miércoles, 16 de septiembre de 2009

Víctor Jara : Un Canto a las Estrellas

Una Efemérides no para la curiosidad, sino para la conciencia. Un día como hoy hace 36 años, uno de los Artistas mas talentosos y consecuentes con lo que pensaba y proponía, que no era Chileno, ni Latinoamericano, era simplemente de la raza humana, uno de los mas vivos exponentes de toda la hondura, entrega y belleza que es capaz de producir el hombre, un 16 de Septiembre de 1973, asi como esta tarde plomiza de lima, fue incansablemente torturado y posteriormente acribillado con 44 balazos.

¿Por qué un Cantor, Actor, un tipo que solo se dedicaba a producir belleza todos los días, pudo provocar tanto odio, bestialidad y ensañamiento sobre su frágil humanidad?. Porque Víctor era el Embajador Cultural de la Nueva Sociedad que se estaba gestando en Chile, era el Embajador de un nuevo modelo de convivencia para el animal humano, y puso su guitarra, su voz, sus obras de teatro al servicio de este objetivo : Un Hombre Nuevo, Un Mundo Nuevo. El mismo lo declara en entrevistas “Solo soy un trabajador del arte y mi fuerza de trabajo esta al servicio de la nueva sociedad que queremos forjar”. Y fueron los que odian los nacimientos, y aman la acumulación por la acumulación, y el poder como profesión y bien personal, los que lo asesinaron porque su belleza les daba arcadas.

Quizás esto que digo, pueda originar una discusión que francamente a mi parece ociosa y hasta majadera. Se que algunos pegaran un gritito histérico al cielo argumentando : Pero como vamos a poner al arte al servicio de una ideología, que barbaridad, el arte no esta para transmitir mensajes, ese no es el fin del arte, si quieren transmitir mensajes háganlo por el correo central, por email, pero no por un poema, la ideología perjudica al arte, porque un objeto artístico antes que todo tiene que ser bello, y un artista siempre tiene que ser libre, libertario, independiente, para que nada interfiera en su creación, tiene que estar concentrado y consagrado a crear y no andar pensando en manifiestos.

El mismo Jara, daba respuesta a esto : “Esta gente que critica nuestra canción revolucionaria, se olvida, no se percata que la canción con contenido social, antes que canción de protesta es canción, antes que todo es canción”. Hablando como para bruto, hay comida vegetariana, comida italiana, comida criolla, comidas regionales, muy diferentes, y hasta antagónicas entre si, pero lo esencial es que son comidas, son comestibles, nos dan el soporte para nuestra vida y son deliciosas. Si no cumplieran estos mínimos patrones, características, pues no serian comidas, serian ramas, hojas, piedras, pero no comida. El principio elemental por el que se mueve todo creador, todo músico, poeta, es el de hacer algo bello que cautive a los demás. Así como el principio básico elemental de todo cocinero es hacer algo que sea del gusto del paladar de sus comensales, y el básico del albañil hacer una columna resistente y duradera, y del ingeniero civil hacer una buena pista con una conexión que solucione los problemas de transito, y así ejemplos hasta el infinito. Todo trabajador del Arte y del Mundo, se mueve con esos principios, entregar lo mejor de su oficio. Decirle a un Músico “oye, tienes que hacer algo bello, estético”, es como pedirle a un peluquero “oye, no vayas a cortarle la oreja al chico, tienes que dejarlo bien afeitado, y el flequillo parejo”. Profesional o Artesano que no se mueva con los postulados de hacer bien su faena, pues o es un corrupto, un mercenario, un mafioso, o un enajenado.

Puedes hacer Canción de Protesta o Canción a mis Pajaritos, puedes cantarle a tus fobias, filias, a tus testes, a estrellitas, chibolas o duendecitos, pero antes que el manifiesto de tu ideología, de tus temores, de tus traumas, de tu “neutralidad e independencia”, de tu “yo solo miro mi ombligo y no se ni me interesa que pasa en el mundo”, antes que eso lo que tiene que hacer uno es Arte. ¿Hay alguien que no tenga en claro esto?. Y si no hay buena voz, sino hay melodía, si no hay buen pulso en la guitarra, sino hay cadencia, ritmo, imagen, pues eso será todo menos Arte.

