lunes, 4 de julio de 2011

La Novia de la Ciudad

Cada vez me siento mas seguro del orgullo que siento por el talento de mi amigo Lizardo Carvajal. Lizardo Carvajal es un cantautor que difundimos con mucha regularidad en el pequeño programa, y no han sido pocas las ocasiones en que oyentes y ciberoyentes nos preguntan con suma curiosidad, y lo mas importante con emoción, sobre mi Caleño hermano en el arte. Mas de una vez he enviado vía correo electrónico mp3 de lizardo. Y regalo con autentico placer su música, porque el primero en “regalarse” es Lizardo, con decirles que cuando estuvo en Lima con nosotros regalaba sus CDS cual volantes. Pero el único asustado era yo que le increpaba “No regales tus CDS, mañana en el concierto ya no va a quedar quien te compre”. Hacía caso omiso.

Por otro lado radicalmente opuesto, he tratado con trovadores, felizmente poquísimos, de una raza casi inexistente (vuelvo a decir felizmente), que teniendo una ruma, una rumba de CDS en frente tuyo, no han podido decirte: “Toma, por favor difunde mi música”.

No voy a los conciertos para que me regalen nada, pero joder, si uno está medio incapacitado para ofrecer el favor de tu PROPIA obra a un medio de comunicación, para que luego el medio te devuelva el gesto con el favor de colaborarte en la difusión de TU trabajo, joder otra vez, mejor enciérrate en tu casa y produce para tu sacrosanta familia nada más.

Algún otro llego por mi programa, se fue donde mi programador, le alcanzo su CD pero, pero, advirtiéndole: De aquí solo copia 2 canciones, solo 2. No quiero que me pirateen. (¿???).

Como diría un programa cómico de los 80: ¿Qué nos pasa?

A cada creador con una mediana conciencia de su oficio le cuesta su obra, horas, días, meses de clavar los codos en una mesa. Yo tengo un poemario “Una canción sin permiso” que edite en el 2001. Un poemario pletórico de lugares comunes, repleto de hurtos a fito paez, seru giran, pero que sin embargo me causo sendas partideras de lomo, que me costó mucha plata y sudor de negro animal de trabajo. Poemario cursilón, empalagoso, pero me costó litros de sangre.

Cuántas veces pille a colegiales copiando a manos mis poemas, cuantas veces me lo pidieron prestado para sacarle fotocopias, cuantas veces mis propios amigos me decían en mi cara desnuda: “Amaya le saque copias para regalarle a unos amigos”.

¿Eso me quito venta, me quito negocio?, ¿esas anécdotas que hoy cuento con sana vanidad de artista, han perjudicado mi condición de artista?

Por mi que venga la reencarnación John W. Bayly (a) Donkey Face, el corsario abuelo de Jaime Bayly, y usufructúe con todas mis canciones, porque como rezaba ayer el Escritor Feliciano Mejía Hidalgo: Mi pueblo siempre me ha dado de comer.

Oh sana Feliciano, estamos en el mismo surco, porque pirateado, regalando, regalándome, eso en vez de menguarme, me ha devuelto y me sigue devolviendo mucho mas.


05 La novia de la ciudad by luis enrique amaya

Cuando no te tenia te tenia
Cuando quise tenerte te perdí
Cuando te perdí volé tan lejos
Que nunca estuve tan cerca de ti
Cuando te perdí volé tan lejos
Que nunca estuve tan cerca de ti

La novia de la ciudad
Que sabe que cuando duerme
esta robando el sueño de otra gente
Que necesita soñar

La novia de la ciudad
Que en estas tardes de cine
Pervierte de lujuria a los amantes
que necesitan amar

Cuando no te tenia te tenia
Cuando quise tenerte te perdí
Cuando te perdí volé tan lejos
Que nunca estuve tan cerca de ti
Cuando te perdí volé tan lejos
Que nunca estuve tan cerca de ti

La novia de la ciudad
Que sabe si se peina
Esta extraviando a todos los viajeros
Que necesitan llegar

La novia de la ciudad
Que en estas tardes limeñas
Esta robando toda la belleza a lo profundo del mar

Cuando no te tenia te tenia
Cuando quise tenerte te perdí
Cuando te perdí volé tan lejos
Que nunca estuve tan cerca de ti
Cuando te perdí volé tan lejos
Que nunca estuve tan cerca de ti