jueves, 29 de enero de 2009

Stella Diaz Varin : La Bukowsky Chilena

Hace un par de meses me llego un Link que me invitaba a revisar la Revista Virtual Ginebra Magnolia. Lo cheque a golpe de lectura rápida y recuerdo haber visto un verso que me produjo la inmediata impresión de “ah, caray, esto si esta bueno. Guardare este link para cuando pueda revisarlo con tranquilidad”. Esa “tranquilidad” llego el día de ayer. Busque el correo, entre al link, busque el poema, ese poema me llevo a buscar otros en la red, la red me llevo a buscar biografías, entrevistas, videos, mas poemas, y es así como en mi humilde listado personal de poetas conocidos y apreciados, ayer hice ingresar un nuevo nombre, el de : Stella Díaz Varin, Chilena, Poeta y Boxeadora.

Soy algo odioso para eso de andar citando que libros escribió, que premios gano, que critico la “aprobó”, además que inconcientemente creo que suelo obviar y olvidar rápido esos detalles de la biografía de la gente que me interesa. Además que considero que al que le interese este dato, el solito hará sus pesquisas virtuales o bibliotecológicas y no necesitara que uno le ande dorando la píldora.
Solo me atreveré a decir que Stella fue la gran “animadora” (desde casi los 15 años) de las tertulias literarias de los años 40, 50, 60. Conoció a Neruda, a Huidobro. Fue intima de Enrique Lihn, Jorge Tellier, Jorge Edwards, Alejandro Jodorowsky. Miembro del Partido Comunista. Era la perfecta mujer imposible, inalcanzable. Era una consumada “finalista” en todas las noches de bohemia santiaguina. Es decir que el día siempre la sorprendía entre baldazos de agua en los pisos del bar, trapeadores y aserrín. Me imagino lo difícil que debe haber sido ser mujer, bohemia en los años 50, y encima en America Latina. Se debe haber requerido mucha seguridad y mucho de saber defenderse, hacerse respetar. Es por ello que “La Colorina” (Mote debido a su gran e interminable Cabellera Roja) no dudaba en meterte tu “Quechi” si te excedías en la confianza con ella. De ahí también el apelativo de la “Boxeadora”, porque era harto sabido que de ese golpe de derecha, nadie se volvía a levantar.

De su calidad literaria pueden dar fe el constante y cada vez mayor interés por su poética por parte de las generaciones presentes, la venia de las generaciones anteriores, el extracto del documental que les presento a continuación, donde podremos ubicar voces mas que autorizadas para hablar con propiedad de quien nos ocupa el post de hoy, y los 3 poemas que elegí para uds. a continuación.

DOS DE NOVIEMBRE
No quiero
Que mis muertos descansen en paz
Tienen la obligación
De estar presentes
Vivientes en cada flor que me robo
A escondidas
Al filo de la medianoche
Cuando los vivos al borde del insomnio
Juegan a los dados
Y enhebran su amargura.
Los conmino a estar presentes
En cada pensamiento que desvelo
No quiero que los míos
Se me olviden bajo tierra
Los que allí los acostaron
No resolvieron la eternidad
No quiero
Que mis muertos me los hundan
Me los ignoren
Me los hagan olvidar
Aquí o allá
En cualquier hemisferio
Los obligo a mis muertos
En su día
Los descubro, los trasplanto
Los desnudo
Los llevo a la superficie
A flor de tierra
Donde está esperándolos
El nido de la acústica.

PROMESA
No te preocupes
Querido niño ávido
Tendrás tu perro azul
Te lo prometo
Siempre que lo fabriquen.
Además
Te prometo un puro tiempo
para lanzar anillos de por vida
En la cercana sombra de los parques.

LA PALABRA......
Una sola será mi lucha
Y mi triunfo;
Encontrar la palabra escondida
Aquella vez de nuestro pacto secreto
A pocos días de terminar la infancia.
Debes recordar
Donde la guardaste
Debiste pronunciarla siquiera una vez...
Ya la habría encontrado
Pero tienes razón ese era el pacto.
Mira como está mi casa, desarmada.
Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
Y mi huerto, forado permanente
Y mis libros como mi huerto,
Hojeado hasta el deshilache
Sin dar con la palabra.
Se termina la búsqueda y el tiempo.
Vencida y condenada
Por no hallar la palabra que escondiste.

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