miércoles, 3 de diciembre de 2008

Alicia Maguiña Canta a José María

El 2 de Diciembre se cumplieron 39 años de la desaparición física de José Maria Arguedas. Por el ajetreo que tuve ayer, no tuve casi tiempo de revisar mas diarios, ni toda la TV, pero tenga la impresión que la noticia paso de soslayo, tocada con pinzas, o como un mero “efemérides” para algunos espacios.

Hago acto de confesión en este Blog, solo he leído un libro de José Maria : “El
Sexto”. Sin embargo es uno de los textos que mas recomiendo con ahínco, con afecto, “El Sexto” es uno de mis libros “favoritos”. Este libro me ha bastado y sobrado hasta el momento para querer a José María. De que tengo una grave falta, una imperdonable falencia con la literatura peruana y con el Novelista de Andahuaylas, pues claro que si, pero hay una cosa curiosa, por ejemplo de Bayly he leído como 5 Libros y lo menos que podría decir sobre el Francotirador es que le tengo afecto, de Bryce leí como 10, y Echenique me podrá hacer reír, causar simpatía, “loquear” y hasta ahí nomás, pero José Maria solo con esta novelita (criticada por muchos, como inclusive su peor libro) me marco, ingreso a mi sensibilidad de por vida, por decirlo de algún modo.

Tratar de explicar, mostrar, argumentar quien fue José María, seria una ofensa a la inteligencia de muchos compañeros que en verdad si han seguido la obra de Arguedas. Por mi parte solo comentare que el año 94 cuando trabajaba como vendedor en una Librería en Caracas-Venezuela, sentía orgullo propio y ajeno el ver como uno de los libros mas buscados en la Librería “Kadmos” era “Los Ríos Profundos”. Al parecer es un texto de cajón para muchas universidades y liceos en el país – fabrica de Reynas de Belleza.

¿El porque no leí los ríos profundos en aquel entonces?, porque bryce, kavafis, herman hesse, rilke y cabrera infante me tenían con los sentidos concentrados en ellos y solamente en ellos.

La deuda no solo con Arguedas, sino con la nación andina, con los “jugos profundos de nuestra tierra” como diría el mismo, con la Utopía de un país sin desprecio a sus culturas originarias, un país que acepte su mestizaje, y que impulse el mestizaje, no el de la sangre, sino el de las ideas, es una deuda nacional, tan propagada como el analfabetismo funcional.

Esta canción de Alicia Maguiña a J.M.A, la escuche por primera vez en el año 90, en la voz de Richard Villalón, de ahí le perdí el rastro hasta el día de ayer en que recordando a J.M.A, también recordé el entrañable tema. Pero es mejor dejar que sea la propia Alicia que sea la que nos cuente el génesis de esta canción, de cómo conoció a nuestro novelista y de todas las sensaciones que en ellas quedaron después de esos encuentros.
Y para terminar la Canción en si, en la única versión que encontré por el Internet.
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El Arguedas que yo conocí

Alicia Maguiña y la historia detrás del vals Wiñaytam Kausanki José María
Por: Jorge Paredes

Alicia Maguiña aprendió a conocer a Arguedas a través de sus libros, que la llevaron a entender el Perú profundo. Por eso cuando lo vio por primera vez en febrero de 1969, el mismo año del suicidio del escritor, fue como si lo conociera desde siempre. "Entre mi vida y la suya han habido coincidencias muy peculiares", cuenta Alicia. "Ambos hemos vivido en Ica, su padre fue juez y mi padre también fue magistrado, de los honestos; y Arguedas, no siendo indígena, sintió el maltrato y la exclusión de niño y se rebeló ante esta situación". En su niñez, Alicia también vio con impotencia cómo maltrataban a los quechuahablantes que bajaban de Chalhuanca y de Puquio a Ica, y cuando ingresó al colegio alemán de Lima, su desconocimiento del idioma alemán, que era un curso obligatorio, la hizo entender de alguna manera la incomprensión que ellos sufrían. Para terminar las similitudes, Alicia revela: "Arguedas se disparó el tiro fatal un 28 de noviembre, el mismo día de mi cumpleaños".
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En 1963 Alicia Maguiña compone la canción "Indio", inspirada en sus experiencias de niña. El tema se convierte rápidamente en un himno de protesta y de esperanza. Seis años después cuando se encontró en Puno con Arguedas le pidieron interpretar esta canción delante de él. "La canté con un temor absoluto", confiesa. "Lo que yo decía debería parecerle poco en comparación con el maltrato y las injusticias vistas y sufridas por él. Sin embargo, quedó gratamente impresionado".
Estaban alojados en el mismo hotel. "La timidez nos impidió entonces sostener largas conversaciones", recuerda Alicia. Eran días de lluvia. El aeropuerto estaba cerrado y no había vuelos de regreso a Lima. Ambos quedaron varados en Puno. Entonces, veía a Arguedas regresar cada mañana al hotel con su talega (costal con panes de la sierra) sin poder embarcarse, mientras ella temía no poder cumplir con el programa de televisión para que el que estaba contratada en canal 5. "Era un hombre delicado, atento y fino. Cuando por fin llegó el avión, él hizo que dos de sus alumnos me cedieran sus lugares".
No volvió a verlo hasta los primeros días de noviembre. Ambos se encontraron accidentalmente en la oficina de correos y Arguedas a modo de despedida le dijo: "Tenemos que vernos, Alicia".
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El 28 de noviembre se enteró por el periódico que el escritor agonizaba luego de su último intento de suicidio. Cuando murió, cuatro días después, sufrió intensamente. Su velorio en La Molina fue impresionante, los estudiantes hacían fogatas, y Alicia vio a una mujer indígena, vestida tradicionalmente, abrazar el féretro y llorar desconsoladamente. "Nunca supe quien era".
Entonces sintió la necesidad de escribir una canción. Investigó en su biografía y conoció cada detalle de su vida. Así nació Wiñaytam Kausanki José María (Eternamente vivirás, José María). "Una canción", en palabras de Alicia Maguiña, "que integra la música de la costa y de la sierra".
"Como era huérfano, yo me ofrecí a ser su madre y a llevarlo en la espalda, a protegerlo de los maltratos de su madrastra". Así lo dicen estos versos: "Ya no estará la madrastra,/ ya no temblarás de frío,/ ya las penas se acabaron./ todas te las has sufrido".
"Cuando canto esta canción cuento la vida de Arguedas. Hablo del indio Felipe Maywa, un lacayo de su madrastra. Arguedas decía que cuando él le rascaba la cabeza se acababan sus angustias. Solo el olor de su bayeta le daba seguridad".
Casi cuarenta años después, recordando su encuentro con Arguedas, Alicia Maguiña está convencida de que su suicidio fue un mensaje para todos nosotros. "No era un cobarde, como pensaron algunos, sino un hombre valiente que se atrevió a denunciar las injusticias en una época en que nadie hablaba de eso. Era un hombre apabullado, pero nunca guardó rencor a nadie. Quería más bien que el Perú se entienda más. No tengamos rabia, decía. Su mensaje siempre fue de comprensión e integración".

Wiñaytam Kausanki José María

"Quisiera hundirme en la tierra para encontrarme contigo...
y cargarte a mis espaldas, huérfano, niño dormido.
Camino de la quebrada
perfumarán las retamas
arrullarán las torcazas tu sueño, José María.
Ya no estará la madrastra,
ya no temblarás de frío.
Ya las penas se acabaron...
todas te las has sufrido...
Mamay doña Caytanaman, te espera a orillas del río.
despertarás en sus brazos, abrigado en su cariño
El taita Felipe Maywa,
hará morir a la muerte
y al pie de los maizales vivirás eternamente.
Ya no estará la madrastra
Ya no estará la madrastra,
ya no temblarás de frío...
Ya las penas se acabaron, todas te las has sufrido..."

(Alicia Maguiña)


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