martes, 20 de enero de 2009

Mi Generación

Hace algunos días unos compañeros de esa cruzada de locos de dios llamada el “Foro de la Cultura Solidaria”, nos escribieron un correo en donde nos comunicaban su renuncia a seguir formando parte de este proceso y nos manifestaban, largamente, el porque de esta decisión. Su posición era muy coherente, muy sensata, y una de las razones que “justificaban” la renuncia de los compañeros, era la falta de articulación del Foro con la Comunidad, la No participación de las organizaciones sociales de Villa en el proceso, en resumidas palabras invitaban a hacer “Mea culpa” acerca de porque la comunidad no organiza el Foro, porque el Foro es organizado prácticamente por actores políticos y culturales, comprometidos, militantes, solo lucidos y concientizados, y que para variar en su gran mayoría no son de la zona de Villa el Salvador, incluyéndome a mi que soy de Villa María del Triunfo. Otro factor era el alejamiento de organizaciones de base que fundaron el Foro y hoy en día ya no están, porque en el camino fueron prácticamente renunciando todas.

No es mi pretensión en este Post hacer un diagnostico, un chequeo general del FCS. Participe y me comprometí hasta los zapatos con la V Edición de este encuentro en el 2008, y a pesar de los errores que saltan a la vista y que para los grupos de VES no es ningún secreto, quiero seguir apostando por esta experiencia, y hasta donde me den mis pocas o muchas posibilidades como promotor cultural, pienso aportar para salir de este “estancamiento” y hacer de la experiencia algo mas comunitario, pero considero que estos aportes, discusiones se tendrán que dar interiormente, orgánicamente, y en eso estamos, a la espera de las reuniones de la asamblea para seguir empujando este coche, por la razón que vuelvo a reiterar, porque aun confiamos en esta propuesta.

Creo que esa falta de articulación de los intelectuales, de los dirigentes distritales con el entorno social que los rodea, no solo es un problema del Foro, es un problema de todas las organizaciones “sociales” (y aquí hago comillas, porque al decir sociales, pretendo hacer notar que hablo de organizaciones con una identidad de cambio social). Hace tiempo que el pueblo se ha desvinculado mas del pueblo, de si mismo, aunque suene a paradoja. Hace tiempo que en nuestras manzanas ya ni sabemos quien es el dirigente barrial, y si lo sabemos ya no tenemos noción de para que esta y para que lo necesitamos, hace tiempo que en mi comunidad (San Gabriel) un pueblo joven habitado por 50,000 pobladores (calculo), el presidente de la junta de vecinos de todoooo San Gabriel es elegido por 40 personas, hace tiempo que los partidos de izquierda son integrados por el mismo puñado de apóstoles redentores de toda la vida, hace tiempo que en toda reunión de propuestas de proyectos por una mundo mejor, somos los mismos, hace tiempo que somos las mismas caras. Por lo tanto ese divorcio, ese alejamiento del pueblo para con las causas que defienden al pueblo, de esa falta de “ligazón” de las propuestas comunitarias con la misma comunidad, de eso adolecen la casi absoluta mayoría de los partidos y entes culturales del país.

Y esto se da por un tema generacional, es un tema del nuevo milenio, es una tendencia al que somos arrojados todos los humanitos, en donde un modelo económico justamente te invita a pensar que todo en la vida es economía, en donde la televisión te revela toda su quinta esencia, con una serie como la vida de Sonia Morales por ejemplo, en donde la protagonista reza a los cuatro vientos: “Yo voy a ser grande, Voy a ser internacional, Yo voy a triunfar”. Porque ese es el mensaje que te obligan a comprar, de eso se trata el pensamiento de los humanitos hoy en día, triunfar, ser grandes, llegar, pero todo en Yo, nadie te enseña a conjugar en nosotros, en prójimo, en país. En una nueva era así, es de esperarse, que no articulemos, que no estrechemos lazos.
Pero mi Generación es otra.

Aun contra todos los pronósticos y diferentes visiones que la gente pueda tener acerca de uno, me siento cómodo con mi edad, debo ser agradecido con las tres décadas que han pasado a raudales por este “absurdo cuerpo”. Viví una dictadura militar, vi a mi padre apedrear tanques, quemar llantas, fui testigo de cómo seguridad del estado lo desaparecía por un mes, vi a Hugo Blanco durmiendo en el sillón de mi casa, vi a compañeros de mi padre morir, vi el primer atentado de sendero y me tapaba los oídos y los ojos para no ver los noticieros, porque tanta torre derrumbada y cataclismo me hacían presagiar hasta el dolor, hasta la paranoia, que el mundo ahora si se iba acabar, sufrí a Alan García, comí ceviche con acido cítrico, mi niñez fue alimentada con Té sin azúcar, padecí luego una dictadura cívica, vi el intento de golpe de Hugo Chávez, no por televisión, sino en un cerrito de caracas con los aviones zumbando cual zancudos tropicales ….y amen, y podría seguir enumerando, pero lo que al fin y al cabo quiero decir, es que agradezco y me siento un privilegiado de ser de la generación que soy. A mi me hicieron todos estos sucesos y todos estos hombres, y es a esa generacion que le debo el no ser un hombre indiferente, esa generación es en gran parte la causante de las movidas culturales que he generado, de los talleres en los colegios, la poesía en las plazas, del grito diario “no la van a impedir porque pese a todo venceremos” a través de una señal de radio, esa generación me ha dado el temple para jugarme la piel por un derrotero, así a veces haya tenido que reemplazar un plato de comida por un gran vasote de agua. Y di estas cosas no con una libretita al lado, como algunos compañeros que van anotando todo lo dado, y al final te dicen, “yo di tanto por esta causa”, yo lo hice y lo seguiré haciendo porque me sale de los huérfanos, y si alguna vez camine 5 kilómetros con algún compañero para llegar a un colegio, porque no teníamos para el pinche pasaje, en donde unos chicos confiaban en que uno llegaría con su equipaje de Poemas y Palabras que los maestros nunca les dirían, lo hice, me enterré y chupe sol a gusto y sabroso, porque amo lo que entrego, y en silencio sin que lo supiera mi compañero, decía para mis adentros “este esfuerzo te lo consagro a ti utopia”.

Yo soy de esta Generación y es por eso que no me veras caer.