Personas sin hogar por las inundaciones (Pakistán)
Las inundaciones en Pakistán
Retiro de las tropas de Irak
La guerra en Afganistán se prolonga
Los mineros chilenos son hallados
Un águila de cabeza blanca llama a su compañero de especie el lunes 12 de abril del 2010.Foto AP / El Fairbanks Daily News-Miner, John Wagner.
Guerra narco en México
Problemas de agua a lo largo del Ganges en la India
El Jarl Guizer o jefe de la Unidad vikingo Jarl, frente a una ceremonia el 26 de enero en Escocia. Foto: CARL DE SOUZA / AFP / Getty Images.
La obra “Hormigas” del artista colombiano Rafael Barros Gómez cubre la fachada del Congreso Nacional en Bogotá, Colombia. De acuerdo con el artista, las hormigas simbolizan las personas desplazadas por la persistencia del conflicto armado en Colombia. Foto AP / Fernando Vergara.
Sur de Sudán
Marines de la Compañía Bravo del Ejército de EE.UU. protegen a un hombre afgano y a su hijo de los ataques de combatientes talibanes en la ciudad de Marja, en el distrito de Nad Ali, en la provincia de Helmand. Foto: REUTERS / Goran Tomasevic.
Apac (Uganda): La ciudad con mayor afectación de malaria en la Tierra
El tristemente célebre edificio Borde Río en Concepción. Esta fue una de las postales que dejó el terremoto magnitud 8,8 en la Escala de Richter que afectó a Chile el 27 de febrero del 2010. Foto: AP/ Natacha Pisarenko.
El 7 de abril del 2010 policías antidisturbios en Kirguistán tratan de protegerse durante los enfrentamientos con partidarios de la oposición que se manifestaban contra el gobierno en Bishkek. Los seguidores de la oposición tomaron como rehén al viceprimer ministro, quien fue capturado en una revuelta contra el presidente Kurmanbek Bakiyev. Foto: OSELEDKO Vyacheslav / AFP / Getty Images.
Funeral de mamá Sessay (Sierra Leona)
El 9 de enero del 2010, Alexander Miller lleva una antorcha y es seguido por 28 jinetes en Sioux de Dakota del Valle.Foto:VANOC/COVAN, Luca Bertacchi con IMF. En las afueras de Puerto Príncipe aparecen presuntos cuerpos de víctimas del terremoto que afectó a Haití. Esta foto fue tomada el 15 de enero del 2010.Foto: Boston Globe / Bill Greene.
En esta foto tomada el 12 de enero del 2010, se ve a una persona herida tras el terremoto que afectó a Haití.Foto: AP /Jorge Cruz.
Mortalidad materna en Sierra Leona
Mar contaminado con petróleo en Golfo de México
Un pájaro en medio del petróleo en la playa de la isla East Grand Terre, ubicada en la costa de Lousiana. El petróleo azotó por cerca de tres meses el lugar luego que un derrame afectara al Golfo de México. Foto: AP/Charlie Riedel.
En esta foto tomada el 23 de junio del 2010, se observa a uno de los 140 mil aficionados que asistieron al festival de música en Glastonbury, Inglaterra. Foto: Matt Cardy / Getty Images.
En esta foto de archivo del 13 de febrero 2010, Ion Banner pierde el control sobre una ola gigante en la primera manga de un concurso en Half Moon Bay, California. (Foto: AP / Ben Margot).
Una niña posa con su madre en el frente del pabellón chino de la Expo Shanghai el 25 de abril del 2010. Foto: REUTERS/Aly Song.
Una mujer besa el cuerpo amortajado de su sobrina de cuatro años, quien resultó muerta en un atentado en Bagdad. Esta foto fue tomada mientras la familia se preparaba para el entierro en la ciudad chiíta de Nayaf, a 160 kilómetros al sur de Bagdad, Iraq. La niña fue asesinada junto con toda su familia - madre, padre y hermana - cuando terroristas suicidas atacaron un concurrido distrito de Bagdad. Foto: AP / Alaa al-Marjani.
Refugio en Haití
Mundial de Fútbol en Sudáfrica
Volcán en erupción en Islandia
Muertos NN en Haití
Funeral en Haití
Terremoto en Haití
Obama: Un año de gobierno
“Pulpo Paul”
Rayo atraviesa el cielo y llega a los flujos de lava del volcán islandés, Eyjafjallajokul. El macizo arrojó cenizas en el aire durante semanas, causando estragos en los vuelos en toda Europa.
Con justo motivo a Gilberto Santa Rosa se le ha dado el apelativo del “Caballero de la Salsa”. Gilberto desde sus comienzos ha cuidado de hacer una salsa pulcra, sin aspavientos, sin concesiones fáciles, fina. No es muy difícil predecir que generaciones más adelante a Gilberto se le reconozca con el mismo respeto y admiración que a un Cheo Feliciano, un Ismael Miranda por ejemplo. Esta canción es del año 1994, del álbum “De cara al Viento”, y lo mas resaltante es que es un tema del caudal creativo de Juan Luis Guerra. Poesía con ritmo, poesía para bailar juntitos, ¡eso si es lo máximo!
