viernes, 24 de julio de 2009

"Tierra de Maíz", este Lunes en Villa el Salvador

Nos llega una hermana, y con ella “las fronteras se besan y se ponen ardientes”, porque me estoy refiriendo al arribo de nuestra hermana en el arte : La Escritora Colombiana VERA CARVAJAL. Vera es natural, originaria de Santiago de Cali, de la Capital de ese Valle que abrigo durante casi 3 años a mi persona, 15 años a mi Padre, y casi 20 a primos, tíos, sobrinos, que decidieron hace 2 lustros, fungir de colonos y fundar una nueva dinastía, otra republica de “Amayas” en aquellas estancias del verde, del clima que lo cura todo, donde todos los días amanece sábado, donde pareciera que no hay mujer fea (porque a las feas las matan al nacer parece), y con la gente mas amable y que mas se encariña con los peruanos (Remítete a las pruebas, junta 80 dólares y estarás en la sucursal del cielo)

Vera Andrea Carvajal es también hermana de otro Colombiano de Lujo, el Trovador Lizardo Carvajal que estuviera con nosotros hace un par de meses, y que con sus dones estéticos y personales, nos hiciera confiar un poco mas en que la Trova Latinoamericana aun no ha perdido su compromiso no solo con la belleza en los pentagramas, sino además con que se haga la belleza en cada una de las calles de Latinoamérica.

Vera estará asistiendo como invitada a la 14 Feria Internacional del Libro, que este año se desenvolverá en el vértice del Museo de la Nación. Su presentación en estas lides esta pactada para el Martes 28 de Julio. Pero como es de suponer, el compromiso natural de Vera esta sobre todo en los márgenes de la ciudad, allí donde esta la gente que piensa que los escritores son viejitos con cara de Ricardo Palma, porque nunca han visto un escritor en vivo, en persona, que ignoran de la existencia de una Feria del Libro desde hace 14 años, porque desde hace 14 años también es gente que solo sabe de desayunar Aldo Mariategui, Almorzar Grupo 5 y Cenar Magaly Medina, y que seguirán comiendo Aldo, Grupo 5 y Magali, mientras nosotros los que sabemos que en la mesa de la vida hay mucho mas, sigamos sin mover un índice para que ellos se enteren, 500 años después, que puede haber mucho mas. Porque sino somos nosotros, los que hemos leído 1 librito al mes aunque sea, los que al menos tenemos el elemental discernimiento para saber cuando un senil ladrón nos quiere pintar la cara, metiendonos el cuentazo que le faltaba a Schehrazada en la “Mil y una Noche”, ese de que se encontró 15 millones de Dólares en una habitación, sino somos nosotros los que empujemos el coche de la CONCIENCIA en el país, ¿quiénes piensan que lo van hacer?, ¿El Ministro Chang?, ¿Hugo Neyra?, ¿Antonio Cisneros?, ¿Gianmarco?, ¿Dionisio Romero?.

Es este el compromiso concreto, palpable de Vera Carvajal, que no solo consta de presentarse este Lunes 27 de Julio en Villa el Salvador, sino que además desde ya, antes de arribar a Lima, ha dejado manifiesta su voluntad de que todos los libros que ella venda en Villa el Salvador, irán para los fondos de la “Comunidad Poesía en el Sur”, para seguir publicando a los Poetas de la zona y seguir levantando nuestros gregarios eventos lunes a lunes.

“Días de Cosecha” es un suculento texto de crónicas, en donde a pulso del corazón, Vera Carvajal nos habla como si fuera al oído, como si fuera en la cocina de la comadre, en la bodeguita de la esquina tomándose una peruanaza gaseosa con nosotros, nos habla de las historias que transitan por los bancos de las plazas, nos habla de la Abuela Conchita como si fuera la abuela de todos (y es la abuela de todos), comenta sobre Honduras, sobre amigos que desaparecieron, que fueron arrancados en Colombia, escribe acerca de las Telenovelas, del Amor Virtual. Y todo esto a la vez se encuentra sazonado, por ancestrales recetas en base a Maíz : Tamalitos, Humitas, Mazamorras, Guisos, Postres, Bebidas espirituosas. ¿Por qué?, porque los Latinoamericanos estamos echo de Maíz.

Vera Carvajal
.
Soy Vera Andrea Carvajal, pero el Andrea se quedo enredado en su cacofonía y en algún lugar de mi historia, por eso ahora firmo simplemente Vera Carvajal. Nací el 16 de febrero de 1972 en Santiago de Cali, a eso de las 4 y 18 de la tarde, en el sexto piso del Instituto de Seguros Sociales, en la misma sala donde 18 años más tarde parí a mi primera hija, Julieta, y vi la hora en el mismo reloj que mi madre vio la hora de mi nacimiento, antes de batir el pañuelo blanco en señal de victoria.

Mi papá me compuso una canción antes de nacer: “Pececito rosado, de un mar de caricias mis manos, mi niña, en una malla bordada de besos te voy a pescar”. Sigue diciendo a mis 36 años que fui la niña más linda al nacer. Eso, al nacer.

Mi primer recuerdo se remonta a cuando aprendí a amarrarme los zapatos. Mi niñez es un patio lleno de buenos momentos, al que acostumbro ir de vez en cuando para jugar a la gallinita ciega.
.
Estudié bachillerato en un colegio industrial y me gradué de electricista, aunque solo entiendo de electricidad las chispas que dan los ojos enamorados, o el amperaje de las mariposas en el estómago, o las descargas de rabia que da la injusticia.

Mi adolescencia fue una búsqueda que aun no termina. Tengo rasgos de adolescente tardía. En ese tiempo hice cosas muy buenas y necesarias, como conocer la desobediencia; ir a cine club; tener novios; copiar canciones para dedicar, y plagiar una que otra frase de Benedetti, al fin y al cabo era el poeta que decía las cosas que uno quería decir; conocer a Silvio y a Pablo, hasta llamarlos por su nombre como quien habla de un amigo; gozar con el rock en español que me liberó, junto a la trova cubana, del indecible destino romántico que nos imponían las baladas.
.
Pronto llegaron Alexander, mi compañero de hace 19 años, con el que he trasegado caminos soleados, y nuestros tres hijos, con quienes aprendí a crecer.

Hace seis años tengo la fortuna de trabajar junto a mis hermanos en nuestra propia empresa, haciendo diseño, imagen institucional, desarrollos web y arquitectura de información..

Siendo coherente pues simplemente diré que soy lo que amo. No tengo títulos profesionales por exhibir, ni constancias de buena conducta. Mis mejores referencias personales las tengo en mi familia, mis amigos y en las cosas que escribo.

Las cosas que amo son muchas, generalmente cosas sencillas, que llenan la vida, al alcance de la mano, como pequeños soles.

Padezco de algunas adicciones que superan mi voluntad: las comidas criollitas, en especial todo lo que tenga maíz; los helados de chocolate; los rafaelos… dormir hasta tarde; leer y comer en la cama, tener el control del control remoto del televisor; mirar con insistencia el Outlook y jugar solitario cuando estoy muy nerviosa.

Tengo otras adicciones que en cambio, cultivo cuidadosamente, como el gusto por la palabra, por la música, la libertad, la fe en lo exquisitamente humano, la convicción por una Colombia y una Latinoamérica altiva, que dé a sus hijos la posibilidad de un futuro sin cadenas.

Escribo este blog sin mayores pretensiones, más bien como el ejercicio permanente de sentirme viva.
.
Pagina Web de Vera : www.tierrademaiz.com

Tags Blogalaxia: