lunes, 16 de noviembre de 2009

Recuerdos de una Escritora Colombiana

Era fría garúa de Julio cuando Vera Carvajal estuvo en medio de nosotros. Vera, era el secreto mejor guardado de su hermano el Trovador Colombiano Lizardo Carvajal Hurtado. Lizardo como quien habla de lo cálida o helada que esta la mañana un día por msn me comenta “Luis Enrique, mi hermana que es Escritora ira a Lima la próxima semana, quiero que le organices algo, ella es una de las nuestras, se que la acogerás como si fuera tu hermana misma, por que en realidad eso es, es nuestra hermana”. Y así se hizo. A pesar de las limitaciones del Capital, atendimos a Vera, organizamos la veladita en plena fiestas patrias, el local se lleno, brindamos con Chicha de Jora con Maca, y Vera como diría literalmente mi amigo el Poeta Rata : “Nos hizo el amor y nosotros se lo hicimos a ella”. Todo el local y los corazones se inflamaron de ese amor total, amor que nos habla no solo de lo que queremos nosotros, sino también de lo que queremos como especie, como humanidad, como país.

Fue una sesión larga, pero conmovedora. Uno de los momentos de la noche que mas paladeo aun, es cuando leí la carta que Lizardo Carvajal nos envió. No exagero al decir que en verdad Lizardo estuvo esa noche con nosotros.
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Hermanos de Villa el Salvador :

Estimados Boris, Enrique, Avelino, Juanjo, Juanito Pariona, Petroni, poetas, maestros de la vida, gente del barrio, poetas en el sur. Les mando desde Colombia un gran abrazo revolucionario de amistad y hermandad. Desde esta Colombia dolida por la guerra y la injusticia social. Le mando también a mi hermana querida, que es como si yo mismo estuviera con ustedes.

El paso por Villa Salvador será un capitulo memorable de la historia de este amigo de ustedes, al cual su alma siempre se le escapa al sur para recordarlos. Para recordar a los hombres y mujeres de Villa. Porque Villa merece ser recordado. Porque Villa es un milagro.

Eso fue lo que sentí al pisar esas benditas tierras. Estar pisando un suelo de esmeraldas. Estar parado sobre el milagro de un pueblo luchador y trabajador, que levanto del desierto esta ciudad. Sembró la arena, trajo agua hasta donde no se podía, levanto casas donde no se podía. Reclamando el legitimo derecho a la rebeldía.

Cantar ante ustedes es un honor. Pero no siendo esto suficiente, me colmaron de cariños. Y aun no siendo esto suficiente llenaron una bolsa de soles. Recuerdo que Enrique me dijo algo así como que no era mucho pero que era con mucho cariño. Sepan señores que esos soles me alumbran hasta ahora. Todavía no se me acaban, porque son soles mágicos. Soles que vienen del trabajo de hombres y mujeres dignos.

Solo me queda despedirme hermanos míos, con la esperanza de algún día regresar a ese Perú que ahora es también mi Perú.

Un abrazo de Salud, Canto y Rebeldía.

Lizardo

Estas son las grandes ganancias que uno obtiene en estos agrestes campos de la Promoción Cultural : Hermanos al alcance de la mano, incontables pretextos para ser mejores personas y anteojos para mirar el mundo de otro modo, que no sea el que nos impone este modelo de sociedad que padecemos.

Vera Leyendo sus Crónicas

De las Cosas Cotidianas



Hoy quisiera meterme en el Corazón de un Niño...


Hace algunas noches las Estrellas estaban ausentes...