Amor la tarde termino colgada en la pared y en el suelo un reloj me cuesta creer que todo empezó al exigirnos la condición de amarnos cuando haya tiempo y aceptarlo todo amor la tarde comenzó cubriéndonos la piel y un cuerpo para dos te invito a comer la pizza que ayer dejamos huérfana en el mantel te invito a beber todo lo que quieras de mi
Te propongo vayamos al cine y besarnos entre mucha gente compartir un refresco dos en nuestras bocas como un lago ardiente navegar a tu medida una vez tan solo vida te propongo
Te invito a comer la pizza que ayer dejamos huérfana en el mantel te invito a beber todo lo que quieras de mi
Te propongo vayamos al cine y besarnos entre mucha gente compartir un refresco dos en nuestras bocas como un lago ardiente navegar a tu medida una vez tan solo vida te propongo
Espero aceptes mi amor como te lo propongo de cara al viento de cara al viento propongo este amor que es un derroche de sentimiento
Espero aceptes mi amor como te lo propongo y te propongo de cara al viento demonos un beso vámonos al cine que no se termine este cariño tan nuestro
Espero aceptes mi amor como te lo propongo de cara al viento Amor la tarde termino y todavía nos sobra tiempo
Espero aceptes mi amor como te lo propongo de cara al viento Esta propuesto Navegar una vez a tu medida y darle sentido a mi vida
Espero aceptes mi amor como te lo propongo de cara al viento Suéltale las riendas a tu amante corazón y lléname de emoción por que eso pretendo
Espero aceptes mi amor como te lo propongo Te propongo mi amor así de cara al viento sin barreras sin reproches sin medidas sin ataduras sin tiempo
Conversaba con dos notables Cantautores acerca de un proyecto ambicioso de publicación para el 2011, en donde no solo incluiría el trabajo poético recopilado durante 9 años en el extremo sur de lima, sino donde además habría mucha referencia a la Trova, a la Canción de Autor Peruana. Los dos buenos cantautores expresaron a la vez : “Pero una cosa no tiene que ver con la otra, son dos cosas completamente distintas”. Tuve que hacer un ligero esfuerzo para justificar mis argumentos, y al menos hacerles bien respetar la idea de que al menos en este puntual proyecto que he impulsado en casi una década, la canción y la poesía nunca han sido concebidas como géneros, disciplinas distantes y distintas, porque para nosotros la única diferencia que puede haber entre un Trovador y un Poeta, es que uno tiene una guitarra y el otro no. La diferencia entonces es un mero detalle de acompañamiento en la performance.
Jim Morrison, Lou Reed, Mick Jagger, han dado temas, noticias de las que hablar, a generaciones completas de poetas del mundo, y viceversa, el rock ha chupado de la teta de la poesía desde sus comienzos. Por conocimiento de causa se que mis contemporáneos en poesía, han hurtado y saqueado mas de un verso a los Charlie García, los Silvio Rodríguez. la palabra poética, en aciago momento, se divorcio de la música (¡Felices siglos aquellos en que ambas caminaban unidas por las manos; ya en religiosos himnos indianos o bajo incrédulos pórticos de los coros griegos!).Decía el Poeta Mayor Juan Gonzalo Rosse.
Por mi particular parte seguiré “leyendo” canciones.
Si la poesía es un estado del alma, si es formar con palabras un misterio, ¿alguien podría decir que Miguel Mateos NO ESTA en poesía cuando se hizo un Gato en la Ciudad?.
Camino solo con la noche detrás es buena hora para andar gente en los flippers, más gente en el pool sin saber a que jugar
Un gato en la ciudad, un gato en la ciudad.
Hay dos amantes contra un cartel para elegir hay que saber y pasa alguien silbando una canción un tanto vieja, prohibida su difusión, oh!
Un gato en la ciudad, oh! un gato en la ciudad.
Hay muchos como yo. Gatos sin dirección. Y después preguntan: Porqué la juventud ama solo el Rock'n Roll solo el Rock'n Roll
La noche está más peligrosa que ayer no quiero desaparecer La patrulla descansando en el bar y en las calles alguien quiere vagar
La primera imagen que albergo de San Juan de Lurigancho, es cuando en el auto de un amigo, hace mas de 10 años, viajamos por una avenida sin fin, con negocios tras negocios sin fin, hasta llegar a un asentamiento humano donde “Vivian” unos primos. Ese pueblito joven tampoco era el fin. El amigo, que me dejo con el dolor (que siento hasta el día de hoy) de haber gastado una cisterna de gasolina para llegar hasta allá, me saco de mi espasmo con un “¡Y San Juan de Lurigancho continua!”. Así que me regrese al cono sur con la sensación de que ese distrito era una monstruosidad.
Así me hubieran pagado por adivinar futuros inauditos y extravagantes, no se me habría pasado por el pensamiento que en San Juan de Lurigancho encontraría una replica de lo que para mi es una casa, un lugar en el mundo.
Hace poco recibí una invitación para algo así como una mesa de trabajo para el desarrollo de San Juan de Lurigancho, hace unos días el Gerente de Radio Planicie me grito con alegría : Luis Enrique Amaya, residente honorario de San Juan de Lurigancho. Estoy elaborando una publicación con Poetas del distrito de distintas generaciones, me zambullirle con zapatos y medias en la celebración de los 44 años del distrito, mantengo desde hace dos años con garras y colmillos un programa de radio en una de las emisoras mas emprendedoras del cono este, he perpetrado el escenario cultural del distrito con una docena de actos culturales. A estas alturas al que ose tratar de hacerme sentir no tan parte del lado este de este corazón, lo abofeteo con mi guante de poeta, porque en estos cerros azules ya hay algo que es mío.
Uno de los anfitriones, uno de los primeros que me abrió la puerta de esta casa, y me dijo a segundos de conocerme, con todos los riesgos que significa apostar por un recién llegado “ahí esta mi mesa, toma con confianza todo cuanto pueda ser”, fue el Arqueólogo Julio Abanto. Solo un par de correos basto para que nos pusiéramos a trabajar.
Llegar al distrito mas poblado de Sudamérica, llegar a este pueblo que hace 30 años marchaba por agua y luz, y hoy enarbola su categoría de ciudad, echar lazos en un asentamiento cuya historia se extiende hasta 9000 años atrás, y tener como “guía”, “anfitrión”, de esta experiencia vital a Julio Abanto, uno de los hijos mas sensibles, mas agradecidos , mas preocupado, y que asume con mas responsabilidad la identidad, la esencia heredadas, es algo que solo le puede suceder a un Poeta. Suerte de poeta pues.
