jueves, 29 de julio de 2010

Y el Perú había sido…

8 de Noviembre del 1992, me fui de casa con la determinación de no volver mas. Mi padre, un troskista de pura cepa, en la estación de autobuses, me regalo un espectáculo que hasta ese día me parecía imposible : lloro. Partí sin decir adiós, por ende nadie supuso que era un adiós, pero a mis 19 años creía en una verdad que para mi era un dogma de fe : no regresaría al Perú, nunca. Y atravesando esa costa, ese Perú de arena, con mucho miedo si, pero con la fantasía nuevecita, apenas inaugurada.
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Fueron unos buenos años afuera, en el voluntario exilio, el extranjero me partió la cabeza como un coco y me dijo ABRE, y me abrí a las experiencias vitales mas altas, dígase espirituales, místicas, como a las mas bajas y mundanas, dígase de apegos a lo material, a los sentidos (Mi deber como Artista es tratar de verlo todo, y si es posible, vivirlo y padecerlo todo). El extranjero fue una cura de burro, una purga de caballo para una serie de demonios juveniles que hasta ese momento luchaban por hacerme suyo : fundamentalismos políticos y luego religiosos, indiferencia bien blindada y a prueba de balas, intolerancia. Al extranjero le adeudo la forma en que escribo, en que cuento. También le debo mi primer poemario “Una canción sin permiso” (que este próximo agosto cumple 8 años de haber sido publicado, y es casi seguro que reedite justo para esas fechas). Un Poemario atravesado por barras de bar de un mismo boulevard, emisoras de jazz, vallenatos berracos, el pelo marrón de alguna chica portuguesa, vagones del ultimo metro, vaqueros y ángeles, desamparos, desasosiegos.

Pero volví, de la manera mas absurda, por una trampita que me hizo mi señora madre y mi hermana, volví a secas, regrese por un mes, pero pasaron 2, luego 4, hacia simulacros de vuelta pero en esos preparativos pasaron 6 meses, y 10, y sin darme tiempo a reaccionar me sorprendí lanzando serpentinas y celebrando el nuevo siglo en Perú. La partida se hacia mas borrosa, y ya adulto, con la plena conciencia mental, emocional y física de que uno ya no es joven, llego mi otra verdad, casi diríase mi nuevo dogma de fe : Nunca me volvería ir del Perú.

En los albores de esta nueva verdad, decisión, no tiene que ver en nada la edad, el cansancio, o compromisos de gente grande, el aplacamiento de un fuego, de una llama, la renuncia a la fantasía, el misterio, el descubrimiento, no. En esto tiene que ver un hallazgo, o mas bien el reencuentro con un ideal que creía perdido, o superado, allá en mis 17 años : El ideal de un Mundo Nuevo, de un Hombre Nuevo.

Hoy no podría abandonar esta lucha, no puedo dejar de asumir que el arte es una poderosa herramienta de transformación social, y tampoco puedo, ni debo dejar de creer en el rol estelar y hasta protagónico que tenemos los artistas en el cambio hacia nueva conciencia humana.

¿Cómo me reencontré con este ideal?, quizás cuando era un viajante de comercio por todo el Perú allá en los 98, 99, 2000, y tocaba puertas para vender mi mercancías en Pucallpa, Talara, La Merced, Yurimaguas, Tarapoto, Nazca, Ica, Villa el Salvador, o cuando era promotor de la Escuela Superior de Marketing e ingresaba de aula en aula a las escuelitas fiscales mas pobres de Lima. Si hay algo de vivo en ti, si algún rincón de tu epidermis no esta duro, no esta calloso, será inevitable entonces que esta abofeteante realidad que uno palpa en las provincias del país, y aquisito nomas en las periferias, te hinque, te ponga a sopesar, a preguntar.

Naturalmente estoy hablando de estas cosas, tratando de hacer esbozos de lo que es mi país, de cómo se descifra este país, y que espero de el, debido a que yo, como tu, también me encuentro hoy impregnado de la atmosfera de estas fiestas patrias, del Viva su Anticucho con su Inka Cola.

Quizás no este en mis mejores días, quizás no me encuentro situado en las condiciones materiales y emocionales para atacar conciencias y soltar toda el fuego a quemarropa, como a plena conciencia lo vengo haciendo desde hace 2 años de Bloger (el 31 de julio este blog cumplo 2 años), quizás pretendí hoy enarbolar una bandera, según yo, mas roja y mas blanca, mas nuestra, y decir de un modo original, que san Martin no nos libero un diantre, que solo hubo un papeleo para hacer un cambio de poderes, un cambio de dueño de chacra, de parcelita, que tanto el celebrado desfile militar que en estos precisos momentos, mientras balbuceo esta prosa, esta paralizando este país, como el desfile militar en los colegios, son el retrato de un país, la metáfora de una sociedad medularmente dominada, sojuzgada, y hasta feliz de saberse sometida por la nostalgia de una inexistente ralea militar, ralea que perdió todas sus guerras. Sociedad que debería aprender urgentemente a que si este país tiene algo de libre y soberano, es sobre todas las cosas gracias a nuestros indígenas de la sierra y de la selva, a nuestros negros que hicieron resistencia cultural, que antepusieron sus vidas para que su identidad, su cosmovisión, lo que heredaron de sus viejos, su belleza y su fe que fue producto de océanos de tiempos, no fuera extirpado, cual fuera el plan del imperio Español, Ingles, Norteamericano, y que será también del que pueda venir, porque el plan de todo imperio es arrancarle a sus sometidos lo que los mueve, lo que los hace un pueblo, una comunidad. Y todas estas inmolaciones sirven para que el día de hoy Alan García con toda la frescura de la lechuga mejor cultivada del mundo, pueda lucir orondo un poncho andino, utilizar como escenografía una Huaca pre-hispanica, brindar con el mejor Pisco Acholado, y ofendiéndonos con la sonrisa mas bipolar del universo, pueda repetirnos hasta el subconsciente, que el Perú Avanza. ¿Cuántas mutilaciones tuvieron que padecerse para que Larisa Riquelme pueda lucir ese solo, simple, minúsculo objeto folklórico llamado Chullito?, ¿Cuántas generaciones de familias peruanas tuvieron que ser arrancadas de la faz de esta tierra para que esa deseada cabecita modelara ese colorido tejido?.

…no estoy en mis mejores días, para tratar de ofrendar alguna coplas para mi país, pero la momentánea, disminuida energía vital que tengo, me alcanza para decirle algo a esta república que tanto duele : Me quedo aquí, a entregar todo lo que pueda producir esta fe, esta imaginación, que a veces suelen poseerme. Pongo esa esperanza y ese arte a un solo servicio, el de levantar un muro mas alto que el de las bellas letras, el de los cimientos de un país con justicia social. me quedo aquí hasta que este corazón aun respire.

Me sirvo de esta canción para hablarle a mi Patria, esta Canción en la que Silvio Rodríguez habla del Amor por Cuba, y le dice a Estados Unidos : ¿Te molesta mi Amor?

¿Te molesta mi amor?
Mi amor de juventud,
y mi amor es un arte
en virtud.

¿Te molesta mi amor?
Mi amor sin antifaz,
y mi amor es un arte
de paz.

Mi amor es mi prenda encantada,
es mi extensa morada,
es mi espacio sin fin.
Mi amor no precisa fronteras;
como la primavera,
no prefiere jardín.

Mi amor no es amor de mercado,
porque un amor sangrado
no es amor de lucrar.
Mi amor es todo cuanto tengo;
si lo niego o lo vendo,
¿para qué respirar?

¿Te molesta mi amor?
Mi amor de humanidad,
y mi amor es un arte
en su edad.

¿Te molesta mi amor?
Mi amor de surtidor,
y mi amor es un arte
mayor.

Mi amor no es amor de uno solo,
sino alma de todo
lo que urge sanar.
Mi amor es un amor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar.

Mi amor, el más enamorado,
es del más olvidado
en su antiguo dolor.
Mi amor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor.
Mi amor, este amor aguerrido,
es un sol encendido,
por quién merece amor.