jueves, 25 de febrero de 2010

José María Cano

Entre la música a la que siempre vuelvo, a la que siempre recurro cuando “las musas han pasao de mi”, o cuando simplemente quiero hincarme el duro armatoste en que a veces se convierte la piel, para reaccionar y ver si aun no estamos resecos y todavía podemos sentir un poco de asombro, esta siempre a un movimiento del mouse, al alcance del disco D de mi PC, un básico repertorio de las canciones del grupo “Mecano”.

Vivimos tiempos de muchos poetas pero poquísima poesia. Al igual que los tiempos del individualismo salvaje bajo el cual nos cobijamos, la poesia de hoy es una poesia misántropa, autista, del Yo-Yo. La Poesia ya no nos conversa, se callo la boca, Poesia que se habla a si misma, la Poesia ya no nos quiere decir nada, y lo mas resaltante : Esta orgullosa de no decirnos nada. Particularmente hace años desistí de seguir asistiendo a esa suerte de sesiones de “Alcohólicos anónimos” donde 10 tipos me vomitan sin pudor todos sus fantasmas y fantoches interiores, porque en eso se ha convertido la poesia, en sesiones de análisis transaccional pero con megáfono en el techo. Yo soy de la vieja usanza, soy un tradicionalista, un nostálgico, un tipo clásico que se regodea anacrónicamente en las “cosas que ya se hicieron”, me gusta escuchar poemas que me inyecten la electricidad de esos gusanitos que en un santiamén te recorren el cuerpo para luego instalarse en tus sienes y estallar dulcemente, me gusta escuchar poemas que me inflamen de oxigeno el pecho, me gusta escuchar poemas a los que después termino amando.

Alguna vez lo he confesado entre amigos, aprendo mas poesia de los cantautores, de los músicos, letristas de canciones que de los poetas de la palabra netamente escrita. He aprendido mas de Fito paez, Seru Giran, Alejandro del Prado, Mecano, por nombrar algunos, trato de emular de ellos el ritmo, la música interna, el decir cotidiano, la precisión de joyero, la conexión con el pulso del tiempo, y sobre todo el saber hacer una poesia hacia fuera, que mira a los otros, que enseña a mirar lo que pasa en sus calles, lo que nos pasa a todos. ¡Que difícil es hacer una poesia hacia fuera!.

José Maria Cano es un acucioso voyeur, un cronista, un editor de policiales, un reportero grafico, una cámara indiscreta, el ojo del gran hermano. A mi parecer José era el talento y la piedra filosofal del grupo “Mecano”. A su hermano Nacho pertenecen Hits del pop mundial como “Me cole en una fiesta”, “Maquillaje”, “La Fuerza del destino”, etc. Pero a José pertenecen esas otras historias eternas, esas de todos los días, historias que están a la vista de cualquier periódico colgado en cualquier kiosko del mundo, pero que sin embargo en boca y letra de José Maria Cano nos suenan a cuentos nuevos. Tipos como JMC saben bien que las mas ricas historias están en cualquier parte, regaladas, para recogerlas del suelo, pero la gran diferencia entre Cano y nosotros esta en que el mira esas historias, nosotros no. Las cosas se cuentan solas, el solo se detiene a mirar y luego a retratar, y en ese pequeño punto de saber mirar radica su genialidad.

“Hijo de la Luna”, “Mujer contra Mujer”, “Eugenio Salvador Dali”, “No es serio este cementerio”, “No hay marcha en nueva york”, “Blues del Esclavo”, “Cruz de Navajas”, son grandes fotografías instantáneas de finales del siglo pasado, para entender lo que éramos a fines del XX.

Ha sido tan enorme la maestría de JMC que disuelta su agrupación se aventuro a realizar una Opera, de la mano y en colaboración con su amigo Placido Domingo.

Actualmente sigue trabajando como productor musical y componiendo para otros artistas, además de haber incursionado en la Pintura, campo en el cual le va bastante bien, hasta el punto de que es la pintura la que lo ha salvado de algunas eminentes ruinas, fruto de sus avezadas aventuras discográficas y divorcios.

Del año 96, de la Opera “Luna”, el single “Te quiero Morena”. En la medida de lo posible intentamos poner a disposición de Uds. videos con la mejor definición, pero en este puntual caso, este es el único disponible en la red. Dispensen entonces ciertos tonos opacos en el audio.

Si no te casas conmigo me tiro al río,
como lo pienso lo digo, sólo contigo...
Que ¿por qué? Que ¿por qué ¡Yo que sé! ¡Yo que sé!

Naide pregunta al rocío si se merece tanto la hierba
cuando le baja del cielo pa despertarla toas las estrellas
y ni gracias le da porque el tonto le va diciendo primero :
"Te quiero"...

Qué de Triana a Sanlúcar no hay río pa ahogar el cariño mío,
no lo hay, ni aunque el agua me arrastre al revés, la vuelta al mundo me dé...
Y es que el océano entero no le hace a mi amor ni pa mojarse los pies!

Te quiero, morena...!

Me río yo del rocío y de la hierba y de tanta estrella,
despiértame tú con el codo y me río del cielo con gloria y todo...

Di que sí, di que sí, dime que pa siempre y pa mí... Ay!
Te quiero, morena...! Te quiero...!

Y entre Triana y Sanlúcar no hay río pa ahogar el cariño mío,
no lo hay, ni aunque el agua me arrastre al revés!
La vuelta al mundo me dé!

Y es que el océano entero no le hace a mi amor ni pa mojarse los pies!
Te quiero, morena...! Morena...!

Y entre Triana y Sanlúcar no hay río pa ahogar el cariño mío...

Y es que el océano entero a mi amor no le hace, ay...!
Ni pa mojarse los pies!
Te quiero, morena! Te quiero, morena!