Hay una anécdota hermosa de nuestro poeta nacional Juan Gonzalo Rosse, de cuando estaba internado en el Hospital del empleado, eran sus últimos días. Paseaba por el piso de aquel hospital el joven poeta Jorge Pimentel, Rosse lo llamo y le pidió un favor, Pimentel apenas le hizo caso, argumento que estaba apurado, que le cerraban la imprenta, que no podía atenderlo en ese momento…Pimentel ingreso al ascensor…Rosse con la elemental vida que le quedaba, corrió hacia el, detuvo el ascensor y le soltó esta frase que según Pimentel, es la mayor lección que un poeta mayor le ha dado en la vida : “Cuando un Poeta te pida algo, cuando un poeta necesite algo, dáselo”.
Se que estoy siendo juez y parte, pero apoyo la mención del amado Rosse. Un poeta es un hombre con demasiadas necesidades (aparte de las obviamente materiales), un hombre con apetito de siglos, un hombre con demasiados destinos…y uno nunca sabe que quizás con un olvidable plato de menú, con un fútil cigarrillo, con un solo adjetivo dulce, sin admoniciones para su sueño, con un cientos de papeles, hasta con una docena de cervezas, quizás le estés permitiendo a ese hombre ese minuto mas de aire que necesita, esa tregua para sus dolientes huesos, esa caricia que le traerá el recuerdo de otra vital caricia…aire, tregua, caricia, que el poeta en un acto de gracias, transmutara en paginas, colores, sonidos bellos, del que quizás un día tu necesites para rogar por un minuto mas de aire, tregua para tus huesos, caricia que viaje en tu ayuda.
La poesía le ha pedido mucho al arqueólogo julio abanto, y julio aunque siempre esta apurado, dejo que se le pase el ascensor, dijo a la imprenta que esperara hasta mañana, y entro con la poesía a su habitación de enferma, para decirle “a ver choche, que podemos hacer por la poesía hoy”.
Culturalmente he trajinado harto, he visto, participado, operado, en centenas de acciones artísticas. Me he codeado con artistas, promotores y adjuntos de todos los niveles. Y puedo decir no como un regalo de cumpleaños, sino como una realidad que cualquiera puede constatar si se acerca un poquito a el, que Julio Abanto esta entre las 10, las 5 personas mas resolutivas en materia cultural que he conocido, en 3 países, y en 2 décadas de curriculum cultural.
Conocer a un aliado, camarada de ruta así es una suerte, si, pero también una honda preocupación. Conté y no llegue a 10 personas comprometidas con una cultura diferente y solidaria. Comprometidos que se “comprometen” con el arte solo si hay un financiamiento, si hay viáticos, pasajes, escenarios, equipos, y el terreno abonado y con garantías, de esos hay tres mil. El talento con corazón se convierte cada vez mas en una isla de naufragio, de hombres solos, para patibularios.
Entonces va este regalo de cumpleaños en forma de manojo de palabras, para el arqueólogo Julio Abanto. Mis mas honestas gratitudes por permitir el que tengamos tantos sueños a dúo. Dejo mi mas vehemente constancia en que procurare no desafinar en el proyecto de un san Juan de Lurigancho, de un país, en donde la justicia y la solidaridad sean las mas bellas intervenciones poéticas que podamos realizar.
Salud y esperanza.
LEA
El día que me dijiste Que tu ex - marido venía a cenar Me puse furioso y triste Y estuve a punto a un tris de empacar Qué tonta fue mi pelea Tu ex - marido tiene un gran imán Me dio vuelta las ideas Porque es todo un gentlemán ME CAE BIEN TU EX - MARIDO INVITALO MAS SEGUIDO ES UN TIPO DIVERTIDO (JUEGA BIEN AL DOMINO) ME CAE BIEN TU EX - MARIDO SE NOTA QUE AUNQUE HA SUFRIDO EL HUMOR NO LO HA PERDIDO ( Y TIENE LOS MISMOS GUSTOS QUE YO ) Al poco tiempo salimos Fuimos al Bowling contentos los dos Igual puntaje obtuvimos Pero su último tiro fue atroz Yo creo que él ha dejado Que lo derrote aunque es un campeón ( ¡ Es que es tan bien educado Y tiene buen corazón ! ) ME CAE BIEN TU EX - MARIDO... etc. No sé por qué lo cambiaste Por un canalla de frente y perfil ¡ Cómo desaprovechaste A un tipo sano buenmozo y gentil ! Para echar en el olvido Nuestros terribles errores de ayer Regresa con tu ex - marido ( Yo me voy... con su mujer ) ME CAE BIEN TU EX - MARIDO... etc.
Algunas canciones de Cortez se colaban por aquellas radios de los 70 y 80, y ese nombre, esa poesía, se iban quedando en mi sin yo caer en cuenta. Volví a reparar en Cortez a los 17, cuando Verónica Castro le dedico una Noche Estelar en el mejor programa que haya tenido esta mexicana bien bajita : “La Movida” (También dedico irrepetibles especiales a Silvio, Mecano, Miguel Mateos, Tania Libertad, Serrat, etc). Alberto Cortez es uno de esos Cantores con el fuego, con las llamas bien altas. Alberto te quema. Son conocidas aquellas historias de cuando se presento en la Plaza de Acho, se hizo todo oscuridad, silencio, y de pronto solo se escuchaba una voz irrumpiendo, apropiándose de ese ruedo, poseyéndolo, diciendo yo estoy aquí, son míos. Era Alberto cantando a puro pulmón, a puro pecho desnudo. Ese es Alberto.
Un compositor que se inicio cantando música bailable, en orquestas, con las que tuvo un significativo éxito, recorrió Europa, pero que un día en un Teatro de Madrid, a sus 27 años, dijo hasta aquí nada mas, no quiero seguir estafándolos, y se puso a cantar una sarta de canciones propias y poemas musicalizados. Ese es Alberto. Un cantor que ha tenido entre el publico asistente a sus recitales, a presidentes de todo el mundo. Hijo ilustre en México, Argentina, España. A sus 70 años la candela de Cortez sigue fuerte, intacta en sus esencias primeras. Simplemente un tipo pleno que puede decir aquello que por muchas taras externas, pero también internas, muy pocos seres humanos pueden llegar a decir : Sigo caminando junto a mis primeros sueños, junto a mis primeros amores, como el primer día.
