sábado, 12 de noviembre de 2011

"Un Canto Grande" (II Encuentro de Cantautores en San Juan de Lurigancho)

Como parte de su AGENDA CULTURAL del mes de NOVIEMBRE el PARQUE HUIRACOCHA Presenta este II ENCUENTRO con 8 representativos exponentes de la CANCIÓN POESÍA en el Perú.

“UN CANTO GRANDE”
II Encuentro de Cantautores en San Juan de Lurigancho

Camilo Vega
Lalo Salazar
Oscar García
Lavanda Kullayki
Sócrates Arévalo
Laura Casquero
Fernando Rentería
Luis Enrique Alvizuri

DOMINGO 13 DE NOVIEMBRE
2:00 PM
PARQUE ZONAL HUIRACOCHA
Cuadra 14 de la Av. Próceres de la Independencia, San Juan de Lurigancho
(A 5 minutos de Pte. Nuevo)

Y como un sabroso entremés a lo que será este importante encuentro, Luis Enrique Alvizuri desde su acostumbrada lucidez, comparte con nosotros un Articulo sobre de que hablamos cuando hablamos de Trova, Cancion de Autor, NMP, Canción de Protesta, Nueva Canción, etc, y tantos términos mas que se le sigue dando a esta forma de hacer música que coquetee con la poesía.

La canción de autor, trova o de cantautor

Por Luis Enrique Alvizuri
Trovador peruano

La expresión musical llamada trova, canción de autor o de cantautor se remonta mucho más atrás en la historia del hombre y se sobreentiende que no ha habido pueblo que no haya contado con un poeta o un trovador que cante sus acontecimientos y conserve su memoria.

¿Qué es un trovador-cantautor?
Es una persona que a través de melodías o canciones intenta comunicar sensaciones y pensamientos que afectan a la sociedad en que vive.

En Occidente
En el caso particular de Occidente la historia de los trovadores ha sido variada y compleja, habiendo pasado por diferentes etapas que van desde las más sencillas y opacas (poetas cantantes que iban de pueblo en pueblo viviendo con lo que podían) hasta las más notables (los juglares en la Edad Media europea que eran recibidos gratamente en las cortes como vehículos de información y distracción). Hoy en día esa función la desempeñan jóvenes cantantes cuyo éxito despierta la ambición de las casas disqueras.

Estados Unidos
En el caso de Norteamérica, las guerras mundiales y la proliferación de lo medios de comunicación produjeron una etapa de cambios en la década de los sesenta. Una manera de canalizar esa situación fue el surgimiento de los poetas-cantores quienes emplearon el rock y el folk para comunicarse. Este fenómeno se prolongó hasta comienzos de los años setenta para, finalmente, ser absorbidos por la maquinaria económica. Hoy han eliminado su contenido poético-político para emplear solo la forma y la estructura musical (los grupos rock con indumentaria y gestos desaforados) y se dirigen de manera exclusiva a los jóvenes en vista que son ellos los grandes consumidores y sostenedores de la industria de la música.

Situación mundial actual
Como consecuencia de ello se puede decir que actualmente los auténticos poetas-músicos (no los difundidos por los grandes medios de comunicación) han vuelto a sumergirse en las oscuridades de la sociedad comunicando, en espacios reducidos, los verdaderos sentimientos, deseos y frustraciones del ser humano contemporáneo (algunos llaman a esto cultura subterránea). La sociedad de mercado (la industria de la música) no los necesita y por eso los ignora, creando a su vez seudo trovadores dirigidos a quienes buscan mensajes y sensaciones diferentes a las románticas melodías convencionales.

Perú
En el Perú como en todas partes ha habido trovadores de toda clase según el devenir histórico. En la época prehispánica cuenta el Inca Garcilaso de la Vega que esta función la desempeñaban poetas ambulantes denominados en quechua "arawix". Ya en la época hispánica surgen varios movimientos de expresión popular como el llamado Taki Onqoy, una danza acompañada con letras de carácter reivindicativo y que venía a ser subversiva para la Colonia. Se trataba entonces de una “música protesta”, razón por lo cual fue combatida y suprimida. También existieron otros tipos de músicos quienes, cargando sus arpas, violines, vihuelas y guitarras, compusieron una serie de melodías, historias y poemas que, hasta la fecha, se recuerdan sin que se sepa el nombre de sus autores. Durante la República se dieron formas anónimas de canción de trova y recién en el siglo XX se pueden identificar a algunos exponentes como el caso de Felipe Pinglo en el género criollo. Hoy aún es posible ver a esos trovadores pero en las zonas más humildes y apartadas: en las caletas, en los pueblitos y en los villorrios. Igualmente es posible encontrarlos en alguna feria popular, en eventos familiares o en los bares y cantinas amenizando alguna reunión. Sus apariencias no encajan con lo que industria de la música exige, motivo por el cual no se les reconoce oficialmente como “artistas” sino solo como “músicos populares”.

La época contemporánea
Hace unas décadas hubo en Lima una moda influenciada por la trova cubana (nacida en calor de la Revolución Cubana). Fue en esa época que surgieron intentos notables como el del músico académico Celso Garrido Lecca quien formó la Escuela de Arte Popular de la cual surgieron artistas y grupos interesantes como Tiempo Nuevo. También se hicieron esfuerzos notables como los de Chabuca Granda pero más liberados del discurso político. Aquí surgen los cantautores Andrés Soto de la Colina y Daniel “Kiri” Escobar. Estos tienen en común el empleo de ritmos peruanos para expresar, no solo sus sentimientos, sino también situaciones sociales agudas como la marginalidad, la pobreza, el racismo, la injusticia, etc. Más tarde aparecen otros pero cuya temática empieza a despegarse de lo social, entre los que se puede mencionar a Juan Luis Dammert. La generación de trovadores limeños de los ochenta (Pepe Villalobos, Lino Bolaños, Piero Bustos y otros) aborda temas más personales y urbanos. A estos los suceden trovadores más influenciados por el rock (como Daniel F o Rafo Ráez) por ser la expresión musical más aceptada por la mayoría de jóvenes. Sus obras reflejan el efecto de la globalización con un marcado acento personal.

El reto hacia el futuro
Actualmente los trovadores peruanos se encuentran entre la necesidad de sustentar su actividad (hacer espectáculos, vender discos, atraer público y medios de comunicación) y la obligatoriedad de reflejar los verdaderos sentimientos y necesidades de su pueblo. Sin este último factor dejarían de ser auténticos trovadores para pasar a convertirse en unos productos más del sistema. Pero a pesar de todo la sociedad siempre exige una expresión auténtica y los trovadores existirán para cumplir dicha tarea aunque, como los poetas, no sean los más reconocidos y valorados.