lunes, 29 de noviembre de 2010

Ayudadme

Al tercer día se nos acabaron las tortillas y los frijoles que llevábamos y al cuarto día ya nada mas son tres cucharadas de pinol por tiempo. Entonces con aquella hambre…tirábamos monos, pero era solo a la hora de la cena, porque no los podes ir cargando, aunque a veces cargábamos carne de mono y se nos hacia más pesada la mochila. Para aliviar el peso yo quería ir botando las cosas que llevaba en la mochila : la cobija no la podía botar porque me da frio, la hamaca porque en ella duermo, boto estos libros, yo quería botar todo, corta –uñas, lapicero, papel, todo lo que fuera necesario, para aligerar la mochila, porque entre mas caminas es más pesada, vos pones el pie y sentís que con el peso de la mochila se te hunde mas o se te desliza, sentís que la rabadilla se te dobla por el peso de la mochila, pesaban como 35 libras cada una. En los descansos nos sentábamos de culo…pum…recuerdo que una vez me senté, y siento que se me meneaba una nalga, y pego un grito y me levanto : me había sentado en una pobre culebra, dichosamente no era venenosa, pero yo no lo sabía, y cuando siento en las nalgas un remolineo ¡ay mamita! Me levanto en carrera que ni sentí la mochila y vez que sale la culebra a toda carrera…¿te das cuenta? Nos sentábamos sin ver donde, sin ver nos dejábamos ir…posj…a mitad de las cuestas pedíamos cacao y nos sentábamos y aquel Tello arrecho con nosotros…”Que veníamos haciendo cuadros…que éramos unos haraganes…”. Recuerdo que cuando me fui al clandestinaje había una canción de Camilo Sesto que estaba de moda que decía: “Ayúdame a cambiar por rosa mis espinas…”. Ivan Gutiérrez que iba conmigo y estaba enamorado se puso a cantar un día y de repente oímos grandes gritos en la montaña, “¡Ayuudaamee…!” , era el pobrecito que se había sentado cantando la canción hacia la ciudad, para la mujer, que le fuera a ayudar…quien sabe a quién…como que estaba llamándola. Total que ese día Tello ya no se arrecho, sino que le dio risa.
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De “La montaña es algo mas que una inmensa estepa verde”
Omar cabezas (Escritor, Abogado, Guerrillero Nicaraguense)


El silencio, para mí,
no es estar callado,
ni la soledad,
un lujo que yo he robado.

Y, aunque nado entre la nada,
aún lucho por la vida...
Y, aunque nado entre la nada,
aún lucho por la vida...

De mi boca a otras bocas
nacen mil palabras,
sinceras, pero atadas,
y en cada nudo una pena.

Y, aunque nado entre la nada,
aún lucho por la vida...
Y, aunque nado entre la nada...

Ayudadme,
a cambiar por rosas mis espinas...
Ayudadme,
a cambiar mi mundo por amor...

Yo soy como un pastor
alejado de sus montes,
que ha perdido su bastón,
sus cachorros, y hasta su nombre.

De espaldas a la luz,
yo busco mi sombra,
y quisiera creer
que mi sombra es tu persona...

Y, aunque nado entre la nada,
aún lucho por la vida...
Y, aunque nado entre la nada,
aún lucho por la vida...

Ayudadme,
a cambiar por rosas mis espinas...
Ayudadme,
a cambiar mi mundo por amor...

Ayudadme,
a cambiar por rosas mis espinas...
Ayudadme,
a cambiar mi mundo por amor...