A veces en las relaciones más estables y duraderas, en donde el amor tiene un protagonismo bien definido en todos los actos de la convivencia surgen pequeñas nubes que empañan por algún momento el límpido cielo del amor. Nadie está exento de semejante riesgo y esta afirmación no la digo para justificar enojos pasajeros. Soy de los que creo que la generalización comparativa de nuestros desatinos no justifica nuestras falencias ni nuestros errores. No puedo precisar como ni cuando sucedió, pero sucedió. Anduvimos un tiempo disgustados, aunque mejor sería decir más que disgustados, mimosos el uno con el otro. La reconciliación abrió la caja de las compensaciones. ”Pienso que ya no me quieres como antes, seguramente tu amor ha ido perdiendo el ardor de otrora y ya no te gusto”. Mi mesa de trabajo me recibió como siempre, dispuesta a la enmienda y como si le estuviera hablando al oído comencé a escribir: Te sigo queriendo como el primer día. Por la noche, antes de acostarnos deposite sin que se diera cuenta los versos sobre su almohada y lo que pasó después escapa al interés de los ajenos al asunto.
Alberto Cortez
Te sigo queriendo como el primer día, con esta alegría con que voy viviendo. Más que en el relevo de las cosas idas en la expectativas de los logros nuevos. Como el primer día de un sentir primero, como el alfarero de mi fantasía. Con la algarabía de un tamborilero y el gemir austero de una letanía. Como el primer día te sigo queriendo.
Te sigo queriendo, valga la osadía, con la garantía de mis pobre sueños, es decir, empeños porque todavía, vive el alma mía de seguir creyendo. Como el primer día, como el primer beso y el primer exceso de melancolía. Como la folía del primer intento, como el argumento de una profecía. Como el primer día te sigo queriendo.
Te sigo queriendo, si no lo diría, sé que no podría con mis sentimientos, lo que llevo adentro se convertiría en una jauría de remordimientos. Como el primer día eres el velero, la estrella y el viento de mi travesía. Mi filosofía, mi apasionamiento, mi mejor acento, mi soberanía. Como el primer día te sigo queriendo.
Sin querer la “tía abuela” Chabuca Granda me dio el pie para iniciar esta crónica (posteriormente argumentare el porque del “sacrilegio”, inédita y sorpresiva “jactancia” de “osar” emparentarme con Doña Isabel Granda). Chabuca proponía un método a la hora de escribir, tener primero que decir, darle vuelta y giros en la cabeza al mensaje, al sentido, sentimiento de lo que queremos expresar, y luego sentarse cual oficinista con horario, y no pararse hasta terminar el producto estético. Esta seria también la misma técnica que utilizaban John (Lenon) y Paul (McCartney), quienes primero acordaban sobre que iban a escribir, se metían a una habitación, y no salían hasta que la canción estuviera terminada. Podríamos denominar a esta forma de trabajar el método “haiku”, del ESTAR AHÍ, en ESTE MOMENTO, método del “atrapar un instante”. En crónica, prosa poética, me acomodo mas a este modus operandis, y siempre lo aplico, aunque con unos ligeros particulares añadidos. Es por eso que hoy me decidí a escribir (mis contados y básicos escritos nacen de mi determinación de querer escribir, de querer decir algo puntual, nunca mi poética ha surgido de otro modo, por relámpagos luminosos, flechazos, arcadas biliares o parecidos), escribirle a mi segunda madre, que estuvo y ya no esta : Genara Antonia Torres Granda.
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Mi mama Genara nació en Camana, era hija de Claudina Granda, prima hermana del Papa de Chabuca, que vendría a ser prima en segundo grado de mi abuela, por ende, por esos vericuetos que recorre la sangre, Chabuca Granda en estricto árbol genealógico, es mi tía abuela en segundo grado. En algún momento me encargare personalmente de atar estos cabos familiares y de entrelazarlos, si se da la ocasión, pero hasta el instante de hoy esta noticia no ha pasado de ser un dato curioso, simpático, literario.
Mi mama Genara como buena representante de su tierra Camana, tenia dos infaltables características : Hermosa y Sincerota. Reparen que no dije sincera, sino sincerota, algo así como sinceridad a golpes. Quiero permitirme alucinar que esa sinceridad la he heredado, aunque solo sea en el arte, en la literatura.
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Por parte de la familia de mi padre, todos son jacarandosos, dicharacheros, norteños pues. Por parte de mama los parientes transcurren por los cánones del comportamiento estándar, normalito…pero la abuela tenia una característica, que hoy también me atrevo a creer que solo la emparentaba conmigo : somos los mas serios de la familia. No digo seriedad de amargados, con rictus de frustración crónica, porque nadie mas que mi abuela para haber impregnado de bondad el aire, cada taza de cocoa con leche, cada torrejita de zanahoria, queso y arroz, cada “metete a la casa que esta lloviendo, te puedes enfermar”. Si hay dos que han sonreído menos en casa, eramos mi abuela y yo. Tristes con vocacion de alegres nos llamaría Benedetti.
Un 23 de diciembre del 94, en la antesala de la peor navidad que haya vivido mi familia, mi abuela partió. Son de esas cosas que tu no concibes hasta que te suceden, hasta la antesala de la navidad de hoy no lo concibo. La muerte me sigue dejando esa sensación de absoluto vacio, sin llantos ni maldiciones, solo hueco, un asombro petrificado, mirando hacia un cielo de nada. Mi abuela no esta y no lo entiendo, no lo he procesado aun. Lo mas probable es que hasta mi propia partida me deje la misma sensación.
Puedo confesar mas que para la pagina, para mi mismo, que fui el nieto que mas amo. Esa mujer que se hubiera arrancado con alegría 20 años de su vida para que yo estuviera realizado y “fueras alguien en la vida luchito”, hoy no esta : ¿Hay algo que te pueda dejar mas vacio que la ausencia de un verdadero amor en nuestra vida?.
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Nunca, nadie mas volvió a decirme Luchito.
