaginario popular. La exposición titulada “Julio Ramón Ribeyro: la palabra del mudo” inaugura el jueves 15 de diciembre, a las 7:00 p.m. en el auditorio de la CASLIT (Jr. Ancash 207, Lima). Y permanecerá abierta de martes a domingo, de 10 a.m. a 8 p.m., hasta el 4 de marzo de 2012. El ingreso es libre.

Uno de los emblemáticos diarios del escritor será presentado en esta exposición (“Diario personal III”); así como uno de sus ceniceros, objeto muy importante en la vida del autor ya que como se recuerda era un apasionado fumador. También se podrá ver correspondencia personal; su máquina de escribir Olimpia, donde plasmó varios de sus escritos; una mesa-tablero de ajedrez con sus fichas; y manuscritos donde se pueden leer notas y reflexiones en torno a Alfredo Bryce Echenique, Mario Vargas Llosa, su padre y temas cotidianos. No podían faltar los premios y condecoraciones que el autor de Los gallinazos sin plumas recibió durante su vida: el diploma del Ministerio de Educación-INC (1958), la diploma del Premio Juan Rulfo (1994), la Medalla del Congreso de la República en el grado de Gran Oficial (2010), entre otras.

Además de los objetos ya mencionados se presentará una línea infográfica sobre la vida y obra del escritor con fotografías inéditas, y una muestra bibliográfica de las primeras ediciones de sus libros. Por otro lado, continuando con la tarea de promover la lectura desde los más pequeños, se ha preparado una breve muestra de sus cuentos, que se encontrará en el Bulevar de la Lectura Infantil. Esta parte del tributo, está dirigida y orientada a incentivar, en los primeros lectores, un acercamiento lúdico, visual y entretenido de la cuentística ribeyriana. Para esto se han seleccionado lecturas que se desarrollan en las aulas del sistema educativo nacional, tales como: “Los merengues”, “El banquete”, “Alienación”, “Al pie del acantilado” y “La botella de chicha”.

A través de esta muestra se busca rendir homenaje a este notable narrador, considerado como el más importante escritor de cuentos de la literatura peruana. Sus relatos han alcanzado un reconocimiento internacional entre el público lector iberoamericano. No obstante el magisterio de sus cuentos, su obra literaria ha incursionado meritoriamente en la novela, el diario personal y el género dramático.

Julio Ramón Ribeyro ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, holandés y polaco. Obtuvo los siguientes galardones: Premio Nacional de Literatura (1983), Premio Nacional de Novela (1960), Premio Nacional de Cultura (1993) y Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. Publicó Los gallinazos sin pluma (1955), La palabra del mudo (IV volúmenes 1973-1992), Cuentos de circunstancias (1958), Las botellas y los hombres (1964), Silvio en El Rosedal (1977), Sólo para fumadores (1987), Crónica de San Gabriel (1960), Los geniecillos dominicales (1965), Santiago, el Pajarero (1965), Atusparia (1981), Prosas apátridas (1975), Dichos de Luder (1989), entre otros.

La Tentación del Fracaso (Fragmento)

9 de diciembre (1975)

Lo que me aterroriza es que mi diario, si alguna vez se llega a publicar (incluyendo en él las Prosas apátridas en el momento en que fueron escritas, si es posible fecharlas), pueda convertirse en un libro "formativo", en el sentido en que se encuentre en él algo de ejemplar o recomendable, cuando se trata por lo general de una serie de fragmentos "informativos", que no pretenden sino dar cuenta esporádicamente de mi vida activa o reflexiva. Yo temería que alguien se parezca a mí, pues no tengo nada que enseñar, salvo por oposición o negación. Yo soy literalmente un "hombre sin cualidades". En mi vida todo es resta o división, no hay el menor signo positivo. Carezco de voluntad (pues si la tuviera no habría fumado ni bebido durante años para librarme del mal que me mata), de ambición (pues habría aprovechado situaciones privilegiadas para sacar ventaja de ellas), de coraje (pues me habría ido a las guerrillas en 1964), de lealtad (pues debería haber renunciado públicamente a mi cargo cuando cayó Velasco), de previsión (pues debería poner orden en mi vida ahora que me estoy yendo de ella y dejo mujer e hijo). En suma, soy el mal ejemplo, lo que debe descartarse. Lo único que puede redimirme es quizás mi lucidez para juzgar mi situación, mi tenacidad en seguir escribiendo a pesar de obstáculos naturales y accidentales y esa especie de irradiación interior (salud moral, la llamo, a falta de otro término) que me permite pasar sobre mis adversidades cotidianas para seguir viviendo, basado en el principio de que siempre tenemos algo que hacer, por poco que hagamos.

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