miércoles, 11 de agosto de 2010

Este Viernes 13 en la Casa de Mariátegui

Este Viernes 13 estoy invitado a Recitar mis contados Poemas, en los “Viernes Literarios” del entrañable Amigo Juancito Benavente.

Viernes 13 de Agosto – 7 pm
(Programa 823 – Viernes Literarios)


Recital Poetico con Luis Enrique Amaya, Mario Espinoza Anicama, Miriam Kruger.


Lugar : Auditorio de la Casa Museo Mariategui (Jr. Washington 1946, Lima)


Ingreso Libre.

En estos últimos años he escrito significativamente, pero significativamente mucha prosa, crónica (jamás artículos, como diría una poeta amiga). Ingrese a la prosa poética sin proponérmelo, de puro picón (la anécdota la comente crónicas atrás), y heme aquí, con varias decenas de textos (¿60, 70, 80?). En estos 3 años abre escrito 2 poemas, no mas. Pero hay ideas, anotaciones, señuelos, para empezar algunos varios versos, y a esa tarea me consagrare en cuanto pueda. Mientras tanto me permitiré “departir” con Uds. un poemita de años pasados, poemita de un paleolítico Poemario que publique en el 2002: “Una Canción sin Permiso”. Como aconsejaba Juan Gonzalo Rose, no destruir los malos poemas, porque quizás con ellos podamos recuperar esa belleza que un día se fue, una palabra extraviada. Entonces con Uds. “Inconclusa” un Poema malo, pero al cual le tengo cariño, por la belleza que intente “perennizar” en el.

Inconclusa

En el pelo marrón
de una chica portuguesa
que vendía almendras es una esquina de Caracas

En el sorbo de tu café
un domingo por la madrugada
duerme la canción que nunca escribiré.

Dejando rodar su cabeza
en la barra de un bar
de un mismo boulevard
de una misma ciudad sin estaciones

En el último vagón del último metro
duerme la canción que nunca escribiré

En tu blanca palidez María Isabel
de tu cuerpo iluminado junto a la ventana
en una lejana madrugada de burdel

En el encuentro en la estación que no tuvimos
duerme la canción que nunca escribiré

O tal vez en esa niña del parque
que me mira y se echa a correr detrás de una paloma
o en la chica del cabello verde
que me sonríe desde la acera de enfrente
en el crepúsculo de esta aurora
conversando con la sombra de un viejo sentado
en el banco de una plaza de provincia

Junto a una Dama Blanca por un camino de piedra
duerme la canción que nunca escribiré.