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La casa de mi abuelita olía a ella, y ese olor me daba abrigo, me amparaba, me daba paz, me hacia feliz. Gaston Acurio debería haber probado el te con cascaras de naranja seca, clavo, canela, de mi abuelita, me imagino el rostro que pondría. Debio haber probado la sopa de verdura mas casera e histórica del Perú, Sopa que haría milagros por los niños del Perú . Si no he sucumbido a la vida de perro convaleciente que a veces llevo, es por esos santos cocidos de papa, zapallo, choclo, queso, leche, fideos, habas, etc (y que aun me sostienen), con que mi abuela me esperaba cuando yo salía de la escuela.
Abuelita, nunca pude decirte te quiero, el puto destino del artista es decir siempre las cosas a través de sus obras, nunca decirlas al filo de su lengua. Esa es la pinche y maravillosa condición que nos posee.
Por ti ame al abuelo Manuel que no era mi abuelo, y te quiero, me regalaste mi primera grabadora con la que hiciste realidad mi sueño de escuchar a Silvio y Serrat, y te quiero, quedarme contigo cuando mami partía a trabajar, y te quiero, jugar en tu casita de madera con mi hermana que siempre esta lejos, y te quiero, lo único que odie de ti fue el trigo y el olluco con el que a veces me castigabas, y te quiero, te enterraron con tu habito del señor de los milagros y un rosario en las manos, y te quiero, nunca discutí tu fe, al fin y al cabo son pocas las herramientas que disponemos para poder asirnos en esta vida, y te quiero. Por ti hoy he aprendido a mirar con amor a mi niñez.
Ya pasada de setenta y encorvada por los años, camina, la doña. Lleva rumbo de la iglesia, cuelga en su mano el rosario y en los labios, la plegaria que repite día a día: "Ayúdame Ña María en estos últimos años!"
El ayer, atrás quedó y el sueño aquél en la piel se le arrugó, y va pasando Manuela, y hoy, cuán doloroso es su andar su amiga la madrugada la acompana en su penar.
Pasa, vestida de negro. Yo la contemplo en silencio y pienso en las cosas que aún espero. Y al escuchar su plegaria, por dentro sentí algo extraño.
De la última cosecha del Cantautor Chileno Francisco Villa, vierto en sus copas esta esencia que lleva el mismo nombre del álbum: “El alma del alma mía”. Esta canción Francisco la interpreto en el Homenaje que se le hiciera al Poeta y Dibujante Chileno Gustavo Donoso, en la Sociedad de Escritores de Chile.
T r e i n t a i s i e t e ________________________________________
Unas flores planté en el jardín Serían los más bellos lirios del país
Cuando florecieron ya no eran míos Eran lirios de Vincent Van Gogh
Puse a reposar la pipa Sobre una silla de paja
Al mirarlas descubrí Que eran un cuadro de Van Gogh
Miré mis zapatos de andariego Ya no eran míos Eran de Vincent
Tan pobre y mísero se sentía El pobre Vincent Van Gogh
No sospechaba De cuantos universos era dueño . Gustavo Donoso (Chile, 1931) El alma del alma, del alma del alma mía No sabe qué cuerpo habita, no sabe… no Y suele fugarse sin darse por aludida Burlando la ley sin culpa, ¡válgame Dios!
El alma del alma, del alma del alma mía No entiende de economía ni religión Y orbita borracha de noche y de poesía Escasa de presupuesto y de pudor.
El alma del alma mía Padece no cabe duda De amor a primera vista De canto sin partitura El alma del alma mía No tiene muy buenas juntas Milita con los artistas Herejes y marabuntas.
El alma del alma, del alma del alma mía No tiene cuenta corriente ni Master Card No goza de superávit ni regalías El trueque le ha dado sexo y prosperidad.
El alma del alma, del alma mía del alma mía No es grata en el paraíso institucional Proscrita por vaticanos, la mal parida Se embriaga con Benedetti, Silvio y Serrat.
El alma del alma, del alma del alma mía Seguro es que tras firmada su libertad Retorne de vez en cuando a purgar más días Por darle algún susto a un cura o a un general.
[Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982 -Texto completo]
Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.
Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.
La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.
De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.
Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.
Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos.
La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.
No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.
América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.
No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.
Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.
Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.
Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.
Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.
En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.
Me temía. Sabía -no me pregunten por qué- que Mario Vargas Llosa, con el soñado Nobel ya en la mano, iba a convertirse en el magno portavoz de quienes cortan el jamón. Es decir, que sin las prudencias que mantenía para no enemistarse con los jurados progres de la Academia Sueca. Vargas Llosa se despojaría de remilgos y de coquetas máscaras y aparecería, por fin, como lo que es: uno de los más talentosos escribidores del sistema mundial de dominación.
Y allí está su discurso en Estocolmo: una pieza que la Rand Corporation hubiese aprobada, Ronald Reagan aplaudido y Benjamín Netanyahu celebrado hasta el delirio.
Vargas Llosa ha condenado al terrorismo, pero sólo a una de sus versiones: la islámica, esa respuesta salvaje y repudiable a tantos años de abuso y dominación. Ni una sola mención al terrorismo de Estado: ni al de los Estados Unidos –extendido de modo planetario como una metástasis de la estupidez– ni al de su filial israelí, concentrado en una diminuta franja a la que le llueven, cada vez que el gobierno de Tel Aviv lo considera necesario, balas de uranio empobrecido, bombas de racimo, fósforo ardiente.
Vargas Llosa lo ha dicho con todas sus letras: “Defendamos la democracia liberal”. ¡Qué franqueza y qué vacuidad de frase!
O sea que el escritor que ha pregonado siempre que la literatura enmienda a la realidad, postula, al mismo tiempo, desde su flamante Olimpo. la resignación ante lo que considera insuperable: LA DEMOCRACIA LIBERAL (las mayúsculas son mías, pero interpretan el énfasis vargasllosiano).
