sábado, 11 de octubre de 2008

No son buenos tiempos para la Lírica

No son buenos tiempos para la lírica. En general no son buenos tiempos para el Amor, la Utopía.

Compartiré con Uds. un articulo del Profesor Enrique Jaramillo García, un texto a la sombra de los últimos acontecimientos que han remecido los cimientos del Corral de Búfalos que tenemos por Gobierno.

Y como apéndice final, una canción de una de las mejores bandas del Rock, no solo Argentina, Hispanoamericana, sino del mundo SERU GIRAN. “Canción de Alicia en el País”, rola que tiene mucho que ver con estos tiempos difíciles y nos hace caer en cuenta que así como los Artistas somos una sola raza y nos reconocemos en cualquier lugar sin hacer ningún gesto que nos haga sentir diferentes, no-miembros de una misma especie, del mismo modo los corruptos y los poderosos comparten una misma historia, un mismo árbol genealógico y un mismo tipo de sangre que los emparenta; sangre de reptil bien fría.
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LA CORRUPCIÓN, EN LOS MÁS ALTOS NIVELES DEL ESTADO, DAÑA LA DIGNIDAD, LA ÉTICA Y MORAL DE LOS PERUANOS
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“…al lado de un crecimiento económico moderado, vemos cómo aumenta… el malestar social en forma de protestas ciudadanas y huelgas; cómo aumenta, en fin, el rechazo general a esta forma de orientar el proceso económico que, lejos de proteger el bien común, potencia las causas tradicionales del descontento popular: la desigualdad, la miseria y la corrupción”.

El Neoliberalismo en América Latina. Carta de los Provinciales de la Compañía de Jesús de América Latina.

Ciudad de México, 14 de noviembre de1996

Enrique M. Jaramillo García
ejaramillogarcia@hotmail.com
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Los peruanos, estamos presenciando una vez más, una serie de hechos, que están remeciendo los cimientos de la sociedad peruana. Me refiero a los escandalosos actos de corrupción, que ya lo percibíamos y cada día son denunciados por algunos medios de comunicación. Estos hechos, nos causan irritación y desazón; y más aún, ofende nuestra dignidad; y crea en el imaginario social, amargura, desesperanza, incredulidad frente al sistema democrático y el Estado de derecho. Lo más grave de estos acontecimientos, que tenemos que rechazar con todas nuestras fuerzas, es que están empujando a la sociedad peruana a la anomia social.

Nuestra memoria histórica todavía está muy fresca, para recordar con dolor e indignación, que en la década 1990-2000, durante el gobierno de los que defendían el eslogan: honradez, tecnología y trabajo, se instaló la corrupción sistémica en el cuerpo del Estado y la sociedad peruana. Esta corrupción sistémica, nos costó a los peruanos dejar de recaudar $ 1,800 millones de dólares para incrementar el PBI, se dejaron de crear 163,706 puestos de trabajo; e impidieron salir de la pobreza a 155,400 peruanos sencillos y humildes.

Si bien es cierto, que la corrupción, es un mal endémico en la sociedad peruana, muchos de nosotros habíamos tenido la leve esperanza, de que en el gobierno que prometió el “cambio responsable”, ésta enfermedad terminal había desaparecido. Sin embargo, en estos últimos meses hemos sido testigos impotentes de los escandalosos negociados de funcionarios de los más altos niveles del Estado. Podemos citar como algunos malos ejemplos, la compra sobrevalorada de alimentos con dinero del SIS, para “socorrer” a las víctimas del terremoto que asoló a la región Ica, compras turbias de ambulancias y patrulleros, negociados en el Banco de Materiales, la subasta a precios irrisorios de terrenos del Estado, como el remate del Aéreo Club de Collique y de una inmensa propiedad en La Molina; y ahora somos testigos de los escandalosos negociados de dos connotados militantes del APRA, ligados a los intereses de una transnacional petrolera noruega: Discover Petroleum. Estos turbios personajes, negocian prebendas y comisiones dolosas pensando en futuras campañas electorales. Entonces, ahora, la historia se repite, sólo que corregida y aumentada, tal como sucedió en el período 1985-1990, del primer gobierno del señor Alan García Pérez. Recordemos algunos hechos de corrupción: las coimas en la construcción del tren eléctrico, los dólares MUC, que benefició a los 12 apóstoles, amigos preferidos del Jefe de Estado, la compra de los aviones Mirage, etc.

Mientras esto ocurre en los más altos niveles del Estado, nuestros niños navegan en un inmenso océano de profundas desigualdades, pobreza, marginación y exclusiones tempranas. Además, de ser perseguidos y privados de la libertad por las autoridades del MIMDES, por el sólo hecho de ser niños pobres. Y la responsable de esta decisión política declara en los medios de comunicación, defendiendo al señor Agustín Mantilla Campos, señalándolo como una persona honorable. ¿Acaso hemos olvidado todavía, que este oscuro personaje, secretario privado del señor García Pérez; que fuera filmado en la salita del SIN recibiendo fajos de dólares para reflotar a su partido es un corrupto? Lo más oprobioso de toda esta serie de acontecimientos, es que esta respetable funcionaria, que vive del pago de los impuestos de todos los peruanos, nombra como responsable del FONCODES, a un militante del APRA de negros antecedentes, y estrechamente relacionado con Mantilla Campos.

Estamos asistiendo, pues, a un nuevo desembarco de los filibusteros y piratas, que han hecho del Estado criollo peruano, su botín y patrimonio desde hace 187 años de vida republicana, a costa del hambre y miseria de millones de peruanos.

Si estos funcionarios del Estado criollo dejaran de robar sólo dos años, se resolverían los acuciantes problemas del 60% de pobreza y pobreza extrema que aqueja al 38% de niños, niñas y adolescentes menores de 17 años. Y no tendríamos niños “mendigos” en las calles. Cuesta decirlo, constatar que existe una corrupción generalizada, galopante, sistémica, silenciosa como en tiempos de Fujimori, sólo que ahora no está centralizada en la cúspide del patrón del poder, sino que abarca a todo el cuerpo del Estado.

No permitamos más, que este mal endémico, siga contaminando el cuerpo social de nuestro país; y se convierta en una práctica institucionalizada, que está llevando al borde del abismo a nuestra sociedad. No seamos cómplices con nuestro silencio e indiferencia. Además, no nos dejemos impresionar y engañar por las poses demagógicas del Jefe de Estado, que según él ha prometido apresar a las ratas que pululan por las dependencias públicas y el mismo recinto del palacio de gobierno. Esta podredumbre, esta corrupción, es la manifestación de una profunda crisis del sistema y el modelo neoliberal.

Los peruanos que tenemos dignidad, y valores éticos bien definidos, sustentados en una cultura de paz y justicia social, debemos recuperar nuestra capacidad de indignación, y organizar una gran movilización ciudadana, en todas las regiones de nuestro país, para rechazar y condenar esta lacra social, que tanto daño está haciendo a la ética y moral en nuestro país. Además, está sentando un pésimo precedente y mal ejemplo en el mundo social de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes. ¿Qué valores éticos y morales les estamos ofreciendo a las presentes y futuras generaciones?

Lima, 7 de Octubre de 2008