sábado, 30 de abril de 2011

Hoy ceno contigo, Hoy Revolución...

Converse con Ismael Serrano en el año 2006, lo entreviste con pocos meses de haber comenzado mi periplo radial (¡Y vaya que se nota en el audio de la entrevista). Un tipo muy ecuánime, paciente, que inspira buena vibra, muy suave y cortes en sus maneras, un todo amabilidad. Algo introvertido como para ser español (aparentemente).

En estos días decisivos para el porvenir de cada uno de nosotros, determinantes para el país. En estos días en donde definimos con un solo movimiento de lapicero azul, si proseguimos por la vía hacia el primer mundo (siempre para otros), de crecimiento económico (siempre para otros), vía que se resume en la apología de la ley del mas salvaje. O en su contrario nos atrevemos a mirar por vez primera en nuestra adolescente república, hacia un país en donde la condición humana tenga mas valor que el capital, en donde el crecimiento y desarrollo tenga que producirse siempre y cuando cumpla una implacable cláusula, que esos términos siempre adjunten la palabra NOSOTROS.

Hoy recordé a Ismael Serrano, porque hoy necesite mas que nunca cenar contigo, y mas que nunca Hoy Revolución.



Sucede que a veces la vida mata y el amor
te echa silicona en los cerrojos de tu casa,
o te abre un expediente de regulación,
y te expulsa del Edén, hacia tierras extrañas.
Sucede que a veces sales de un bar y la luz
quema la piel de este vampiro que te ama,
te llena la frente de fino polvo marrón-sur,
bostezas y te queman agujetas en las alas.

Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.
Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.

Sucede que a veces la vida mata y te encuentras
solo y en este corazón no reciclable
se hunden petroleros desahuciados y sospechas
que provocan miopía en lanzadores de puñales.
Sucede que a veces la vida mata y el invierno
saca su revólver, te encañona en las costillas,
te aterran los álbumes de fotos y el espejo,
huele a pino el coche y el mar a gasolina.

Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.
Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.

Sucede que a veces la vida mata...
Y siempre es viernes, siesta de verano...
Hoy ceno contigo, hoy revolución...