Porque, dejémonos de monsergas: ¿Qué es la democracia liberal? ¿La de Estados Unidos, donde si quieres mejorar la salud pública dándosela a quienes no están cubiertos tienes que enfrentar a un ejército de analfabetos cívicos encabezados por Sarah Palin, ejército que, al final, paraliza o esteriliza tus proyectos? ¿O la de Chile, que nació en el mar de sangre de Pinochet y continúa hoy con un enorme grado de desigualdad y con el desconocimiento de los derechos mapuches? ¿O la del Perú, parida en el golpe de Estado de Fujimori y ahondada hoy por un farsante, con quien Vargas Llosa se ha amistado, que dice que la plata viene sola cuando la verdad es que viene acompañada de una licitación, una ley a domicilio, o una gran concesión fraudulenta, y que añade que si Humala gana las elecciones él promoverá un golpe de Estado? ¿Esa es la democracia liberal por la que debemos, como caballeros andantes, luchar hasta morir?
¿La democracia liberal es la del cómico Menem o la del trágico Lobo? ¿La de Sarkozy –ese Petain sin batallas–, o la de Berlusconi, ese Casanova sin gracia? ¿O la de Rodríguez Zapatero, ese señor que acepta que los estadounidenses usen las pistas de aterrizaje de España para sus vuelos con carga humana clandestina?
Vargas Llosa callaría si alguien le pidiera precisiones. Pero no calla lo que su astucia y su vanidad le dictan -astucia para congraciarse con los grandes mercados y vanidad para erigirse en voz de una muy supuesta conciencia mundial–. Por eso usa groseramente el podio del Nobel para condenar la dictadura de Cuba y los “populismos payasos” que se le parecen. Y menciona a Venezuela, Nicaragua y Bolivia. ¿Cómo se puede caer tan bajo en la ceremonia de lectura oficial de un discurso por el premio Nobel? ¿Qué derecho puede esgrimirse para ese vertido de insultos? ¿Y si hay populismos payasos no habrá también corretaje de novelistas?
Una cosa es segura: esas frases de callejón también las habrían firmado Condoleeza Rice y la Fox News.
Y luego, ironizando respecto del nacionalismo, otro asunto que le inflama la vejiga, Vargas Llosa habla de “los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos”. No es la única frase huachafamente esdrújula de ese texto leído en Suecia.
Fueron muchas, la verdad. Aquí va otra: “las noches estrelladas de esa tierra caliente”. Y aquí otra, en alusión a la dramaturgia: “Otra de sus formas excelsas (de la literatura)”. En fin, dio la impresión de que Vargas Llosa había escrito ese discurso pensando, casi como un escolar, en frases sonoras mucho más que en ideas nutritivas.
Lo que creo que pasó es que Vargas Llosa no entendió que no lo estaban premiando por su militancia de libertario falaz y pistón ideológico del viejo Occidente. Ni entendió que el galardón no se lo estaban dando al feroz defensor de lo establecido. Ni se enteró de que los discursos del Nobel suelen tener moderación, elegancia y un cierto ecumenismo.
A Vargas Llosa se le salió el cursi arequipeñolimeñísimo que lleva adentro. Y no hablo del llanto que interrumpió su discurso –llanto legítimo, comprensible y hasta conmovedor–. Hablo de su impertinencia para pontificar, en un escenario inadecuado y desde ese sectarismo conservador que hace años lo esclaviza, repitiendo los lugares comunes del Tea Party y haciéndose eco de las sobras de Francis Fukuyama. Hablo de la pena de haber desperdiciado una gran oportunidad para que el escritor que admiramos nos dijera qué piensa del porvenir del libro, de la literatura industrial, del angosto terreno que le ha quedado a la poesía, del éxito como enemigo moderno de la calidad y la locura creadora, de la mafia de las editoras.
Hace muchos años, como creo haber dicho, fui un lector febril de Vargas Llosa. Ahora que estoy leyendo El sueño del celta compruebo que esa antigua admiración ha muerto. No me gusta en qué escritor se ha convertido Vargas Llosa: lineal como un durmiente, cuerdo como una cena de negocios, eficaz como una mano de pintura. Tampoco me gusta qué personaje ha llegado a ser Vargas Llosa: tan narcisista que le cuenta a la Academia cómo cambió el pantalón corto por el largo, cómo empezó a declararse a las chicas y cuánto odia la plaga del nacionalismo (aunque vive en una Europa que practica la xenofobia, una suerte de nacionalismo masivo y federado).
¿Dónde quedó el escritor del desacato que alguna vez habló en la entrega del premio Rómulo Gallegos? ¿Dónde el intelectual que luchó por la libertad de Heberto Padilla –el gran poeta que el estalinista Fidel Castro mandó encarcelar– pero que no era ni quería ser un funcionario intelectual de los usurpadores de Guantánamo? ¿Dónde está el Vargas Llosa que quisimos tanto? Nadie lo sabe. Ni él mismo.
Lo que sí sé, conociendo algunos aspectos de la pareja, es que el Vargas Llosa reaccionario hasta la hipérbole que habló en Estocolmo es el Vargas Llosa que durante años, a punta de paciencia, truenos y dulzuras, moldeó para sí Patricia Llosa de Vargas Llosa. Por ratos tuve la idea insensata de que el Nobel se lo debieron dar a ella.
Aquí en Lima, por supuesto, la corte de aduladores impávidos del escritor se deshizo en elogios. Lima, como se sabe, es una ciudad virreinal.
Amigo…hum, jodida palabra. Tan a la vista, tan publicitada, tan enseñada en textos, catecismos, decálogos de la buena convivencia y urbanidad, mas sin embargo continua siendo una palabra tan poco aprendida, tan poco conocida y entendida. Amigo, Dios, CULTURA, Arte, País, VIDA, joder, que palabritas. Solo dos tipos de seres han encontrado la definición final de estos términos : Los Valientes y los Cojudos.
¿Cuántos Amigos tengo?, prefiero no hacer la cuenta porque sino me voy a sentir muy pobre, poco digno y me voy asustar. Si se que soy hartamente conocido, con una agenda social, de relaciones publicas, excepcional para muchos, pero bien sabemos que la amistad es otra cosa.
