martes, 5 de abril de 2011

"Ruricancho de Oro" para el Programa


Y así pasaron 5 años.


Si nos preguntaran acerca de si nos visualizábamos con 3, 4, 5, 6 años de radio sobre la espalda, diríamos que francamente no.


Cuando empezamos un abril del 2006, lo asumimos como lo que fue en aquellos pasados instantes : un azar, una alegre casualidad, un aprovecha el día. Nada mas.
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No es que lo asumiéramos con ligereza o con irresponsabilidad, pero desde un inicio éramos concientes que pisábamos campos minados, donde tu condición humana es tan fugaz como una burbuja de jabón Ariel, en donde tu ser o no ser depende muchas veces del color del humor con que se levante determinado directivo, donde dependes de la estabilidad de la marea política peruana (que tiene la estabilidad de las placas geográficas japonesas), donde tu proyecto vale, si, pero siempre y cuando no venga alguien a poner mas billete encima tuyo.


Tengo un vecino que estudio locución en uno de los institutos mas costosos del Perú “charles chaplin”. Se encuentra manejando taxi en estos precisos instantes que yo desmenuzo esta crónica. Si de por si hacer radio comercial es una pelea a lomo rajado, que diríamos de hacer radio cultural en un país en donde la quinta parte de su población elegiría a un yanqui como presidente, y la otra cuarta parte re-elegiría al japonés que ya la sometió antes.


Enumero lo ganado, lo recibido, por cientos de horas de radio cultural en este país : Decenas de siempre oportunas tacitas de café pasado, algunas recomendables empanaditas de carne que un inaudito invitado me convido en la cafetería del metro de san Juan de lurigancho, un canje para unas gafas anti-reflex que me pericotearon en un recital en el “averno”, un canje para un ceviche (una vez al año), un canje para una pizza (una vez al año), y cuando es nuestro día y los hados de la poesía están con nosotros, sendas botellitas verdes de Pilsen, espumosa cebada para aclarar los pensamientos.


Obviamente estos son detalles, anécdotas en la suma, porque lo esencial, y el principal patrimonio que nos hemos agenciado, son los amigos y aliados con los que nos hemos acompañado en la ruta.


Pero estamos felices con este pago, y podríamos seguir 5 años mas “ganando” lo mismo, pero a veces lastima ver, palpar en piel propia, las retribuciones de las cuales son sujetos la gente que quiere entregar cosas a este país. Como por ejemplo ver que tu propuesta es reemplazada por los “nenes de la cumbia” (Me sucedió en la anterior emisora).


Eso son los medios de comunicación, desinformación e idiotizacion en el rico Perú.


Pero a 5 años vista, la radio ya no es mas para nosotros una alegre casualidad, hoy es, y lo podemos pronunciar con mayúsculas, un proyecto de vida, una lucha hasta el final.


Así llegamos a esta orilla del abril del 2011, y ha sido tanta la epopeya que nos ha tocado protagonizar, tanta la fabula en la que nos han dibujado, tanto el mito urbano que hemos inspirado, que a veces me siento el Papillon fugitivo de la Guyana francesa, perfectamente podría impostar a Henri Charriere.


El sábado 2 celebramos nuestros cumpleaños radial en Casa de la Literatura Peruana. Gracias infinitas a los hermanos en el arte que nos acompañaron : Jose Villalobos, Lalo Salazar, Fabiola Bernardo, Luis Meneses, Viviana Pizarro, Carlos Tolentino, Jose Felix, Dira Martínez Mendoza, Escolares del Colegio “Christian Barnard”.


Gracias a los aliados que hicieron posible la logistica para el evento : Academia la Decana, Colegio el Triunfo, ambos de San Juan de Lurigancho.


Y unas gracias en letras doradas para el Instituto Cultural Ruricancho, la pagina oficial del distrito www.sanjuandelurigancho.com y a mi emisora Radio Planicie, que tuvieron el gesto de entregarnos una distinción por estos años de radio : El Ruricancho de Oro.


Este corazón aun respira, estos pulmones aun tienen el combustible del entusiasmo, esta piel aun tiene electricidad, esta conciencia aun tiene fuego, por ende mi compromiso con la cultura solidaria en el Perú aun seguirá sonando su tambor en esta gran marcha.


Salud y esperanza.


LEA