miércoles, 24 de noviembre de 2010

Enrique Huaco

Justo a punto de partir en otro viaje mas, el viento me trajo estos versos de Enrique Huaco, que vive no se donde, que hace no se que cosas. Se ve de seguro que es peruano, por su cantito, por ese canto que viene de lejos.

Yo escribo de inmediato para presentarlo, para recibirlo aquí, en estas paginas blancas de Chile. Porque me pareció tan vivo, tan doliente. Me pareció el joven poeta que uno esta esperando, sentado a la puerta, y aquí llego. Llego con esta cesta de cantaros que suenan a lluvia y huelen a tierra. Se notan en la argamasa los dedos finos y antiguos que conocen la arcilla. Son versos fragantes a tierra antigua, a tierra profunda.

A mi me gusto el poeta porque hay tristeza, transparencia y pureza en este canto que se desgrana o deshoja en las manos, que se oye, extático y abierto, entre los sonidos del ramaje, como un canto de pájaro puro que allí se quedo parado, cristalino en la rama.

Porque cuando todos revuelven la nube el parece puro cielo, cuando todos se visten de colores franceses el se muestra desnudo como si fuera andando por la orilla de un rio.

Y tales requisitos estrellados son esenciales en el nacimiento de la poesía. Porque nuestra poesía se pone a agonizar de repente, grita pidiendo socorro. Me asfixian –dice- me empapelan! Salvadme! Me están eliotizando! Me saintjohnpersean! Me rectangulan, me planchan!

Por eso, atención a esta poesía que nace impregnada en nuestras esencias y que sostiene su misteriosa y clara gravedad sin apuro, segura de sobrevivir.

Pablo Neruda
.

VII

Me gustaría poder obrar con las manos;
enseñar a alguien,
por ejemplo,
a desarticular una palabra
para ponerla en pie de nuevo, nueva.
hacer una frase de trapos viejos
inventar un hombre hambriento.
enseñarle a decir una cosa simple,
a cantar quizás.
es tan difícil decir una cosa simple.

.

En esta oscuridad

En esta oscuridad
nunca descanso solo

Una mano me cubre,
una mano de mujer me cubre.

Una mano familiar,
domesticada y consciente
de algún poder,

Corriente mansa,

Guarda mis sueños,
mi lenguaje nuevo
y mi traje vertical de hombre.

Una mano de pura sombra,
una mano perdurable y sencilla,
guante amaestrado para la servidumbre,
cubre mi cuerpo,
mi inocente fatiga
y mi cansancio original de mil años.

En esta oscuridad
nunca descanso solo.


Vivir lejos del mar

Un día amarillo
el sol
me miro con ojos de pájaro.

Pensé en mis 34 años,
en mi piel sombría y lunar,
en mis labios remendados

Y como,
a pesar de la maravillosa
pobreza de mis ojos,

El mundo existía.

Me hubiera gustado
poder decir
que he vivido solamente
lo que cabe en estos años,
lo que cabe y nada mas!
como me pesa el animal
que llevo adentro.

Hay veces que me canso
y quiero que salga
y se devore el mundo,
se devore las frases teñidas de dinero,
las noches y los amaneceres rotos,
las horas sin memoria,
al día amarillo
y al sol
que me miro con ojos de pájaro.

.

Carta a un amigo

Para Álvaro

Francamente
me gustas, porque tienes la mirada
de un animal
que acaba de nacer,

Un animal puro,
la pupila oblicua,
la ceja
cortada por la mirada
de los hombres,

el hombro manchado
por la alegría
terrenal;
tu mano llena de
piedras transparentes.

Cuando hablamos de ajedrez
o de cosas comunes
como el pan y la poesía,
considerando
nuestros viajes secretos
a través de la vida.
te oigo
sin medir tus palabras,
sin juzgar tus adjetivos;

Tus verbos
galopan
en las paraderas multicolores
de las ideas;

En tu voz, en tu mirada,
en tu gesto latino
las ciudades, los ríos
y los grandes museos
van pasando.

sabes reconstruir
y por eso eres un poeta hermano.


El sueño es un paso insalvable

Para Anne-Marie

El sueño es un paso insalvable,
créeme, puesto que la sombra
ya me ha comido oblicuamente
parte de la cara y amenaza borrarme.
Esto se vuelve como una enfermedad.

Cuando volteo para mirar esas naranjas sobre la mesa,
o a otro ser humano en mi cuarto,
no es la cara de un hombre que muestro,
sino algo de menos, algo diferente.
Estoy siendo devorado. Lo digo sencillamente.

Por eso te pido que me creas
cuando repito que el sueño
es un fenómeno sin posibilidad de resolución,
algo fuera del alcance de mi poder. Una cosa terrible.
Por ahora lo acepto. Como alguien
que sabe que se va a vengar.

La otra noche te oí llamarme,
me nombraste al alzarte en la cama
sobre tu brazo, como un herido.
Me hubiera sido importante
poderme levantar, poder venir a tu lado,
quiero decir, al lado y dentro de tus ruinas,
para tocarte los ojos o tomar tu mano.
Pero el sueño me permitió solo hablar.
No se exactamente lo que dije,
pero debe haber sido algo demasiado pobre.

Volvimos a nuestras calles. Paso la noche
y con ella las ruinas que cubren toda la tierra, pasaron.
Imagínate toda la tierra.
Después, nos levantamos para dar nuestros pasos diferentes.
En tu cara solo vi aquella inquietud que es parte
de tu mirada.
Mi cara no la palpe por temor a sentirla
aun mas extraña.

Tendré que aprender a saltar
cuando llames con tanta insistencia.
Aprender a abrir un agujero
bajo esas piedras hacia donde estas,
toda sola,
con tu chaqueta azul de estudiante
y tus eternos libros bajo el brazo.