lunes, 23 de agosto de 2010

Whisky en el Paraíso

Una vez, yo tenia trece años
o catorce, tal vez quince,
mi padre me alcanzo un vaso
de whisky y una sonrisa.
Tómalo, me dijo. Tómalo,
es muy bueno.
Nunca antes, mi padre
me diera de beber alcohol alguno
y esa vez puso en mi mano
una gran vaso de whisky
con chispeante soda y un cristalino
pedacito de hielo.
Era el campo, no recuerdo
la ocasión. Si la gente numerosa,
hombres mayores, pipas,
sombreros de paja, blancas camisas,
entre todos caminaba mi padre
con inédita alegría
y yo tome el whisky.
Lo tome despacio, con placer
y con temor después
del primer sorbo, el sorbo
de la gloria, la entrada
a un secreto paraíso
Sin premura bebí
el precioso liquido dorado
que me llevo hasta los ángeles
a punto de ver a Dios
en el fondo del vaso
Nunca mas bebí un licor
colmado de tantas maravillas,
nunca mas me gusto el whisky.
Han pasado los años, he bebido
blandas cervezas, duros aguardientes,
nunca llegue a la gloria
como esa vez del whisky adolescente
que me alcanzo mi padre
Yo tenia trece años
o catorce, tal vez quince,
la ocasión no recuerdo.
.
Wáshington Delgado
(Perú, 1927 – 2003)