jueves, 6 de mayo de 2010

Lucho Barrios Canta a Víctor Jara

Nunca he sido como Raimundo, es decir nunca me ha gustado lo que le gusta a todo el mundo. Siempre he sido de gustos “marcianos”, desde la infancia. Rememoro que desde los 6 o 7 años de edad, una de mis acciones preferidas era instalarme al pie de la radiola familiar y husmear entre los cientos de 45 y Lps de mis padres. Pero lo curioso en este hobby es que los discos actuales, los mas nuevos, de moda, no estaban entre mis preferencias, no, mi gusto y regusto estaba en escuchar lo mas viejo y antiguo de la audioteca. Entre mis joyitas estaban 2 o 3 Lps de Lucho Barrios. Pasaba tardes kilométricas, dirigiendo la aguja del tocadiscos una y una y otra vez sobre el vinilo de 33 revoluciones por minuto. Creo que de esas tardes melómanas viene mi gusto por la trova y la música acústica. Esas guitarras puras, sin ningún otro artilugio o artificialeza tecnológica, esa madera límpida que acompañaban la voz tan técnica de lucho, era para mi en aquel entonces, lo que hoy vendría a ser mi amor por la trova. Su versión de “La Hiedra” aun me parece una exquisitez, aun esas tonalidades trepan desde los días de tanta tibieza de mi niñez, hasta las tapias, los muros de este ser que me rodea y del que a veces no puedo salir.

Lucho Barrios ha sido parte de la banda sonora de mi vida, de este film con tintes de teatro del absurdo que me represento.

Lucho era un músico de escuela, sabido es de su primigenios impulsos por ser Cantante de Opera. Obviamente esta base académica es la que lo hizo grande. Su técnica Vocal la conservo hasta sus 75 años. La Técnica de la sonrisa y la voz llevada a la cabeza, a los mismos parietales, la desarrollo hasta su ultima presentación.

Lucho figura en el Tributo a Víctor Jara que se le realizo a través de un álbum que se edito en 1998. Su nombre fulgura al costado de Silvio, Serrat, Jorge González, Víctor Heredia, León Gieco, Ismael Serrano, Isabel Parra.

Te fuiste cumpliendo la tarea maestro, ojala algún día pueda emular eso que tan bien lograste, porque solo persigo eso en la existencia : Cumplir la tarea. Cariños Profesor, desde el niño que fui, hasta el adolescente de 36 años que soy. Mis cariños, donde quiera que estés.

Quién me iba a decir a mí,
cómo me iba a imaginar
si yo no tengo un lugar
en la tierra.

Y mis manos son lo único que tengo
y mis manos son mi amor y mi sustento.

No hay casa donde llegar,
mi paire y mi maire están
más lejos de este barrial
que una estrella.

Quién me iba a decir a mí
que yo me iba a enamorar
cuando no tengo un lugar
en la tierra.

(Composición de Víctor Jara)