lunes, 5 de septiembre de 2011

Si te Contara de mis Ojos

Alejandro del Prado fue uno de mis semi-dioses y camaradas de mi primera juventud, ¿Qué curioso que alguien pueda ser casi deidad y compinche de uno a la vez?. Encontré a Alejandro en un casette del jr. Quilca, un casette con pasta en fotocopia, con una de las peores grabaciones que podían hacer esos minicomponentes con doble casettera…pero eso no importaba…nos llegaba al pito…eso era arte, era golpe en la nuca, era K.O, era poesía y trascendía todo. “Dejo constancia” el álbum que Del Prado produjo en el año 1982 (Con colaboraciones de Silvio Rodríguez y Litto Nebia), fue un CD de culto - biblia para mi. Si Vargas Llosa leía a Faulkner con lápiz y papel en la mano para aprender como se escribía, yo literalmente garabateaba mi poesía escuchando “Dejo constancia”…de algún modo mi manera de poetizar, mi sello, mi identidad, mis temáticas, mi “coloquialidad”, deben derivar de aquellos deslumbrantes años, de aquellos deslumbrantes autores…de aquel deslumbrante autor.

Ayer coloque el tema “si te contara” en el pequeño programa, es por eso que hoy me decidí a compartir este tema en el pequeño blog. “Si te contara” es una gema, es una musicalización de un poema de Jorge Bocannera, periodista, poeta, ensayista argentino, ganador del premio “Casa de las Américas”, que recibió el galardón de manos de Juan Gelman, que dijo lo siguiente de su poética : consideró que la obra ganadora destaca por una poesía muy rica estéticamente y muy exacta en el uso del vocabulario y que ésta sobresale especialmente por su diálogo profundo con la tradición poética hispanoamericana.

Del prado un hombre de un transito sentido por la vida, fue albañil, capataz, preparador físico de las divisiones menores de argentino juniors, “rock-star” que dejo de grabar durante 23 años, que volvió a parir un disco en el preciso momento que moría la mujer de toda su vida…pero mejor dejemos que la presente entreviste lo cuente todo.

“El disco es un premio al garrón que padecí”

Después de 23 años, volvió a grabar y cuenta cómo atraviesa el duelo por la muerte de su mujer. Su influencia en el rock de hoy.

Sus temas sonaban en todas las radios. Alejandro del Prado era uno de los pocos artistas populares que en los 80 podía coquetear con el rock, el tango, el folclore y la murga y salir ileso sin perder su sonido propio. De un día para el otro esa explosión creativa se redujo a la nada y se recluyó. Dejó pasar 23 años para grabar un nuevo disco. A lo largo de la entrevista, del Prado ensayará varias explicaciones: que las discográficas le pedían imposibles, que los temas que componía nunca estaban a punto y que el ocio creativo en soledad no necesariamente es una tortura.

Noticias: ¿Qué sentiste cuando viste por primera vez el disco?

Alejandro del Prado: Lo vi, parecía un sanguchito... (se ríe). Sí, me pegó. Hice un clic en mi vida y se cerraron muchas cosas. Sentí que ese disco adentro de un pedazo de cartón había soportado estoicamente el paso del tiempo. Fue una emoción muy grande porque pensé que me despertaba de un sueño muy largo.

Noticias: ¿Cómo fue la experiencia de volver a un estudio después de 23 años?

Del Prado: Siempre estuve grabando, anoche grabé. Claro que lo hago en mi casa y con métodos más sencillos.

Noticias: Esas grabaciones no salían a la luz.

Del Prado:
Claro, esta vez culminé el proyecto.

Sus primeros discos, Dejo constancia (1982) y Los locos de Buenos Aires (1984) sonaban muy porteños porque conjugaban las identidades del rock y del tango. Pocos se enteraron de que durante los siguientes 23 años compuso en piano y guitarra casi cincuenta canciones que mostraba en esporádicos shows en vivo que se publicitaban sólo de boca en boca.

Noticias: ¿Cómo fue que esta vez tu trabajo de años se plasmó en un disco?

Del Prado: Empezamos a grabar en enero del 2007 y en abril nació mi nieta, Amapola. Seguimos adelante. En junio se enfermó Susana, mi mujer y la operaron en diciembre. La grabación se detuvo, pensé que otra vez perdía todo. Después, ella empezó su recuperación y me insistía y empujaba. “Hacélo, seguí, vamos”, me decía. El disco la ponía muy contenta, por eso me volví a meter. Ella empeoraba pero yo seguía porque la hacía feliz, pero muchas veces me quebraba y no podía hacer nada. Terminé en octubre. Esa misma semana falleció Susy y mi nieta me dijo por primera vez “Abu”. El disco es algo brillante: nació paralelamente a mi vida, me acompañó en todos los altibajos que tuve en estos años y hoy me permite soportar el duelo.

