lunes, 3 de mayo de 2010

Una Mujer

En la presente edición del 2 de mayo, del pequeño programa, realizamos un especial de trova cubana. La idea era hacer una muestra de trovadores no tan mentaditos, de perfil mas bajo , quizás con carteles menos luminosos por el echo de tener que "soportar" siempre, por los frentes, los lados, los costados, a esos reflectores solares, cegadores de los Pablo, los Silvio, Delgado, Feliu, etc.

Sonaron nombres como Ariel Diaz, Manuel Argudin, Heidi Igualada, Lazara Rivadavia, Diego Cano y otros. Este material transmitido el dia de hoy, es un material de contadas circulaciones en el Perú (puedo intuir). Tengo la providencia de contar con algunas de estas canciones porque a comienzos del año pasado las trovadoras del Duo Jano, que hacia un mes habían estado en Cuba, compartieron conmigo una decena de CDS que se les había sido entregado de propia mano de sus creadores originales.

Dentro de esta pequeña pero enorme colección encontré un nombre : Raly Barrionuevo. Capto mi atención, husmee en el ciberespacio para saber de que personaje estábamos hablando y resulto que no había sido un cubano, era un argentino, infiltrado en el mismo tuétano del movimiento de la nueva trova cubana.

Raly Barrionuevo es natural de Santiago de los esteros, un cantor de los de abajo, que se hizo en las fiestas provinciales, peñas comunales, el principal animador de lo que en los años 90 se llamara el "movimiento folklórico universitario" en Argentina.

Ganador en el 2001 del Festival de Viña del Mar, con un tema que le cediera Victor Heredia. Ganador de 2 de los premios mas emblemáticos en su país: El Gardel y el Cosquin.

Leon Gieco le produjo un disco y en su ultimo Álbum cuenta con la participación de Jorge Drexler.

Desde sus comienzos, hasta su internacionalización, ha permanecido fiel a sus temáticas sobre la realidad social latinoamericana y los derechos humanos.

Un Autor del que estaremos pendiente.

Sitio Web Raly Barrionuevo


Una mujer que ha despertado
Y remonta vuelo como un ave en el verano.

Almita de dios, campesina luna la alumbró
Con su alegría disfrazada de dolor.

Niña que una sombra la llevó
Lejos de los ojos que una vez amó.

Tan deshojadas van sus ramas
Como prisionera de una luz samaritana.
Como esa canción que su cuerpo entero estremeció,
Como esa historia que su vientre encadenó.
Mírame a los ojos por favor, le dijo,
Bésame esta boca que no te olvidó.

Y ha de volver cada mañana
A buscar los besos del ayer,
A barrer el patio de su infancia,
A rescatar mi corazón de algún dolor.

Y ha de volver con su alegría,
Con su prisionera libertad,
A silbar eternas melodías,
A contemplar mi soledad con su calor...

Una mujer que ha despertado
Y remonta vuelo como un ave en el verano.

Almita de dios, campesina luna la alumbró
Con su alegría disfrazada de dolor.
Niña que una sombra la llevó
Lejos de los ojos que una vez amó.

Hay una huella en su costado
Y es como un silencio que regresa del pasado.
Historia de amor, campesina luz de la oración,
Como un destello peregrino de ese sol,
Que en las serranías se quedó
Cuidando los versos de su corazón.

Y ha de llevar por los caminos
Rostros de mujeres resistiendo a su destino,
De parir sin voz, de limpiar la mierda del patrón.
Y convidó de libertad con su canción
Que en Latinoamérica brotó,
Regando los campos con su llanto.