Al Caballero Boris Arrunátegui lo conocí cuando me cayo por propia iniciativa en el programa que conducía hace 2 años en Stereo Villa. Se hizo asiduo participante en la radio, en los recitales que organizaba, hasta el día que nos sentamos en una mesa conjuntamente con otros amigos, y coordinamos la fundación del colectivo de poetas : “Comunidad Poesía en el Sur”.
Eso fue el inicio de una incomparable agenda cultural, y lo mas resaltante y productivo, una hasta hoy creciente e incomparable amistad, porque sencillamente yo si puedo decir, llenarme la boca, con el echo de pregonar : Yo si cuento con alguien, cuento con Boris Arrunategui.
Boris es militante, miembro, hijo, de esa casta, raza, cofradía, logia, que he denominado : “La Fuerza Bruta de la Poesía”.
Si el padre Antonio Tejeira no funcionaba en el Vaticano, entre papeles y sueños de aire acondicionado, Boris tampoco funciona en las Oficinas de los Ministerios de la Poesía.
Boris clava, barre, lija, bota desmonte, sirve el vino para los brindis, luego lava los vasos, deja ordenado y pulcro el salón, apaga la luz, y solo así se puede ir en paz a su casa.
Boris como todo buen peruano no cuenta con un trabajo fijo y seguro, Boris se sumerge todos los días en la epopeya de buscarse la vida y la poesía, y aun a pesar del mar tempestuoso y de inestabilidades en el que nada, Boris en la lucha cultural es el primero en sacar no solo monedas, sino billetes, para alquilar un equipo de sonido, pagar un taxi, un agua mineral. Puedo dar certificación de varias decenas de sus aportes concretos y palpables. Boris sabe que estos “auspicios”, “donaciones”, no figuraran en ninguna revista, pagina web, o serán causa de algún reconocimiento oficial, es mas lo sabe porque son aportes anónimos, en silencio, casi a hurtadillas, sin embargo es el primero en mojarse y tirarse al rio, siempre es el primero en agarrar los remos.
Cuando es grande la obra, el gesto, el talento y la humanidad, el aplauso, las palmaditas en el hombro, los brindis a la salud serán numerosos, si, pero también será inexorable que al paso de la luz, crezca al mismo paso la sombra, y dentro de ella agazapados los tarados, los que nunca agradecen y sobre todos los temerosos de toda grandeza que este en los otros y no en ellos. Pero Boris como un buen todo terreno, con varias copas y recopas bien jugadas, sabe que así es el futbol señores.
Como bromeábamos con otro buen amigo, Boris y yo nacimos en épocas poéticas equivocadas. Boris debió haber nacido poéticamente con Darío y Chocano. Yo debí haber sido compañero de generación de Rosse, Scorza, Calvo, Martos. Quizás eso sea lo que nos hermane tanto, el reconocernos siempre en nuestra condición de bichos, raros, anacrónicos, lobos, esteparios.
Aun cuando las vertientes, cauces, por las que transcurre la poesía de Boris, sean torrentes completamente ajenos y distanciados de aquellos por donde fluye mi poética, considero que Boris es un buen Artista, un buen Poeta. Suelto un ejemplo, no es de mi preferencia la música de José José, nunca he tarareado una canción de el, no tengo un solo disco de el, mas mis preferencias y gustos no me ciegan hasta el punto de no reconocer profesionalismo, altura y nivel estético en esa obra musical.
Mas siendo Boris un Darío reencarnado, es mucho mas poeta y artista que una lista, que puedo hacer en 5 minutos, de 50 poetas que pululan, deambulan, zanganean en el circuito literario limeño.
Boris diciendo nácar, ensueño, desdenes, capullos, esta mas allá y mas acá (allá y acá, condiciones fundamentales, balanceo perfecto, para una buena poesía) que muchos de aquellos que escriben paroxismo, fluctúo, hibrido, trémulo.
Boris como todo creador honesto y lucido de su condición natural, esta muerto de sed, Boris tiene una piel que siente mucho. Tiempos difíciles le llaman a la actual travesía por la que transcurre Boris en la actualidad. Lógicamente no vengo a contar aquí pormenores, ni detalles que en resumen no interesan mas que al poeta y sus cercanos. Pero como alguna vez confesé al vate : “Tus problemas, así insalvables como parecen, no se diferencian en un milímetro de los míos”. Y sea quizás esa sed de esperanza, de buenos tiempos o al menos un tiempo mas blando que no tenga la cama tan dura, esos gritos tan parecidos que mordemos en silencio y a oscuras, ese ayudadme mudo que paseamos todos los días por las calles, es lo que nos ha hecho semejantes, próximos y prójimos, aunque hablando con exactitud, el maestro aun cuando rabie, chille o este en estado de maldición, siempre ha sido mas hermano, próximo y prójimo que yo.
Pero la esperanza es una de mis terquedades, de mis malas costumbres, uno de los vicios que nunca me abandonan, es por ello que virtualmente quiero hacer un brindis contigo Boris, por tus 60 años, por esas 60 razones que nos ayudan a creer que la belleza, el arte, si pueden salvar la vida de un hombre, y también un brindis con todo aquel que aun se arriesgue a creer que la poesía siempre será la mejor prueba palpable y fehaciente del paso del ser humano por este mundo.
Salud Hermano en el Arte, toma de mi el resto de liberación, resurrección, y revolución que aun me quedan. Tómalo siempre, con confianza.
Vieja es la historia que te cuento Amigo desde siempre que fue igual el poderoso tiempo que nos toca nos va arrastrando el tiempo que nos da.
Siempre el trigo viejo es desechado, amigo lo que no sirve no va y quedan unas pocas cosas nuestras para seguir a flote nada más
Tus palabras ya son muy lejanas y tu voz de paridad se va, amigo mío, vuelve a casa pronto cuentame todo, cambiame todo, necesito hoy tu resurrección.
Bueno es que hoy estemos juntos hablando de las cosas por llegar sabemos que pronto va a llover fuerte mejor estemos juntos esta vez.
Tus palabras ya son muy lejanas y tu voz de paridad se va, amigo mío, vuelve a casa pronto cuentame todo, cambiame todo, necesito hoy tu resurrección, tu liberación tu revolución.
