lunes, 8 de junio de 2009

Noción de Patria

Noción de Patria…cuantos peruanos realmente comprenderemos el alcance, la dimensión, todo lo que implica, todo lo que convoca ese concepto : Patria. Muchos hablaremos de Patria del mismo modo como cuando hablamos de Cultura, Educación, o Dios. Como cuando decimos : “Si, hace falta mas Cultura en este país, la gente ya no lee, no se culturiza”, pero en el fondo sabemos que es el decir mas trivial entre las conversaciones de la vida, y sin embargo lo decimos porque es políticamente correcto hablar así, porque lo dicta el manual de carreño, porque es una salida con la cual uno queda elegante. Hace lustros que los conceptos Cultura, Dios, Patria se transformaron en la santísima trinidad de la abstracción. Y Patria es todo lo contrario, Patria en esencia es praxis, practica, así como Cultura es praxis, así como no hay Dios sin praxis.

Este poema, “Noción de Patria” de Mario Benedetti me enseño mucho allá, allá lejos, lejos en mis 19 años cuando buscaba algo en el Caribe. Leer este Poema allá lejos, te ayuda a descubrir otros significados, otras metáforas en estos versos. Creo que para entender ciertos poemas, hay que hacer ciertos recorridos. Hay que ir, volver todas las veces que se pueda y solo así uno puede captar el verdadero espíritu de tal o cual línea. Por ejemplo hay ciertas líneas en mi poesía que al volver a leerlas me digo “Caray, todo lo que tuve que pasar para escribir esta sola línea, tantos años de soledad y milagros para que quepan en una sola línea”. Este poema lo leí a mis 17 en Lima, y lo releí doscientas veces mas en mi Exilio Voluntario al Norte del Sur, cuando era un adolescente de 100 años, que comía arroz con leche como único sustento, matiné, vermouth y noche, durante semanas, tan solo y tan rodeado en el decimo piso de un edificio ubicado en el mismo centro de una ciudad con las mujeres mas hermosas del planeta (Mario las vio en Italia, yo en Venezuela), allí Benedetti me enseñaba a deletrear, a silabear, y hacerme entender que a veces era necesario llegar hasta ahí, hasta el lado exactamente opuesto de donde estaba mi lugar en el mundo, para recién aprender mi única, primera y verdadera Noción de Patria.

Noción de patria
(1962-1963)

Además una cosa:
Yo no tengo ningún inconveniente
En meterme en camisa de once varas...

Nicanor Parra

Cuando resido en este país que no sueña
cuando vivo en esta ciudad sin párpados
donde sin embargo mi mujer me entiende
y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres
y llamo a mis amigos de vereda a vereda
y puedo ver los árboles desde mi ventana
olvidados y torpes a las tres de la tarde
siento que algo me cerca y me oprime
como si una sombra espesa y decisiva
descendiera sobre mí y sobre nosotros
para encubrir a ese alguien que siempre afloja
el viejo detonador de la esperanza.

Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas
que se ha vuelto egoísta de puro generosa
que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado
pienso que al fin ha llegado el momento
de decir adiós a algunas presunciones
de alejarse tal vez y hablar otros idiomas
donde la indiferencia sea una palabra obsena.

Confieso que otras veces me he escapado.
Diré ante todo que me asomé al Arno
que hallé en las librerías de Charing Cross
cierto Byron firmado por el vicario Bull
en una navidad de hace setenta años.
Desfilé entre los borrachos de Bowery
y entre los Brueghel de la Pinacoteca
comprobé cómo puede trastornarse
el equipo sonoro del Chateau de Langeais
explicando medallas e incensarios
cuando en verdad había sólo armaduras.

Sudé en Dakar por solidaridad
vi turbas galopando hasta la Monna Lisa
y huyendo sin mirar a Botticelli
vi curas madrileños abordando a rameras
y en casa de Rembrandt turistas de Dallas
que preguntaban por el comedor
suecos amontonados en dos metros de sol
y en Copenhague la embajada rusa
y la embajada norteamericana
separadas por un lindo cementerio.

Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve
y el carnaval de Río cubierto por la samba
y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros
probé en Santiago el caldillo de congrio
y recibí el Año Nuevo en Times Square
sacándome cornetas del oído.

Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche
y salvando las obvias diferencias
vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses
vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station
y salvando otra vez las diferencias
vi un toro de pacífico abolengo
que no quería matar a su torero.
Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos
con una insolación mediterránea
y me saqué una foto en casa de Jan Neruda
dormí escuchando a Wagner en Florencia
y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón
vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire
y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall
marcando el jazz con negros zapatones
vi a las mujeres más lindas del planeta
caminando sin mí por la Vía Nazionale.

Miré
admiré
traté de comprender
creo que en buena parte he comprendido
y es estupendo
todo es estupendo
sólo allá lejos puede uno saberlo
y es una linda vacación
es un rapto de imágenes
es un alegre diccionario
es una fácil recorrida
es un alivio.

Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.
La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa
y en mi cama hay un pozo que es mi pozo
y cuando extiendo el brazo estoy seguro
de la pared que toco o del vacío
y cuando miro el cielo
veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur
mi alrededor son los ojos de todos
y no me siento al margen
ahora ya sé que no me siento al margen.

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.

Mario Benedetti