viernes, 7 de enero de 2011

García pasa, Arguedas queda

Por Cesar Lévano

Este que empieza es de todas maneras el Año del Centenario de José María Arguedas. No lo dirán los membretes oficiales, pero constará en papeles ajenos a la inquisición gubernamental. Juan Ossio, el ministro de Cultura, ha revelado que fue Alan García quien se opuso a que el 2011 lleve el nombre de Arguedas.

No me sorprende. Como se sabe, Mercedes Cabanillas, ex ministra de Educación, había buscado una coartada. Con el vicepresidente Luis Giampietri propuso que el año fuera el del Centenario del Primer Submarino Peruano. Cualquier cosa, menos Arguedas.

El hecho de que el presidente García consagre el año a la celebración del “descubrimiento” de Machu Picchu demuestra su ignorancia acerca de la realidad histórica de esa proeza pétrea, y de su revelación para el mundo.

El 28 de octubre último glosé un documento del ingeniero estadounidense Paolo Greert traducido por la revista El Antoniano, órgano de la Universidad Nacional del Cusco. El trabajo, titulado Machu Picchu antes de Bingham, incluso reproduce el primer mapa de Machu Picchu, trazado por el alemán Herman Göhring en 1874, un año antes del nacimiento de Bingham.

García postula que el descubrimiento ocurrió en 1911. En ese caso, los laureles corresponden al niño indio Pablito, que guió a Bingham hasta la ciudadela.

No nos equivoquemos. Aparte de la sinrazón y la ignorancia, en la decisión de García pesa el prejuicio contra el indio. No en vano es el autor de El síndrome del perro del hortelano, que propone eliminar las comunidades campesinas de sierra y selva, en beneficio de grandes terratenientes transnacionales u oligárquicos.

Arguedas, defensor de la herencia cultural andina, explorador del alma campesina nativa, antifeudal denunciador de masacres, vibrante lírico de la naturaleza nuestra, de los ríos profundos y las altas cumbres, creyente en un socialismo de cepa mariateguiana, no merece para García ni respeto ni admiración.

Con su medida arbitraria contra Arguedas, García ahonda la distancia que separa al APRA de intelectualidad y de las masas profundas del Sur. Puede estar seguro de que en este centenario de Arguedas, resonarán cantos en español, quechua y aymara que lo condenan a él y su partido. He escuchado algunos: cólera ardiente.

Doctor García, no se equivoque: en parte gracias a su mezquindad, los homenajes a Arguedas van a arreciar. Le comunico que, por ejemplo, en Roma, la Associazione Nuovi Orizzonti Latini, está llevando a cabo actos descollantes, con conferencias magistrales, exposición cinematográfica y fotográfica. Se han asociado con el Instituto Cervantes de El Cairo. Van a publicar textos en italiano y quechua.

Del Perú no se diga. Los trabajadores de Chimbote me piden una exposición sobre El zorro de arriba y el zorro de abajo.
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Documental José María Arguedas
(Programa de Cesar Hildebrant)

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