sábado, 24 de enero de 2009

Reflexión Importante sobre la Franja de Gaza.

Un Articulo llegado a nuestra “Dirección”, realizado por el Educador y Amigo : Enrique Jaramillo García, y que compartiremos con Uds. Textualmente....


LA FRANJA DE GAZA HA SIDO MANCHADA CON LA SANGRE INOCENTE DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES PALESTINOS, Y LOS CRISTIANOS, ¿QUE HACEMOS?

“… el sentido del evangelio de una opción por los pobres que no significa de ninguna manera un olvido de quienes no lo son, se trata más bien de un estímulo para que éstos también hagan, como lo dice el evangelio, de los últimos de este mundo los primeros de su solicitud… Al centro de esa preocupación se encuentran los seres humanos de carne y hueso, en particular los más desvalidos, en cuyos rostros debemos reconocer el de Cristo…”

Gustavo Gutiérrez


Hoy en pleno siglo XXI, estamos asistiendo a un nuevo Holocausto en tierras de Jerusalén. Cada uno de nosotros, hemos sido testigos casi indiferentes, del aniquilamiento de la vida de cientos de seres humanos inocentes e indefensos, entre ellos los niños, niñas y adolescentes palestinos, que han sido eliminados y mutilados por la acción irracional de los que se creen herederos de la tierra prometida y son iluminados, según ellos, por la estrella de David.

La franja de Gaza, una vez más, ha sido manchada con sangre inocente, por obra y gracia del fundamentalismo político y religioso, de una cúpula irracional, que en nombre de la paz y lucha contra el terrorismo, no han tenido y no tienen escrúpulos para cometer crímenes de lesa humanidad. Esta cúpula política y militar, en el mundo de nuestro tiempo, está demostrando su entraña de odio y barbarie, pues sin importarles y despreciando el derecho a la vida, el amor al prójimo, y desoyendo el sentido del evangelio de la opción por los más pobres, inundó suelo palestino con lluvias de fósforo. Los gobernantes de Israel, no han tenido el menor escrúpulo y misericordia, para ordenar a sus halcones militares atacar con tanques, aviones y con bombas destructivas a poblaciones inermes.

¿Qué tiene que pasar en el mundo para reaccionar ante tanta barbarie? No basta con sentir indignación o conmoción pasajera. Se requiere dar un paso audaz para iniciar una gran movilización ciudadana a nivel global para decir basta a la violencia, basta a tanta hipocresía de políticos y artistas que cuando les conviene denuncian el “terrorismo”, la “violencia” y el “autoritarismo”, y callan en mil idiomas ante este Holocausto. ¿Dónde están los Juanes, los Sanz y otros personajes? No se trata de venganza, ni mucho menos de rencor, sino de luchar contra la violencia irracional y el olvido al que pretenden condenarnos los que ejercen la biopolítica y el patrón del poder. Es hora de recuperar la memoria histórica, para recordar la violencia causada en las dos Guerras Mundiales en el siglo XX, que dicho sea de paso negó la condición humana de millones de personas.

Una civilización si memoria es una civilización sin destino. Los Estados y naciones occidentales que pretenden cerrar los ojos ante el crimen inhumano, ante la barbarie contra niños y niñas inocentes, en cuyos rostros debemos reconocer el de Cristo, como nos enseña el evangelio según San Mateo, serán finalmente naciones y sociedades incapaces de mirarse a sí mismas y, por tanto, serán proclives a repetir las causas y los efectos de la violencia irracional, la discriminación, la tortura y la muerte. Esto es lo que viene sucediendo en Iraq, Afganistán, en la Base Militar de Guantánamo; y ahora en la franja de Gaza.

Es el momento de hacer realidad la utopía de vivir en un mundo donde la condición humana sea el eje de nuestras vidas. El camino es largo y difícil, pero es el camino. Nos impone retos no exentos de inmensos obstáculos, pero la memoria histórica nos ayudará a construir un futuro con esperanza, con alegría, optimismo y con amor de paloma encantada. Es por ello, que necesitamos recordar los hechos dolorosos y denunciarlas con todas las fuerzas de nuestra alma para que éstas no vuelvan a ocurrir. Garbémoslo con fuego candente en nuestras mentes y corazones que la paz y una cultura de paz, sólo será posible cuando exista justicia social en la faz de la tierra.

Necesitamos reconstruir y recrear la vida para nuestros pueblos, necesitamos vivir mejor y en armonía, necesitamos vivir en paz, por eso queremos parafrasear a una niña Palestina, quien con lágrimas en los ojos nos dice: “Palestina… Soy Palestina… Lo esculpí en todas las fachadas con letras y en lo más alto… Toda mi identidad árabe clama venganza y libertad… Y miles y miles de prisioneros… Convocan a la nación y corean… Ondeando banderas hasta el cielo y repitiendo mis palabras: Palestina, Palestina, Palestina”. El mundo de nuestro tiempo dependerá de nuestra capacidad de contribuir a la transformación de las sociedades, para todos vivir digna y gozosamente, en este espacio terrenal que finalmente será nuestra última morada.

¡Viva Palestina Heroica y Libre! ¡Vivan los niños y niñas palestinos! ¡Vivan los niños y niñas del mundo!

Enrique M. Jaramillo García
Educador por la PUCP, con Maestría Política Social, mención en Promoción de la Infancia, por la UNMSM, Colaborador del IFEJANT, Director de la Revista Internacional NATs., Docente Invitado de la Maestría de Infancia de la UNCP-Huancayo. Los puntos de vista expresados en el presente trabajo son de mi entera responsabilidad.

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