viernes, 21 de enero de 2011

En la Luna de Valencia

Con el buen sabor de boca que nos deja el sorpresivo encuentro, la casualidad, les comento que hoy revisando un documental sobre la Trova Cubana (Trova en Revolución) me tope con 4 o 5 segundos de una canción, de la cual en el acto me atraparon su fotografía, las pocas líneas poéticas y esa voz de porcelana en perfecto maridaje con una brisa como de Jamaica…joder me dije, y este quien es…en el documental no lo entrevistaban a el, ni decían su nombre, solo fueron 5 segundos de ráfaga musical, como un descuidado ventarrón y nada mas. Tarea, deber de hoy, buscar a este músico...y he aquí que lo conseguimos : Se llama Diego Gutiérrez, Cubano naturalmente, nacido en el año de 1974, graduado en Literatura Inglesa, músico con un notorio recorrido por Radios, Televisoras de su país, con varias distinciones en su carrera musical, habiendo transitado hasta el momento países como Argentina, Chipre, Venezuela, España, y compartido escenarios con referentes como Alejandro Filio, Frank Delgado, Liuba María Hevia, Santiago Feliu y otros.

¿Del porque este tema que me impresiono tiene ese nombre?, el origen esta en la antigua ciudad de Valencia amurallada : Los parroquianos que llegaban tarde a pernoctar, tenían que pasar la noche atrás de los muros, solos bajo el único amparo de la luna de valencia.
.


Todas las apuestas seguirán en pie
se irán conmigo en mis maletas
todas las arenas todas las conté
solo alcanzaran para la vuelta
paisaje lunar no reconozco mi casa en este lugar
no llegaran aquí ni los ángeles
.
y es que estamos aquí en la luna de valencia
durmiendo sobre un pie
volando mas allá
y esperando con toda la santa paciencia
que lleguen los milagros como aves de ultramar
.
todos estos años partirán contigo
significaran que ya es muy tarde
Algo será igual
yo no seré el mismo
pero mi sombra ira a buscarte
palabra final en ultimas ganas que no podre decir
cuatro paredes de las que huimos

y es que estamos aquí en la luna de valencia
durmiendo sobre un pie
volando mas allá
y esperando con toda la santa paciencia
que lleguen los milagros como aves de ultramar