miércoles, 24 de agosto de 2011

Canción dedicada para Hugo Chávez

Continuamos al norte del sur. Solimar cadenas, una cantautora joven que junto a un notable contingente de novísimos trovadores venezolanos, conformaron el “Colectivo la cantera”, un colectivo comprometido y militante con el proceso bolivariano. Solimar desapareció de un modo inexplicable en el 2009, a los 25 años de edad, cuando era el rostro mas notorio de este colectivo y movimiento cultural, cuando eran la mayoría de sus canciones las que iban adelante en la marcha, acompañando codo a codo cada uno de los importantes pasos de la llamada Revolución Venezolana.

Esta canción “Hombre” Solimar la escribió para el Presidente Hugo Chávez. La estreno en un conocido programa de televisión y hasta tuvo la histórica oportunidad de interpretársela, rostro a rostro, al propio comandante en un importante acto publico.



Curiosa camina la historia
queriendo saber más de ella
en medio de almas combativas
para así mantener su fibra

Día a día ella reta con vida
el coraje del hombre
que jura quererle

Día a día se ve convencida
de su incurable amor
hacia el ser más consciente

Y vas venciendo por ella
hombre tentado ante su piel
del color que hoy se distingue en un mar

tan veloz tan humano
que corre entre la Tierra
y el cielo de los nobles

La historia busca el verso emotivo
que nace de la voz rebelde
ella es amiga de aquel aguerrido
que con hambre ríe siempre

Día a día ella reta con vida
el coraje del hombre
que jura quererle

Día a día se ve convencida
de su incurable amor
hacia el ser más consciente

Y vas venciendo por ella
hombre tentado ante su piel
del color que hoy se distingue en un mar

tan veloz tan humano
que corre entre la Tierra
y el cielo de los nobles

besadle hombre
bésale con locura para que tu vida se sienta, se sienta alimentada
dulcita con la memoria fresca
soñadle hombre
sueñale como esa niña que va entre el monte corriendo
que se hace joven que se hace vieja
pero que sigue sonriendo
miradle hombre
mírala desde afuera y mírala desde adentro
y pregúntale que siente
su mano, su corazón, su pecho
Y vas venciendo por ella
hombre tentado ante su piel de color
que hoy se distingue en un mar

tan veloz tan humano
que corre entre la Tierra
y el cielo de los nobles