Lo de Víctor era canción, y de alto vuelo. El domingo realizamos un especial de Jara en la radio y el Lunes un Evento en Villa el Salvador con el Dúo “Takanamanta”, y pude empaparme mas del repertorio de este Chileno Universal. He quedado asombrado, el abanico de propuestas musicales de Jara es gigantesco, no hay ritmo latinoamericano que no haya tocado, y lo mas importante, que no lo haya tocado bien. Su riqueza melódica era inacabable, era un surtidor que no tenia cuando parar. Tiene varias piezas instrumentales que son dignos de llevar a la sinfonía.

Jara era muy conciente de lo que realizaba, y aquí quizás pueda ocasionar otra polémica, pero el creaba ciertas canciones con el fin preciso que estas iban a ser canciones movilizadoras, que iban a movilizar una marcha, un mitin, un sindicato. A esto víctor lo llamaba “Canciones Contingentes”. Canciones creadas para un determinado contexto, canciones circunstanciales y para un objetivo especifico : Movilizar a la masa trabajadora o dar una respuesta política a un echo político acaecido. ¿Es valido o no?. Yo considero que si. Todos creamos con el propósito de movilizar algo. Unos el mercado, otros a los críticos, al reconocimiento publico, a los medios, todos estamos dirigiendo nuestro arte hacia algo, movilizándolo hacia algo, o respondiendo a algo o alguien. Todos tenemos un fin preciso, y también hacemos canciones contingentes.

Aquí paro la Pluma y les presento un remix de Videos, Artículos, Crónicas, rastros, estelas que nos dejara Víctor Jara.

Creo que en estas instancias es harto conocido que hace tiempo nosotros nos hemos sumado al postulado que nos lanzara este Chileno de todos : Nosotros no cantamos por cantar ni por tener buena voz, cantamos porque la Guitarra tiene sentido y razón.

Vamos por Ancho Camino Hermano Víctor Jara.
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Entrevista de Nicomedes Santa Cruz a Victor Jara
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Entrevista para el programa "América canta así", con motivo del recital que Víctor Jara ofrecería en Lima ese mismo día organizado por el Instituto de Cultura Peruano. Lima, 30 de Junio de 1973 (dos meses y medio antes de su asesinato).


Víctor Jara : Crónica de Su Muerte
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Relato de Danilo Bartulin (Medico de Cabecera de Salvador Allende)

"Cuando me detuvieron, me llevaron al Estadio de Chile. Fue por la tarde del 12 de septiembre. Allí ya había muchos prisioneros. Junto con otros presos nos ordenaron ponernos en fila con las manos en la nuca. De repente un oficial me reconoció:

-Es el medico de Salvador Allende.
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El comandante Manrique, un fascista empedernido, se acerco a mi, desabrocho la funda, saco la pistola y apuntándome a la cabeza dijo:

-Ha llegado tu hora. Y dirigiéndose a los soldados ordeno:

-Sepárenlo de los demás y déjenmelo a mi.
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Me apartaron del grupo y me dieron un empujón que me tiro por la tierra. Vi a un grupo de jóvenes que los soldados iban arreando, apuntándolos con metralletas. Al comandante le dijeron:

-Son los de la Universidad Técnica.
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Los pusieron en fila también. Manrique recorrió la fila y señalo con el dedo a un preso:

-A ese me lo dejan a mi también.
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No quería dar crédito a mis ojos. Se trataba de Víctor Jara. Varios soldados se animaron: “Aquí esta el cantante Jara...”. Pero el oficial les corto:

-Este señor quiere pasar por otro. Es un líder extremista.
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Esa calificación era suficiente para justificar el asesinato. Poco después a Víctor y a mi nos separaron de otros prisioneros y nos metieron en un pasillo frío. Estuvieron pegándonos desde las siete de la tarde hasta las tres de la madrugada. Nos encontrábamos tumbados en el suelo sin poder movernos. Estábamos aislados de otros presos políticos. A eso de las tres de la madrugada vino un teniente que me invito a sentarme. Empezó a preguntarme sobre Allende y me tendió un cigarrillo. Fume. Mientras tanto, Víctor seguía tendido en el suelo. Le entregue la mitad del cigarrillo, puesto que el teniente no quiso dar otro a Víctor.

