viernes, 2 de enero de 2009

Un Chileno Amante del Peru : El Poeta Mario Markus

Comenzaremos el 2009 recordando a un Compañero del cual ya habláramos someramente en un anterior Post: El Poeta-Científico, Chileno-Alemán Mario Markus. Mario es Doctorado en Física en la Universidad de Heidelberg, Alemania y empezó a escribir habiendo pasado largamente los 40. Si damos algo de crédito a ese refrán popular que dice que la Vida empieza a los 40, Markus seria la Confirmación de esta regla. Es en su edad media que empieza a Publicar, Viajar dando recitales alrededor de medio mundo, Grabar CDS, participar como ponente en decenas de Ferias Internacionales del Libro, Fungir de Pintor utilizando una Pc y exponer esas “Pinceladas Cibernéticas” en mas de una Galería importante en Europa, Etcétera, Etcétera, en resumen una carrera meteórica, para este estudioso de meteoros. De esta manera Markus nos confirma otro refrán de la sabiduría popular : Nunca es tarde para empezar.

En una Entrevista concedida por el Poeta-Físico a la Universidad Chilena “Arturo Prat”, el también Novelista de Historias de Anticipación Científica, dice acerca de si mismo : " hay dos mitades del cerebro: una que se inclina a las artes, a lo intuitivo, a lo bello, y otra inclinada a la lógica, a lo inquisitivo, a lo científico. Yo trato de mantener ambos aspectos en mi quehacer, pero se pueden también desarrollar en forma separada: puedo hacer un trabajo sobre arritmias cardíacas y eso es científico, y en otra ocasión puedo escribir el poema “La hilandera”, que es sobre prostitutas. No se pueden hacer las dos cosas juntas, pero es una manera de trabajar. Otra manera de trabajar es hacer una poesía o una novela basada en hechos científicos. Por ejemplo, ahora estoy escribiendo un ciclo de poemas dedicados a los 114 elementos químicos, ya llevo 43. En este caso, están conjugadas la ciencia y la poesía. Una tercera manera de trabajar es tener una actitud humanista dentro de la ciencia y eso es la ciencia lúdica que practico. Primordialmente hago ciencia lúdica, no ciencia aplicada".

De como conocimos a Mario Markus, que organizamos con el, hacia donde llevamos a rodar el Candil de su Poesía aquí en lima, y que quedo después de esta reconciliación Peruano-Chilena a través de la Poesía, de que sabor en el paladar y en la memoria, podríamos escribir sendas líneas, pero permitamos al mismo Mario resumir de una manera mucho mas magistral, acerca de su transito por Lima, por Villa Maria del Triunfo y de su encuentro con el Movimiento Cultural “Círculo del Sur”.
Soy un Chileno amante del Perú. Desde hace 40 años vivo en Alemania; donde ahora dirijo un Grupo de Investigación Científica en el Instituto Max-Planck. Cuando los viajeros que parten de Europa me preguntan qué les recomiendo como digno de visitar en Sudamérica les digo: “Los Oasis de Perú y Chile”.

También les digo que hay Oasis de Plantas y Oasis de Gente.

En Septiembre último conocí la seca, la triste geografía de Villa María del Triunfo y en ella una boca, un ojo, un Colegio brillante, niños escribiendo versos, el Mago Amaya haciendo emerger aguas de la nada, y salí empapado de esa agua fresca y con un ramo de plaquetas verdes.

Luego tuve que volver a mi Laboratorio en Alemania, mi rica Selva con su Desierto mezquino que dice NO, NO, NO hay tiempo para volver a Villa María del Triunfo. Y así me he quedado esperando un día en que no solamente comparta con el “Círculo del Sur” la mirada a los astros; sino también la tierra. Por mientras, me quedo con el acertado retrato de Villa María la verde: "Plaza de Versos".

Selección Poemas de Mario Markus

La Hilandera

De la soledad suelen surgir hebras negras
que en los callejones, al seguirlas,
con la noche se enredan.

Dicen que es mejor no jugar con ellas,
pues en una punta llevan veneno
y en la otra el rabo ciego
de la culebra.

Dicen también que hay una hilandera
tejedora de hebras blancas, de seda,
que no vive en el callejón
donde viven las rameras.

He salido a buscar a la hilandera
pero, por más que busco y busco
sólo encuentro hebras negras.

Tabula Rasa

Pido la cuenta.
Pasan paño a la mesa con gesto rutinario.
Terminé de saborear viande vie con deleite.
Busco el bastón.

Con la misma cara
pasarán paño a mí. Así es la muerte.

El Pene Cebolla

La mujer de este relato
se fue a la península.
Le había dicho el sueño
que esa era la tierra
del Pene Prometido.

El hombre que eligió
la abrazó desnudo.
Cogió ella su pene
y le corrió
el prepucio.
Tembló su corazón.
Debajo del prepucio
otro prepucio
y otro
y otro más...
hasta que al despertar
de su Sueño Original
en la mano ansiosa
no quedaba nada.

El País sin Nombre

- ¿De dónde viene usted?
- De los Estados Unidos.
- ¿ Estados Unidos de Brasil, De Venezuela?
- No, de Norteamérica.
- ¡Ah, de los Estados Unidos de México!
- No, de América.
- Sí: ¿Pero de qué país ?
- De los Estados Unidos.
- ¡Ah, entonces ya sé cómo se llama usted!
¿No cree que lo sepa, eh ?
Pues se llama usted "hombre".
¿Y sabe cómo lo adiviné?
Usted y su país están tan por encima de todo
que no necesitan nombre.

Flores

Exuberantes racimos
colgando de los balcones.
Encendidas formas
de todas las regiones de la tierra.
Fragancia embriagante.
Abajo, por la calle,
pasan las flores
tomadas de la mano,
exclamando:
Qué bellos son esos penes
colgando de los balcones.

Más Allá de la Biblia

Hay un misterio más grande
que la conciencia humana,
más grande que el carisma milenario
de Aristóteles o Jesucristo;
más grande que el orgullo de poseer
ante la muerte inevitable.

Hay un misterio más grande:
es el del hombre detrás de mí en el bus mascando chicle,
porque no hay nada más absurdo
que rumiar sin sentido,
sin tener ni siquiera conciencia de vaca,
ni lenguaje, ni usufructo, ni ideal,
ni siquiera estupidez:
hay genios que mascan chicle,
hay santos y filósofos que mascan chicle.

¡ No hay misterio más grande !
El hombre detrás de mí en el bus
lanza su sombra
sobre todos los misterios de la tierra.
Los vence los anula.
Triunfa sobre Cristo y Aristóteles
y sobre mí.
Me doy por vencido
y me bajo del bus.

En Chile Tú

Quiero ser los ojos
navegantes de tus sueños,
sangre de tus labios,
desaguaderos gigantes
de lágrimas y océanos
que separan nuestros cuerpos.

Quiero derribar
el celoso guardián de tu templo,
sudar tu sudor, oler tu incienso,
guardar tu calor
en un escapulario etéreo
subiendo a aquel lugar sin nombre
de donde nadie ha vuelto
y de allí: volver, descender contigo
a la aguda piedra y al polvoriento trigo.

Quiero derribar
las barras del destierro
y en un triunfal aquelarre
de entrelazados destinos
dar por licuar lo que fue hierro,
de este dolor la tinta amarga,
el dulzor secreto de nuestro vino.

Quiero reposar
de tantos golpes, de tanto vicio,
de tanto anhelo solitario.
Dame un cojín para colocar
mi cabeza tan pesada,
ahí no más, así no más,
y susúrrame al oído
que mis versos son tus versos
y que los versos son anillos.

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