domingo, 2 de enero de 2011

Mi corazón porfiado y zurdo

"Supe de Víctor Jara, cuando la pubertad me desafiaba inclemente, cuando el mundo me comenzaba a revelar su rostro descarnado, Víctor fue algo así como una brisa, una certeza leve, algo o alguien de quien se contaba...pero en voz baja, es que al parecer... era peligroso combinar ese nombre con su apellido.

Un certero día, desde un rincón casi inexistente del ropero de Doña Georgina, mi abuela... surgió un bulto estropeado, que contenía con disimulo, a prueba de allanamientos, una suma esperanzadora de discos de vinilo, con canciones claramente prohibidas, entre esos... aquel del "Manifiesto". Así, desde un agónico tocadiscos, pude entonces escuchar esa voz, su guitarra, la poesía y esa rebeldía que las rondaba... y el vértigo se desató...el vértigo, ese que provoca sentirse vivo y protagonista de una historia única, única e irrepetible.

Han transitado muchos septiembres por ésta... mi piel y aquí sigo como ese niño asombrado, sobrecogido por aquellas canciones con olor al adobe mojado que acompañó sus días de invierno, en una vieja casa del Barrio Matadero. Esas canciones que revelaban a un hombre de carne y hueso, pero con algo de divino, angélico...esas canciones que brotaron del viejo tocadiscos de la familia, para determinar mis pasos a contracorriente y en definitiva, mis manos en la espesura del cordaje de una guitarra.

Siempre quise ser como él... pero el tiempo y el espacio ponen a los hombres en su lugar y hoy, cuando veo que los años parecen tan pocos hacia atrás...tan pocos hacia delante. Cuando las horas y los días asfixian con su tranco apresurado, viene Víctor, silencioso... y a mi zurda me sopla al oído... que "la vida es eterna en cinco minutos..." y me remezco... y las raíces vuelven a bombear la sabia contenida... y me cubro de hojas porque todavía es tiempo... porque aún es posible acercarse un poquito, aunque sea un poquito más hacia la propia utopía... porque la guitarra sigue teniendo sentido y razón... y porque "canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva".

Aquí estoy entonces querido Víctor, para cantar y cantar y volver a cantar, hasta que la garganta muera en combate... y entonces... traspasar a los nuevos cantores, la guitarra que me entregaste aquel día de septiembre, cuando la bota militar mordía nuestros umbrales y yo soñaba con hacer canciones...como balas libertarias".

(Por Francisco Villa)



Sin duda este camino es pedregoso
Por vera tiene siempre al precipicio
Y puede parecer un sacrificio
Pero este es el camino que yo escojo

Yo escojo al que no teme al compromiso
Yo escojo al descalzado que se empeña
Yo escojo al que comparte bien su leña
Y lucha por el pan para sus hijos

Vuelo en mi utopía
Construyendo mundo
Con mi corazón porfiado y zurdo

Mi paso no va solo en travesía
Mi paso es uno más de muchos pasos
Pendientes por los siglos
Pendientes por los siglos de los siglos

Si elijo transitar por esta vía
No es para inmolarme, no es el caso,
Si no para vivir
Si no para vivir como hombre digno