Casi tres días estuvimos juntos Víctor y yo en el Estadio de Chile. A nosotros casi no nos daban de comer. Engañábamos el hambre con agua. Víctor tenia la cara llena de moretones y un ojo cerrado por la hinchazón.

Conversamos mucho en ese tiempo, Víctor me hablo de su familia, de su mujer y sus hijas a quienes quería mucho, de sus espectáculos en el teatro y de las nuevas canciones que soñaba hacer... En el mismo estadio donde nos tenían presos, a Víctor le habían aplaudido cuando gano el concurso de la Nueva Canción Chilena en el festival.

Víctor se mostraba pesimista respecto a su destino. Pensaba que no saldría de allí. Trate de animarlo. Aunque presentía su próxima muerte, seguía siendo el de siempre. Se portaba con valor, con dignidad, no pedía gracia a sus torturadores..."

Aquí interrumpo la grabación de mi conversación con Danilo Bartulin para completarla con los testimonios de otros ex-prisioneros del Estadio de Chile, a quienes también entreviste. Rolando Carrasco, ex-director de la radio sindical Luis Emilio Recabarren.

Relato de Rolando Carrasco
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Dos veces vi a Víctor en el Estadio de Chile. Fueron unos encuentros breves. El 13 o 14 de septiembre, por lo visto, por la mañana, pase cerca del pasillo donde tenían a los prisioneros aislados. Allí estaba Víctor Jara, sentado en una silla de madera, extenuado, con rastros de azotes en la frente y las mejillas. Se sonrió al verme. Nos saludamos. Al dia siguiente pase de nuevo por allí y otra vez nuestras miradas se cruzaron. Nos saludamos. Al igual que el día anterior, su rostro se ilumino con una sonrisa que me reconforto el alma. ¡Llevaba ya tanto tiempo en este maldito pasillo! De vez en cuando los guardias venían por el y se lo llevaban a no se donde.


Ahora era difícil imaginar que todavía el 10 de septiembre estuviéramos bromeando alegremente en la emisora. En los estudios Víctor y yo escuchábamos la grabación de su nueva canción: Marcha de los constructores. El disco tenia que salir pronto. Jara quería que la emisora de la Central Unida de Trabajadores fuera la primera en transmitir esta marcha, compuesta a petición de los obreros de la construcción. El 11 de septiembre nuestra emisora fue saqueada por los golpistas al negarse a obedecer a la junta fascista. Al ver a Jara en el estadio, pensé con amargura que seguramente aquella ultima grabación de Víctor habría sido destruida y el disco no saldría... Víctor estaba reservado y callado, mientras que en mi memoria sonaba la voz del cantante...


A veces los verdugos dejaban en paz a Víctor Jara y Danilo Bartulin, porque tenían demasiado “trabajo” en el estadio. Después de torturarlo, parecía que se habían olvidado del artista. Fue el propio Víctor que paso o casualmente lo enviaron con otros prisioneros. He aquí lo que me contó Carlos Orellana, ex-colaborador del Departamento de cultura e información de la Universidad Técnica, que fue detenido junto con Jara.

Relato de Carlos Orellana

Por dentro el Estadio cubierto de Chile estaba iluminado constantemente por los reflectores y no tardamos en perder la noción del día y la noche. Víctor estuvo algún tiempo con nosotros, pero no recuero cuando lo sacaron de nuestro grupo. No se si fue al dia siguiente o al tercero de nuestra estancia allí.

