jueves, 29 de abril de 2010

¡Papillon, Papillon!

Libros llevados al cine es el tópico mas común en la historia de la cinematografía. En cuanto a mi vida cinéfila particular, hasta hace 2 meses nunca había leído un libro antes que el film, siempre había sido el film y solo el film, hasta ahí llegaba. Pero siempre escuchaba comentarios amigos “¡No, que bah, el libro es otra cosa, jamás vas a comparar el libro con la película!”, mas la verdad oía todo esto algo incrédulo, ¿como iba un texto superar a un arte que tiene a su servicio a todas las artes en su conjunto? : Música, Literatura, Pintura-Color, Fotografía, etc, etc. Tuvo que llegar a mis manos el Bet Seller “Papillon” para abofetearme, hacerme reaccionar e increparme : “Oye que te pasa, como puedes haber sido tan inocente (por no decir asno), y así te dices llamar hombre de letras, LEE antes que piense que eres un fraude”.

Vi la película hace mas de una década, y me conmovió, acabe el libro hace un par de días y me marco con hierro candente. Y se me escapa solo una frase de definición de esta experiencia literaria, una frase simple como un anillo : Esto si es Arte. Como asevera al final del texto el critico Jean-Francois Revel, Henri Charriere no se anda con cuestiones existenciales de “¿Por qué escribo?”, esa pregunta carece de sentido para el (o sera que se la respondió desde un principio), en Henri todo es Violencia, Convicción, CONVICCION, no piensa en nada mas, muy probablemente por su misma ignorancia academicista, no merodea por lugares accesorios de las ideas, llanamente se ubica en el centro, en el corazón de todo, y desde ahí SOLO SE DEJA LLEVAR, y de ahí viene toda la conmoción que nos produce, porque solo desde el centro podemos percibir ese estado de gracia que primero experimento el creador, y posteriormente el lector, estado de gracia fundamental para la realización de toda trascendente obra de arte.

De echo a partir de ahora “Papillon” será un libro que regalare en algún cumpleaños, o alguna persona especial. Y al que se asuste por sus 700 paginas, que se pierda de paladear lo bueno entonces.

Reseñas sobre la obra repletan el ciberespacio : Un Chulo (Caficho), Hampón de los bajos Fondos de Paris, que fue acusado injustamente de un crimen, fue enviado a las medievales prisiones de las colonias francesas en América, y durante 13 años de reclusión no tuvo otra razón y motor para vivir que la idea de la fuga. Sus Naufragios, sus entierros en celdas donde no había luz, solo silencio, por meses y meses, su adopción por unos nativos salvajes de la guajira, las manos desconocidas que siempre le salvaban la vida, los presos indonesios, árabes, toloneses, en fin…pueden pensar que lo estoy diciendo todo, pero lo exacto es que no estoy diciendo absolutamente nada.

Solo rematare con una sentencia final : Lee el libro, mira la película, y cuando veas el film quizás concuerdes conmigo, de que la pasaste bien, obviamente un buen rato que hay que aplaudir, pero que en la balanza la Mariposa en el pecho de Henri Charriere (a comparación de la Mariposa en el pecho de Steve McQueen), vuela mas allá de lo real, y es por eso que nos ayuda a distinguir mejor entre los caminos a los que nos convida la podredumbre y lo que debería importarnos de verdad.
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Ver Video sobre Vida de Henri Charriere