miércoles, 4 de agosto de 2010

Guitarra de Venas

Creo que escribir y publicar obedece, fundamentalmente, a dos necesidades que nos son comunes a todos los seres humanos. La primera, la de comunicarse con otros; la segunda, el afán de hacer algo bello. (Probadamente no se consigue siempre tales propósitos; sin embargo insisto en cree que ellos resultan connaturales a nuestra especie). Por desgracia, hablando en términos económicos, en el marco del sistema capitalista, la poesía es un articulo sin demanda; una suerte de lujo destinado a “las grandes minorías”. (Me consuelan algunas mañanas domingueras de Moscú donde vi a miles de personas reunidas en torno de su fervor curioso para escuchar poemas). Hay, desde luego, a nivel mundial, quienes cuentan con masas de lectores; pero son los menos. ¿A que factor se debe esta falta de respuesta al trabajo poético?. Al margen de las causales sociológicas, mi experiencia me dicta lo siguiente: la palabra poética, en aciago momento, se divorcio de la música (¡Felices siglos aquellos en que ambas caminaban unidas por las manos; ya en religiosos himnos indianos o bajo incrédulos pórticos de los coros griegos!). Este párrafo anterior puede explicar, en buena parte, porque he dedicado mi tiempo ultimo, cada día mas corto, a escribir canciones populares. Mi deseo es contribuir, en la medida en que me lo permita la Guitarra de mis Venas, a un reconciliamiento, a un nuevo matrimonio entre la palabra y la música. (Quisiera tener tiempo para asistir a la boda). Y termino por donde principie…quiero comunicarme, quiero hablar con mis semejantes. Quiero hacer algo bello. Quiero Cantar.

Juan Gonzalo Rose

Está mi corazón
Llorando su pasión, su pena
Y la antigua condena escrita por los dos
Afuera creo ver tu sombra renacer
Serena, bajo aquel mismo sol que un día se llevó tu voz

Tu voz, tu voz, tu voz
Tu voz existe
Tu voz, tu larga voz
Tu voz persiste
Anida en el jardín de lo soñado
Inútil es decir que te he olvidado
Porque tu voz, tu voz, tu voz existe.