Noticias: Como si el disco fuera un tipo de terapia.

Del Prado: La situación de duelo es acaparadora. Uno pasa a estar sólo en eso y siente, por primera vez, un dolor que lo va a acompañar siempre. Pero hay una diferencia entre un artista y un loco: el loco va hasta la zona oscura y no vuelve; el artista, sí. Voy y vengo, me acerco. Hay tipos que usan todos los métodos posibles para llegar a esas zonas oscuras y después quedan pegados. Pero bueno, es cierto que ese viaje desequilibra a cualquiera.

Del prado se detiene en la bandera sucia de una escuela y se pierde. Dice que parece la bandera negra de los referís. Vuelve.

Siete años y tres minutos. Diez años y cuarenta minutos. Quince años y tres meses. Los amigos del músico le tomaban el tiempo sin grabar para dejar registro.

Noticias: ¿Qué sentías a medida que pasaban los años?

Del Prado: Si no reconociera que fue una situación difícil estaría faltando a la fuerza de todas las personas que me ayudaron. Estuve en la lucha mucho tiempo y hoy tengo el disco, eso hace que me resulte imposible pensar que fue sólo tiempo perdido.

Decidí ponerle a cada canción el año en que la compuse. Podría hablar de “temas nuevos” pero me pareció interesante ponerlos en la línea de tiempo. No es sólo un lanzamiento, es un tratamiento. Hago entrevistas y me desintoxico: me acuerdo de cosas y repienso otras.

Noticias: ¿Te resultó pesado soportar el éxito de esa época?

Del Prado: En ese momento, el éxito se procesaba distinto. Presentábamos los discos en las universidades y se llenaban. O en centros culturales. Durante un tiempo, además, tuve el apoyo de una multinacional. Pero después me pedían que grabara un álbum en muy poco tiempo. El proyecto de ellos no era el mío: yo quería grabar tango y poesía y a ellos no les interesaba.

Noticias: ¿La reclusión fue entonces un proyecto?

Del Prado: En todos estos años, tuve como diez oportunidades de grabar y cayeron una a una. Nosotros ensayábamos como si el disco fuera a salir mañana, todo en medio de la malaria del final del gobierno de Raúl Alfonsín. A principios de los 90, nos fuimos a España con Susana y mi hija María Malena. Vivíamos con unos parientes italianos, en una finca en las sierras de Madrid. Fue una linda experiencia pero para irme vendí hasta el piano.

Noticias: ¿Tenías registro del paso del tiempo?

Del Prado: No llegaba a ser una experiencia frustrante porque yo pensaba que era una suerte no haber grabado lo del día anterior, sentía que todo lo nuevo iba a ser mejor. Pensaba temas y los grababa pero eran imposibles de tocar en vivo. Hay algunos que jamás toqué en un show, son pequeños bichos de laboratorio, cosas muy acrobáticas. Todos los días me levantaba y pensaba en un disco diferente, como si un director técnico formara su equipo todos los días.

Noticias: ¿Cómo rompiste con esa lógica?

Del Prado: No lo tengo muy claro, pero escucho el disco y me cuelgo. Me acuerdo del momento en el que compuse cada tema, cómo lo grabé. Es un disco que emociona, que despierta cosas. Ahora que lo pienso, esa lógica de “palmar” ante cada oportunidad se rompió de forma ilógica. Todo esto es como un gran premio. Un día de estos salgo a la ventana con el disco en la mano y me pongo a agradecer. Es un premio a tanto garrón que padecí. Me hace bueno y me hace humilde.

Pocos saben que Alejandro del Prado es el hijo de Calé, el mítico humorista gráfico y dibujante rosarino. Tampoco es muy conocido su pasado como guitarrista de Alfredo Zitarrosa. Lo conoció en México, integró su conjunto durante dos años y recuerda con emoción aquellos primeros tiempos de la década del 80.

Noticias: ¿“Zitarroseando” es un homenaje?

Del Prado: No está “dedicada a”. El tema habla de mí. Él era un grande, y como tal, me hizo pensar en mí. Todavía hoy sigo descifrando la relación que tuvimos. Siempre me gustó mucho hablar de él pero, paradójicamente, ahora que compuse la canción estoy hablando muy poco. Intenté escribir un libro sobre su vida y pensé en hacer una película, se merecía una superproducción porque él era una estrella de Holliwood. Su figura es cautivante y todos los que lo conocieron de cerca lo recuerdan con mucho cariño.

Noticias: Algunos dicen que sos el inventor de la pólvora con la que se nutre hoy el rock. ¿Sentís que grupos como La Bersuit y Los Piojos heredaron tu sonido?

Del Prado: El Pelado Cordera (líder de La Bersuit) me dijo que sí, y me tiró muy buena onda. No sé si los influencié, hay una onda, sonidos parecidos. No me quiero agrandar pero sería un tarado si lo negara... es un trabajo que hice con mucho esfuerzo y que me dio laburo durante años.

Noticias: ¿Qué importancia tiene la poesía en tu música?

Del Prado: Empecé musicalizando poemas de Jorge Boccanera, Raúl González Tuñón, los grupos de Boedo y Florida. No puedo leer novelas y además, los poemas me ayudaron mucho en la vida. Sí me gusta leer ensayos. La poesía tiene algo mágico: se está leyendo siempre, se resignifica y un autor lleva al otro. A veces se me ocurren melodías y les pongo letra. Otras veces, escribo pensando en una métrica, me la olvido y tengo que inventar otra. Es un poco caótico el proceso de creación.

Noticias: Hay algo de lúdico en ese proceso.

Del Prado: Algo no, todo. Soy un payador lúdico y me pasé años jugando.

Noticias: La idea del juego permanente se contradice con lo traumático de la postergación.

Del Prado:
Sí, creo que tengo que dar un poco más de lástima…¿No? A veces entro a mi casa, un monoambiente en la calle Bulnes, y me acuerdo de cuando ensayábamos ahí con Susana y otros músicos. Bombo, platillo, guitarras…para dormir había que correr los micrófonos. Se parecía a la música electrónica, practicábamos como autómatas una melodía hasta que sonara como realmente queríamos. Todo esto es un homenaje para Susy…

Como dice él, la situación de duelo es acaparadora. Por eso va y viene entre la experiencia reconfortante del disco, el recuerdo de Susana y las travesuras de su nieta Amapola. Dice “estoy exiliado de Susana” y con esa frase se entiende el peso que tienen las palabras para del Prado.

El duelo, sin embargo, no le impide contar con lucidez cómo empezó esa historia de amor. “Nos conocimos de chiquitos. Yo tenía 14 y ella 11, íbamos al Club Vélez Sarsfield. Subí a un micro donde estaban cantando las nenas. Todas cantaban con voz de pito pero yo escuchaba una octava abajo y empecé a buscar de quién era esa voz. La encontré: era la más linda de todas. Un tiempo después, cuando me sentí enamorado, le dije: “cagué”. Muy poco romántico ¿No? Desde ese momento no nos separamos. Jamás toqué para ganarme minitas. Ella estaba conmigo arriba del escenario y era la más linda de todas”.

Noticias: ¿Escapabas al cliché de los hombres del rock?

Del Prado: Sí, claro. A veces era complicado compartir las 24 horas del día... Pero bueno, treinta años con la misma mujer es como estar con trescientas: estuve con la niña, con la adolescente, con la novia, la esposa, la profesional, la madre… La extraño, no puedo decir que estoy del todo “feliz”, aunque esa palabra nunca me gustó. ¿Viste cómo son las palabras?

Noticias: Sí, algunas son prohibitivas.

Del Prado: No me gusta decir ni “orgullo”, ni “proceso”, ni “feliz”.

Fuente : Revista Noticias


Alejandro del prado- si te contara by luis enrique amaya

Si te contara de mis ruidos
descubrirías
el mundo o un pañuelo,
pero fuese uno u otro
sería una canción,
una canción
para doler como un insomnio.

Si te contara de mis ojos,
alertarías sobre mis intenciones.
A pájaros extraños
les dirías que busco una mancha de paz,
para los hombres

una mancha de paz,
en este siglo.

Si te contara de mis manos
te asombrarías con el pan
y entonces los dos
aprenderíamos
escuchando la lluvia.

Si te contara de mis ruidos,
si te contara de mis ojos,

Si te contara de mis ruidos,

si te contara de mis manos,

y si te hablara de tu pena quizá,

me ayudarías.

Jorge Boccanera – Alejandro del Prado