Prosiguiendo con Colombia…en estos últimos tiempos, es muy asidua la pregunta de “¿Cuántos Libros de Vargas Llosa has leído?”. A mi me la han hecho unas 5 o 6 veces. Y he reconocido no sin un ligerísimo rubor, que he leído solamente 2 libros (y esto es así desde hace casi una década) : “Elogio de la madrastra” y “El hablador”. Pero no me pasa lo mismo con el otro Nobel, el Colombiano Gabriel García Márquez, del cual he paladeado, disfrutado, comido con papas y harto rocoto, casi unos 13 libros. Obviamente de entre esas 13 obras hay unas que he preferido mas que otras. Guardo mucho cariño (y ese es el termino “cariño”), por textos como “Los 12 cuentos peregrinos”, “Cien años de soledad”, “Cuando era feliz e indocumentado”, u otros casi textos del Gabo como “La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile” y el “Olor de la Guayaba”. Mas hay una novela cuyo epígrafe siempre me llamo la atención, el del “Amor en los tiempos del cólera”, que literalmente dice : “En adelanto van esos lugares ya tienen su Diosa Coronada”. Este verso es propiedad de la canción vallenata “Diosa Coronada” que es autoría del cantautor invidente Leandro Díaz (El Polo campos, el Pinglo Alba, el Manuel Acosta Ojeda del Folklore Arrabalero de la Costa Colombiana). He aquí una versión del siempre interesante Carlos Vives. Rio Magdalena, Cielo Atlántico y Sabana, Mujer flor de campo, Caderas, Serranía y Literatura, Ay Hombe.
Señores vengo a contarles hay nuevo encanto en la sabana en adelanto van estos lugares ya tienen su diosa coronada la vida tiene buen adelanto y tiene diosa de los encantos y tiene su corona de reina lo bello aquí está el Magdalena
Cuando el rey querido llega de tarde que mira el jardín florecido cuando la diosa mueve el caderaje se pone el rey más engreido y llega la mirá con anhelo y dice gracias le doy al cielo que viva alegre en la sabana ya tiene su diosa coronada que canta el pobre Leandro Díaz triste por la serranía
Entre Colombianos y Peruanos hay una sintonía, una atracción a primera mirada, un feeling, una cosita como química que los mismos colombianos reconocen muy difícilmente les sucede para con otros extranjeros. En los años 80 y 90 no solo nos acercaba la piel y las empatías, sino también las mellizas tragedias nacionales. En todo aeropuerto, frontera del mundo, los últimos en pasar los registros éramos los peruanos y colombianos, ¿a razón de que?, ser de Colombia o Perú era casi certeza de ser narco, subversivo, agente del terror internacional.
. Colombia viene por ejemplo adoptando nuestros valses y boleros desde hace sendos años, y los han hecho tan suyos que en verdad se están creyendo que son suyos. Me ha tocado discutir más de una vez con los simpatiquísimos vecinos del cono norte que por mi purísima mama esos Valses “Yolanda”, “Ódiame”, “El Provinciano”, son lorchos, del rico Perú, de las lejanas regiones de la pollada, cesar cueto, Valeriano López y de “Laura en América” (Signos indelebles a través de los cuales nos identifican).
En el otro lado de la vereda, las cumbias colombianas no solo nos han visto nacer, nos han casi amamantado, sino que envejecen con nosotros, siempre viejitas, pero calientitas.
En principios de los 90, cinco muchachos que se habían conocido en el colegio, y liderados por Andrés Cepeda, dieron nacimiento a una de las bandas más icono del rock Colombiano: Poligamia. De su segundo álbum destaca el tema “Mi generación”. Y con esta canción continua la tradición de las semejanzas entre nuestros dos países. Reza la letra: “Yo nací con mis vecinos/ cuando hablar era un peligro haya en el 73”, “se tomaron la embajada/ se tomaron el palacio/ yo los vi en televisión”, “cuando ya me enamoraba/ las muchachas escuchaban disque rock en español/ y las bombas reventaban mientras tanto redactaban una gran constitución"… ¿Perú?... ¿Colombia?
Yo naci con mis vecinos cuando hablar era un peligro allá en el 73...
y crecí mirando un cielo que ya no parece eterno ni con hierbas ni con fe..
me enseñaron de pelado que dios solo muestra un lado y se le reza en ingles de mi casa hasta unicentro nunca tuve mucho tiempo para preguntar por qué
es la historia de mi generación decime a donde vamos mi ciudad ya no es la misma canción presiento que este cuento no acabo..
se tomaron la embajada se tomaron el palacio yo los vi en televisión yo tomaba chocolisto y escuchaba a lucho herrera coronarse campeón
cuando ya me enamoraba las muchachas escuchaban disque rock en español y las bombas reventaban mientras tanto redactaban una gran constitución
es la historia de mi generación decime, decime a donde vamos mi ciudad ya no es la misma canción presiento que este cuento no acabo..
Yo naci con mis vecinos cuando hablar era un peligro allá en el 73...
y aunque pase mucho tiempo juraremos no estar viejos.... para amarnos otra vez...
(Lima, 1973 )Proveniente de una familia de pintores. Su formación académica es libre; realizando estudios de Literatura, Teatro y Música en diversas Escuelas y Talleres del Perú y del Exterior. Ha publicado una decena de Poemarios, entre producción personal y colectiva. Fundador del “Movimiento Cultural Círculo del Sur” y “Comunidad Poesía en el Sur”, entre el 2002 y 2006 se desempeñó como Promotor Cultural y Director de los Talleres de Estimulación Literaria de la municipalidad de Villa María del Triunfo. Desde hace 5 años es Productor y Locutor Radial de Espacios de Literatura, Arte y Política en diferentes emisoras de la Capital. Actualmente dirige el proyecto “Urbano Marginal Editores”, sello que en esencia busca promover a Jóvenes creadores de los conos, en ediciones de costo popular.
Contactos : amayaluisenrique@hotmail.com