Normalmente en el estadio anunciaban por los altavoces el apellido del prisionero ordenándole presentarse en tal o cual lugar. Pero a Jara lo vino a buscar un soldado. En este momento Víctor estaba sentado entre Boris Navia, jurista de la Universidad, y yo. El soldado se acerco silenciosamente y sin pronunciar una palabra toco el hombro de Víctor haciéndole señas para que los siguiera. Tanto yo, como otros prisioneros teníamos la impresión de que los militares no querían decir en voz alta que a Jara se lo llevaban a alguna parte... Cuando el cantante se levanto -seguramente, no pensaba volver sano y salvo- tuvo tiempo de sacar del bolsillo una hoja arrugada de papel y se la dio furtivamente a Boris Navia. Era el poema "Estadio de Chile", compuesto por Víctor.
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Mas tarde, ya en el Estadio Nacional durante los primeros interrogatorios, entre las cosas de Boris Navia, encontraron el papel con el poema, lo escondía en un calcetín. El poema denunciaba el fascismo y la dictadura. Los militares creyeron que su autor era Boris y lo apalearon sin piedad. Le quitaron el poema. Pero con la ayuda de los compañeros Boris pudo hacer varias copias a mano del poema. Una de las copias fue a parar a manos de Ernesto Araneda, destacado comunista y ex-senador, que también estaba preso. No se como logro salvar el poema y enviarlo fuera. Después de la muerte del cantante el partido edito en la clandestinidad este poema, que fue rápidamente divulgado y se hizo famoso...

Por ultima vez vi a Víctor en el Estadio de Chile, unas horas después de que se lo llevara el soldado. Hubo un momento cuando se podía moverse mas o menos libre por las graderías. Se me acerco un estudiante de la Universidad. Había visto a Víctor en un pasillo y en algún momento Víctor le insinuó que quería hablar conmigo. Cuando me acerque al pasillo, Jara pidió al guardia que lo acompañara al baño. Me dirigí allá también. Allí pudimos intercambiar varias frases. Por el rostro ensangrentado de Víctor comprendí que lo torturaban cruelmente. Pero no me llamo para quejarse o pedir algo para el personalmente. A Víctor le parecía sospechoso un “prisionero”, también de la Universidad Técnica que deambulaba por el estadio sin temor, charlaba y hasta bromeaba con los militares. Todo eso parecía muy extraño. Víctor pensó -y tenia razón- que se trataba de un soplón, infiltrado expresamente. Jara creía su deber advertirnos a nosotros, profesores, colaboradores y estudiantes de la Universidad Técnica. En aquellas terribles condiciones Víctor pensaba en sus compañeros. Después de este encuentro no lo volví a ver...

Mas volvamos a la grabación de la entrevista con Danilo Bartulin.

El estadio, que daba cabida a cinco mil personas, estaba repleto. Para dominar a los prisioneros, por la noche cegaban con potentes reflectores. Ametralladoras pesadas sobre trípodes apuntaban a las graderías llenas de gente para amedrentar a los prisioneros.

Pronto empezaron a trasladar urgentemente a los prisioneros al Estadio Nacional donde a los militares les era mas fácil controlar la situación. En el ultimo grupo formado para ir al Nacional estábamos Víctor y yo. En total éramos unas cincuenta personas. De pronto apareció el comandante Manrique, recorrió la fila y ordeno a salir a Víctor Jara, Litre Quiroga, conocido jurista y comunista, y a mi.

-Llévenlos abajo -dijo.

“Yo sabia que ‘abajo’ nos esperaba la muerte. Allí tenían habilitada una cámara, en lo que había sido guardarropa y varios baños. Muchos de nuestros compañeros fueron llevados allí, pero nadie volvió. Una vez que me condujeron al interrogatorio y, al pasar, vi un montón de cadáveres, de cuerpos masacrados y desmembrados. Luego sacaban los cadáveres en camiones y los dejaban tirados en la calle.

“‘Abajo’ nos metieron a Víctor y a mi en un mismo baño. En el baño vecino estaba Litre Quiroga. Víctor y yo comprendimos que no teníamos salvación: éramos los últimos prisioneros del Estadio de Chile. Pero inesperadamente se dio la orden de que yo saliera. Víctor y yo nos despedimos en silencio, con una sola mirada. Me llevaron a un camión blindado con el motor en marcha, me metieron dentro y cerraron la puerta. El camión estaba lleno de prisioneros. Así fui a parar al Estadio Nacional. Solo estando allí comprendí porque no me habían dejado con Víctor en la cámara de condenados a muerte. Al verme entre los recién llegados, un coronel de carabineros dijo:

-Es el. Tiene que decirnos todo lo que sepa de Allende.

