martes, 6 de julio de 2010

Profesor ALBA

Día del Maestro, desconozco quien lo instauro, con que fines o móviles, ni me incomodare en averiguarlos. La primera impresión que me surge del concepto de esta fecha, es que tiene absolutamente una razón de ser. Hay que celebrarla, hay que celebrarlos : A los Maestros. No se si les pasara a uds. pero recuerdo mas a mis profesores, a mis profesoras de infancia, de primaria. Eran nuestros segundos padres literalmente, quizás de ahí provenga mi cariño a prueba de balas por la maestra que me enseño a leer, ¡que te enseño a leer!, ¿hemos evaluado el lazo umbilical que nos liga con el ser que nos regalo la posibilidad de la palabra, de la primera palabra en nuestras vidas?. Recuerdo luego al maestro que me alcanzo mi primer libro de cuentos, y con el la fascinación por lo que habían echo los hombres de mi país, el maestro que se hizo dramaturgo a causa mía, para hacer mis guiones de teatro, el que jalaba mis patillas, el tipo que me quiso, porque ahora se que me quiso : Mi Profesor Alva. Este Maestro con miles de hijos en los antes arenales de José Carlos Mariategui, murió hace unos meses, en su mejor estado, en su segunda juventud, abriendo frente, a la cabeza de uno de los colegios mas exitosos de lima sur, murió… y cojudamente, cuando no se podía morir, el eterno tipo por el cual no pasaban los almanaques, el mas “parao”, se borro, dejándome a mi con el desamparo de nunca haberme pegado con el la borrachera que tanto me había prometido.
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En secundaria no recuerdo a nadie, o mas bien el termino debería ser : prefiero no recordar a nadie. Lo tanto, lo bueno o lo que nunca debería haber aprendido, me lo agencie desde los 12 años absolutamente por mi cuenta. Secundaria no me dio nada. Pero ese es un tema para el psicoanalista que naturalmente nunca contratare.

Desde el 2001, sin tenerlo como objetivo (como muchas cosas en las que me he metido en la vida), he fungido de maestro. Las vicisitudes, o mas bien la necesidad por ayudar a democratizar el acceso a la cultura en mi comunidad, me ha llevado a rodar por cientos de aulas del cono sur, y la verdad, verdad, pequeña cofradía transeúnte de este blog : me ha gustado, he amado ese transito.

Esto es un soliloquio, como los varios desde hace casi 24 meses. Quise recordar como todos, a esos hombres, a esas mujeres, a esos alfareros, a esas alfareras que cocieron nuestra primera arcilla. Hicieron lo mejor que estuvo en sus manos, ¿Quién les enseño a moldear bien la arcilla, quien enseño al que los moldeo a ellos, con que criterio moldeo el que luego fue el que los modelo a ellos?...pero eso es un problema de sistema, de modelo de sociedad, materia para otros soliloquios, y sobre todo materia “con otros”.

Esto no es mas que un acción de gracias, y un perdóneme por todo lo malo profesor Alva, perdóneme por no alcanzar aun mi estatura, perdóneme por no haber desertado de la fila, del batallón de los que se condenan por si solos a pagar tributo diario a sus falsos egos, perdóneme por haber echo tanto, pero no haber echo el acto mas simple, el mas silencioso, pero que mas nos puede salvar (característica de todos los actos simples y silenciosos), el de ir donde ese niño tan prójimo, tan próximo que a veces no se ve, y contarle de las fantásticas historias que hicieron, y que hacen los hombres de su país.

Una canción que el Trovador Enrique Mesías dedico a su Profesor de Música, al que le enseñara la nueva canción latinoamericana, la nueva fe latinoamericana que decía : Dios no quiere que los pobres se mueran antes de tiempo, estamos llamados y llamadas a tener la vida en abundancia.

Mas allá del rio esta tu árbol
crecido con raíces, con venenos
se alimenta de tierras del invierno seco
lúgubre, decaído, inundado

Tu árbol bebe el agua de mi jarro
porque no puede correr hasta el rio
y creo que en el barro de sus años
sueña la raíz que nunca supo deshojar la soledad

Mas allá del rio canta tu árbol
inmenso luchador de las batallas
dueño del absoluto del cielo que nos acoge
alto, viejo renegado

Tu árbol vence la escasez de viento
jugando a ser abanico alado
y suele regalarme agua pura
para mojar mi rostro malcriado
que ha vuelto a llorar

Mas allá del rio sueña tu árbol
y gime como lo hacen las gaviotas
tiene en sus ramas colgadas mis siete ropas
músico, poeta, literato

Tu árbol llega al cielo fácilmente
y su raíz no quiere jardinero
tu árbol sabe que yo soy pequeño
tu árbol es de un tronco mas sincero
tu árbol
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