lunes, 30 de mayo de 2011

Cuentitos sobre las Elecciones

ELECCIONES

Faltaban algunas semanas para las elecciones generales y el líder –esperanza del pueblo- era seguido como el salvador, por una enorme multitud.
Las vísperas de las elecciones, se presentó en cadena por la televisión y radios.
Emocionado, dijo al pueblo:
-Si salgo electo, no descansaré hasta mandar a la cárcel a todo aquel que atente contra la economía del pueblo. No dejaré un solo ladrón suelto.
El día de las elecciones: nadie votó por él.

¿Qué dirías a tu hija, si preguntara…?

-¿Papi, por qué el Pato Donald, sigue soltero si tiene novia?
-Bueno…seguramente el sueldo no le debe alcanzar.
-¿Teniendo un tío millonario en su familia?
-Hija, ¿por qué no haces preguntas acordes a tu mundo, a lo que suelen conversar en el colegio…?
-Si, papi…¿Por qué los diarios sacan siempre en su primera página, calatas, crímenes y fútbol…?
-Porque…es lo que más interesa a la gente y lo que más se vende.
-¿O sea que si me asomo calata a la calle, podría salir en la página primera? ¡Qué lindo!
-¡No! ¡Niña, ¿por qué no piensas mejor antes de hablar?!
-¿Los que compran diarios o publican, piensan…?
-¡No…! ¡Los que publican sí lo saben! ¡No: los que compran!
-¿Por qué no, papi…?
-¡Porque a todos…no nos han enseñado a pensar y razonar!
-¡¿Nooo…?! ¿Y qué les enseñan?
-¿Qué…? Leer y escribir.
-Ah…¿A todos?
-¿Eh?...A todos, no. Sólo a los pobres.
-Ah…¿Y cuántos pobres somos?
-Niña, ¿qué tal si volteas la hoja? Estoy algo cansado. Lo siento.
-Sí, papi…¿pero me podrías decir por qué quieres votar en las próximas elecciones por la hija de un dictador…? Huy…se quedó dormido. ¡Pobrecito! Debe ser porque trabajó doce horas y le pagaron ocho. ¡Eso: de seguro!

¿NIÑOS…? ¡LOS DE AYER!

-Papi, escuché decir que somos tercermundistas. ¿Por qué?
-Por no poseer la riqueza de los europeos.
-Ah… ¿y por qué ellos tienen y nosotros, ni una sola papa frita?
-La tuvimos, hija, hace mucho, mucho tiempo.
-¿Y qué pasó, papi…? ¡Cuenta!
-Al finalizar el Imperio Incaico, llegaron unos señores blancos (españoles) y…se la llevaron.
-¿Nuestras riquezas? Ah… ¿Por qué, papi?
-Por…No estar de acuerdo en muchas cosas, por pelear entre nosotros y…
-Comprendo…y ahora estamos “unidos”.
-Más o menos.
-¿Si? ¿Y por qué escucho por la televisión decir que estamos vendiendo el país y –por otro canal-: “¡Eso no se debió hacer! ¡Está mal!”?
-Hija, nadie vende el país. ¡Todo es una exageración! Lo que vendemos es lo que nos sobra, lo que producimos. Lo que…
-¡Tan ricos somos, papi! ¿ Si ? ¿Es decir que nuestra platita la tenemos escondida…?
-¡Espera! El país es el que está económicamente bien…y los bancos: los que guardan el dinero.
-¿Los bancos? ¿Y quién tiene la llave del banco.
-¿Quién…? Nuestro señor presidente.
-¿Y quién lo escogió a él? ¿Los zonzos…?
-¡No…! ¡El pueblo!
-Ah…El pueblo…Ellos.
-¿Qué pasa, hija?
-Nada, papi…
-¿Y esa cara? ¿A qué se debe ahora tú silencio? ¿Qué piensa ahora tú dulce cabecita…?
-Papi… ¿tan ingenuos somos que elegimos a los ladrones? ¿Por qué…?
-Hija, ¿me permites una pregunta? ¿Has estado leyendo MAFALDA, o qué…?
-Papi: sólo la BIBLIA para niños. ¿Hice mal?
-No…
-Ah.

LOS EXPLOTADORES

-Señores: el pueblo se está muriendo de hambre, están callados y esto es peligroso –dijo un millonario, mientras enroscaba su largo bigote-. El día menos pensado se revelan, nos quitan todo y acaban con nuestras familias.
-¡Cierto! –dijo otro millonario-.
-Entonces ¡hay que hacer algo! –intervino nerviosamente un tercer millonario- ¡No podemos quedarnos con los brazos cruzados!
-Sí, tenemos que hacer algo. Pero no se me ocurre nada –dijo el segundo-.
-Pues a mi sí –dijo con aire de suficiencia el primero-.
-Habla.
-Sí, habla.
-Tengo la fórmula perfecta para acabar con la pobreza y con nuestro temor.
-¡No nos irás a decir que distribuyendo nuestras riquezas! –dijeron los otros.
-Nada de eso…-dijo el primero; hizo una pausa-. Anoche se me ocurrió mientras me duchaba.
-¡Repartiendo las utilidades! –lo interrumpieron-.
-No…
-Entonces cómo.
-¡Castrando a los pobres!
-¿Castrando a los pobres? –exclamaron en coro los otros.
-Sí. De esta manera la nueva generación serán hijos de millonarios.
-¡Qué solución tan formidable! –gritaron todos-.
Empero, un cuarto millonario, que había permanecido al margen intervino:
-Muy bien, pero… ¿Quién trabajará por nosotros?
Los demás se miraron a la cara en silencio. Finalmente uno de ellos dijo, desalentado:
-He ahí el problema. ¿Quién trabajará por nosotros.
Entonces el primer millonario terminó por estallar:
-¡Esos hijos de puta siempre se salen con la suya!

De Juan Rivera Saavedra
Escritor y Dramaturgo Peruano