Empezaron constantes interrogatorios y torturas. Querían que hiciera ciertas “confesiones” para desacreditar la vida y la personalidad del presidente popular. Tres veces me hicieron pasar por simulacros de fusilamiento...

Luego supe que el cuerpo de Víctor había sido descubierto cerca del cementerio Metropolitano y el cadáver de Litre Quiroga, en una calle de Santiago. Naturalmente, los militares mataron aquella misma noche a los dos prisioneros que quedaban en el Estadio de Chile y luego arrojaron sus cuerpos en la ciudad para que pareciera que habían muerto en un tiroteo callejero...

Danilo Bartulin concluyo su relato y recordó que estando todavía yo en Santiago los secuaces de la junta divulgaron la versión de que el cantante había atacado con metralleta a una patrulla militar y esta, defendiéndose, lo mato.

Pero la unica arma de Victor era la guitarra. A Danilo Bartulin lo torturaron para sonsacarle los datos secretos que podía saber el medico particular del presidente. Pero ¿que “secretos” podía saber el cantante?... A Víctor lo torturaron y asesinaron porque odiaban sus canciones.
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El Último Poema
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Introduccion Joan Jara: " ... Cuando más adelante me trajeron el texto del último poema de Victor, supe que él queria dejar su testimonio, su único medio de resistir ahora al fascismo, de luchar por los derechos de los seres humanos y por la paz."

Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿ Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país ?
Solo aqui
diez mil manos siembran
y hacen andar las fabricas.

¡ Cuánta humanidad
con hambre, frio, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura !

Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.

Un muerto, un golpeado como jamas creí
se podria golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores
uno saltó al vacio,
otro golpeandose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija de la muerte.

¡ Qué espanto causa el rostro del fascismo !
Llevan a cabo sus planes con precisión artera
Sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroismo
¿ Es este el mundo que creaste, dios mio ?
¿Para esto tus siete dias de asombro y trabajo ?
en estas cuatro murallas solo existe un numero
que no progresa,
que lentamente querrá más muerte.

Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido,
pero con el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿ Y Mexico, Cuba y el mundo ?
¡ Que griten esta ignominia !
Somos diez mil manos menos
que no producen.

¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Asi golpeará nuestro puño nuevamente

¡Canto que mal me sales
Cuando tengo que cantar espanto!
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos
momentos del infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y que siento
hara brotar el momento...

(Victor Jara, Estadio Chile, Septiembre 1973)

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Canto de las Estrellas
(Hermoso tema dedicado por el Grupo Intillimani a la Memoria de Víctor Jara)
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No me alcanza la razón
ni el amor, ni la palabra,
mis manos que ahora labran
en este instrumento un son.
Si no alcanza mi visión
y nunca me ha de alcanzar
pa' poder interpretar
el pensar de Víctor Jara,
quien dijera en su plegaria
yo no canto por cantar.

Cómo se escuchan tus sones
con tonos de consecuencia,
de verdad y de paciencia
de pensar sin más presiones,
no canto por ilusiones
dijo delante de Dios,
ni canto porque entre dos
sea el camino menos largo,
no canto ni por encargo
ni por tener buena voz.

Cantó porque el sentimiento,
cantó porque la amistad,
cantó por la realidad,
cantó por el sufrimiento,
cantó porque su talento
en la música desgarra
cantó porque las amarras
se soltarán de la gente,
se le oyó decir ausente
cantó porque la guitarra.

Tu vida encaminada
por un ideal diferente,
por estar entre la gente,
a la muerte fue llevada.
Y no pudo ser librada
de la fuerza y la opresión,
que apretado el corazón,
tu canto hoy día se aferra
porqué cantarle a la tierra
tiene sentido y razón.

Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón.